Lactancia materna previene leucemia en el bebé

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    La lactancia materna, incluso por poco tiempo, podría reducir el riesgo posterior de un bebé de leucemia infantil, sugiere estudio.

    Los investigadores encontraron que los bebés amamantados durante al menos seis meses parecen tener un riesgo un 19 por ciento más bajo de leucemia infantil, en comparación con los niños que nunca fueron amamantados o que fueron amamantados durante menos tiempo.

    “La lactancia materna es una medida preventiva de salud pública altamente accesible y de bajo precio, que numerosos estudios han encontrado que se asocia no sólo con un riesgo más bajo de leucemia infantil, sino también con un riesgo más bajo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), infección gastrointestinal, infección de oído, diabetes tipo 2 y obesidad más adelante en la vida”.

    Aunque se ha mostrado que la lactancia materna tiene varios beneficios tanto para la madre como para el bebé, el nuevo estudio sólo encontró una asociación entre la lactancia materna y un riesgo posiblemente más bajo de leucemia infantil. Debido al diseño del estudio, éste no pudo probar que la lactancia materna provocara la reducción en el riesgo de cáncer.

    La leucemia, un cáncer de las células sanguíneas, conforma aproximadamente el 30 por ciento de todos los cánceres infantiles, lo que la convierte en el cáncer infantil más común.

    Para ver si había alguna conexión entre la lactancia materna y un riesgo más bajo de leucemia, los autores del estudio revisaron 18 estudios que incluyeron a más de 10,000 niños con leucemia y a más de 17,500 niños sanos.

    La leche materna podría influir sobre el desarrollo del sistema inmunitario del bebé; ya que es un alimento completo, que la naturaleza creó con la intención de suplir todas las necesidades nutricionales del bebé durante los primeros meses de vida. La leche materna es una sustancia viva, que contiene anticuerpos producidos por la madre y otras cualidades exclusivas que fomentan una flora saludable en los intestinos del bebé y que influyen sobre el desarrollo del sistema inmunitario del niño.

    Es particularmente beneficiosa porque el cuerpo de la madre produce anticuerpos adaptados a las sustancias nocivas a las que se exponen la madre y el bebé.

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