Estrés oxidativo, asesino silencioso

    La profesora de la Unidad Iztapalapa señaló que el estrés oxidativo es de origen químico y aparece cuando hay un desbalance entre la producción y el consumo de oxidantes

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    La investigadora de la UAM, Annia Galano Jiménez, alertó que el desequilibrio de oxidantes en el organismo humano, conocido como estrés oxidativo, es un padecimiento considerado “asesino silencioso” que puede ocasionar desórdenes cardiacos o enfermedades como cáncer o cataratas.

    Por ello en los últimos años se han incrementado exponencialmente los estudios encaminados a combatir este padecimiento, y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) trabaja en un protocolo computacional para encontrar las sustancias con mayor cantidad de antioxidantes.

    En el marco de la primera jornada académica Química sin Fronteras, la profesora de la Unidad Iztapalapa señaló que el estrés oxidativo es de origen químico y aparece cuando hay un desbalance entre la producción y el consumo de oxidantes.

    Explicó que el cuerpo humano está diseñado para funcionar con radicales libres, pero “como todo en la vida, la cantidad importa” y en concentraciones bajas tienen participación activa en la reproducción y señalización celular, así como en la regulación de receptores de insulina, entre otros procesos.

    Señaló que el estrés oxidativo, al igual que la hipertensión, no presenta síntomas evidentes, y cuando el paciente se entera que tiene un problema de ese tipo es demasiado tarde y puede desencadenar diferentes padecimientos que se manifiestan en cáncer, cataratas y desajustes neurodegenerativos.

    La investigadora mencionó que para detectar la tensión arterial elevada existen dispositivos que se adquieren en cualquier farmacia, contrario a lo que sucede con el estrés oxidativo, porque no hay forma de medición.

    Galano Jiménez subrayó que los estudios demuestran que este nuevo “asesino silencioso”, también puede ser causante de la hipertensión arterial.

    De manera que son los antioxidantes “los medios con que contamos los químicos para combatirlo” y si éstos son beneficiosos para el estrés oxidativo, lo pueden ser también para la presión arterial”, sostuvo.

    Galano Jiménez explicó que en la medida que la esperanza de vida aumenta, también lo hace la edad promedio y por tanto la proporción de personas que presentan problemas de salud relacionados con este mal.

    A esa situación se debe que el número de investigaciones alrededor del tema haya crecido en los últimos años, sostuvo.

    Ante la necesidad de encontrar métodos para identificar los efectos de diversas sustancias, informó que la UAM trabaja en un protocolo computacional para encontrar a las que presenten mayor cantidad de antioxidante.

    Comentó que los resultados podrían utilizarse para hacer diseños inteligentes de suplementos alimenticios con esas características.

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