Por mucho tiempo se ha pensado que el futuro de un país está en los niños, otros decían, bueno en realidad se encuentra en los jóvenes. Sin embargo, al ver nuestra realidad y atendiendo a quienes gustan de hacer pronósticos sobre bases científicas, nos dicen que la población se hace cada vez más vieja. El futuro, más que en niños, jóvenes o adultos, va a recaer en quienes rebasan los 65 años de edad. En México hoy son cerca de diez millones, en menos de 20 años serán el doble.
Hace relativamente poco se creó, por fin, el Instituto de Geriatría. Hoy nos encontramos con uno de sus artífices, la doctora Flor Ávila Fematt, especialista en la materia, aunque su plaza y corazón se encuentra en el ISSSTE, donde se formó y su calidad de directora de Enseñanza y Divulgación las enfoca a este Instituto.
UN VATICINIO
Sin ser profetisa, señala que México avanza a pasos agigantados hacia el proceso que los expertos conocen como envejecimiento. Vivir más parece un sueño, pero implica necesidades y retos que no son sencillos. La pregunta es obligada: ¿Quién mantendrá tantas bocas?; ¿quién los cuidará? Pensemos en nuestras familias, ¿Qué haremos cuando ya no seamos económicamente productivos? La doctora Ávila nos recuerda que en un futuro, no demasiado lejano, uno de cada cuatro mexicanos será adulto mayor. ¿Estamos preparados?
Pensemos simplemente en términos económicos, ¿de dónde saldrán las pensiones? Hoy poco más de la mitad de la población tiene cobertura del IMSS, ISSSTE u otra institución de seguridad social, pero el resto de la población no tiene respaldo, ni un ingreso seguro del cual depender. En el Distrito Federal se tuvo el tino de darles una pensión, pero es insuficiente, y el resto de los estados están en espera de un milagro.
SALUD
El reto de que los adultos mayores cuenten con condiciones de salud mínimas no es exclusivo de las instituciones médicas, ni del gobierno, nos involucra a todos. Una vez más volteé a ver a su familia, si ya no cuentan con adultos mayores, tarde o temprano, lo harán: así como los peques crecen, los que estamos maduritos seremos destinados a cumplir la adivinanza que le valió a Edipo ser rey: somos una especie que empieza moviéndose en cuatro patas, luego terminamos caminando en dos y finalmente, concluimos utilizando tres patas, porque el bastón también cuenta.
El médico especializado en atender a esta población es el geriatra. México -nos recuerda la doctora Flor Ávila- tiene un déficit en esta materia. Señala de inmediato que en los cuidados todos estamos o debemos estar involucrados. No se trata de ser especialistas, es más bien una cuestión cultural.
Los malestares más comunes en este segmento de la población son las enfermedades crónicas degenerativas, es difícil que con el andar del tiempo se escape de este tipo de afecciones. Así, un adulto mayor termina inevitablemente padeciendo cáncer, en sus múltiples variedades, diabetes o padecimientos relacionados con el corazón. Son enfermedades que tienen en común ser prácticamente invencibles, a lo más que podemos aspirar es a minimizar su daño buscando que se lleve una vida digna y saludable.
DEPENDENCIA
Igualmente tenemos que hacer conciencia que tarde o temprano el grado de dependencia de los adultos mayores va en aumento, lo ideal es, desde luego, que hasta cierto punto sean autosuficientes. Sin embargo, los padecimientos hacen de las suyas y hay que estar preparados para brindarles la atención y ayuda que demandan.
A lo que debemos aspirar es a crear las condiciones económicas, sociales, culturales y hasta familiares que posibiliten a los adultos mayores algo que es fundamental: vivir dignamente, brindándoles las condiciones requeridas para que su vida, en este planeta, sea relativamente agradable y placentera. Una vida activa y saludable.
