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¿Piedras en el camino?

Si la sensación de pesadez, inflación y malestar estomacal son persistentes, es hora de acudir al matasanos

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Una piedra en el camino, me enseñó que mi destino, era rodar y rodar.

Así dice una de las famosas canciones de José Alfredo Jiménez, “El Rey”. Viene muy a cuento porque, precisamente, una de las dolencias y males más comunes es las famosas piedras en la vesícula biliar, mejor conocidas como cálculos biliares.

Para los neófitos, lo más conveniente es poner todo en peras y manzanas; como siempre, nada mejor que recurrir al experto. Se trata del Dr. Ricardo López González, cirujano general. Su especialidad es, precisamente, meternos cuchillo cuando algo no funciona con este peculiar órgano. Desde hace varios años trabaja en el Hospital Regional Lic. Adolfo López Mateos y este tipo de operaciones la realiza de dos a tres veces por día; meter el cuchillo al vientre es lo suyo.

LA VESÍCULA

La vesícula biliar se encuentra justo debajo de nuestro hígado, con una peculiar forma de pera y, precisamente, de ese tamaño. Lo que produce y almacena es, precisamente, bilis, que sirve como forma de poder digerir los alimentos a través del intestino delgado; es una especie de aceite de ese motor llamado digestión de comida.

La bilis se origina de lo que consumimos y es ahí, precisamente, donde está el detalle. En efecto, qué sucede si se toma poco agua y, además, se consume grasas en exceso. En este caso se espesa la bilis, el líquido, y puede dar lugar a que se empiecen a formar las referidas piedras.

Se pueden detectar de varias formas: Por la sensación de pesadez después de comer o por los dolores derivados de la propia bilis, cuando uno siente piquetes, precisamente, debajo de las costillas.

LAS PIEDRAS

Si parte del líquido se espesa y se forman las piedras, mala suerte amigo. Ya tiene cálculos biliares. Empieza a dificultarse la función de la bilis, pues en su interior se encuentran estos cálculos, que obstruyen la producción natural de bilis. Empiezan los mareos, vómitos, dolores.

Nos aclara el Dr. Ricardo López que estas piedras se forman por el exceso de colesterol y, por lo general, empiezan a afectar a nuestro organismo, ya, cerca de los 40 años. Es que la juventud obra milagros y hay malestares que surgen con la edad. No es que la maquinaria se empiece a volver obsoleta; es, más bien, un problema de mantenimiento.

Si la sensación de pesadez, inflación y malestar estomacal son persistentes, es hora de acudir al matasanos. Nos señala el entrevistado que se puede inferir que el padecimiento son cálculos biliares mediante pruebas de sangre o, bien, con imágenes de ultrasonido. Sí, aunque usted no lo crea: Las piedras son fotogénicas. Los cálculos pueden ser visibles con la tecnología moderna de la imagenología.

¿QUÉ HACER?

Si ya tiene cálculos biliares, dependiendo de su tamaño, una opción son los tecitos. Debe empezar por tomar más agua y bajarle a la vitamina “T”, a esos taquitos de panza o buche, a los tamales, a las tortas rellenas de todo tipo de grasas. No es que se busque transformar a conejo, pero probar frutas, aguas frescas y verduras puede ayudarle.

Por desgracia, si los cálculos están bien formados, “to late”, muy tarde, lo sentimos. Entonces, una opción a considerar es el bisturí. Nos explica el Dr. Ricardo López que es una operación relativamente segura. Se pueden extirpar las piedras o, incluso, llegado el caso, quitar la vesícula biliar si ya está muy maltratada por la vida y el amor.

En cualquier caso, aun estando libre de piedras biliosas, no hay que tentar al diablo. Nuestro doctor nos recuerda que este padecimiento es más común en mujeres que en hombres. Además, que es uno de los padecimientos más comunes en México. Por alguna extraña razón ataca, preferentemente, a la raza blanca; los mexicanos incluidos en la misma, no olvidemos nuestros orígenes españoles.

No es un padecimiento genético, pero sí estomacal, en cuanto a que debemos estar bien atentos de qué materia prima nos llevamos a la boca todos los días, saber que una dieta balanceada nos la agradecerán nuestro estómago y nuestro cuerpo.

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