Cáncer de mama, un padecimiento que puede dar una enseñanza de vida

    Vanessa Huppenkothen afirmó que fue el valor y ejemplo de su mamá el que la impulsó a convertirse en embajadora

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    La embajadora de Fucam, Vanessa Huppenkothen, destacó que su madre es la mejor muestra de que el cáncer de mama, más allá de ser un padecimiento terrible que puede generar miedo, puede traer una enseñanza de vida si se le hace frente a tiempo y con el apoyo oportuno.

    En el marco de la presentación de la Cuarta Carrera Fucam, programada para el 28 de enero próximo en Paseo de la Reforma de la Ciudad de México, afirmó que fue el valor y ejemplo de su mamá el que la impulsó a convertirse en embajadora, luego de que por su propia iniciativa acudiera a la fundación para hacerse unos exámenes sin avisarle a nadie de la familia.

    “Fue realmente muy difícil para todos nosotros cuando ella misma nos confesó que había acudido a Fucam y que le habían diagnosticado cáncer de mama. Yo me enojé mucho porque me hubiera gustado estar con ella”, comentó.

    Sin poder contener las lágrimas al recordar esos momentos, Vanessa coincidió con su madre en que ese tiempo fue a la vez una oportunidad de vivir un milagro, pues de tener una bolita que amenazaba su vida pasó a renacer cuando finalmente ya no tuvo nada.

    “Es difícil explicarlo, que me dijeran que mi mamá, que es lo que más quiero en este mundo, tenía una bolita y que yo no hubiera estado con ella hizo que me molestara, pero también vivir todo el proceso de recuperación nos hizo reafirmar muchas cosas y hacernos más unidas”, agregó.

    En efecto, Vanessa consideró que una de las herramientas principales para hacer frente a ese padecimiento es el amor de la familia y la comunicación, de ahí que esa experiencia se haya convertido en la oportunidad de redescubrir lo bella que es la vida al lado de los seres queridos.

    “Mi mamá superó la enfermedad y ahora está aquí y la acuso de que por su causa ahora yo esté aquí apoyando a Fucam”, comentó riendo mientras mandaba besos a su madre sentada entre las butacas.

    Es así que tras vivir esa experiencia, Vanessa decidió sumarse a apoyar a todas las mujeres que sufren cáncer de mama como una forma de agradecer la oportunidad de continuar con su progenitora y ayudar a todas las enfermas de cáncer a enfrentar ese problema.

    “En realidad la invitación de Fucam me llegó por parte de mi manager, y bueno, pues yo no lo pensé dos veces. Y aquí estoy, ayudando con todo mi corazón”, subrayó.

    “Yo soy corredora, y ahora voy a correr por mi mamá y por muchas mujeres a las que he tenido oportunidad de visitar y conocer durante recorridos en la fundación. Y quiero expresarles que estoy con ellas y que al igual que mi mamá, ellas pueden salir adelante”, agregó.

    Vanessa confesó que su apoyo no solo se ha limitado a Fucam, pues también ha participado con otras agrupaciones para difundir la importancia de checarse y cobrar consciencia de su cuerpo, para actuar a tiempo “y acudir al médico en cuanto algo diferente sentimos en nuestro cuerpo”.

    “Y si tenemos duda, acudir a que nos revisen. Yo acudo periódicamente cada seis meses a revisarme, pero además procuro llevar una vida sana, evitando comer tantos alimentos procesados y procurando una dieta más natural y equilibrada”, puntualizó.

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