Acroyoga, no solo el cuerpo importa, sino la relación con los demás

    Luego de dos horas de llevar las progresiones de sus alumnos, la instructora de acroyoga, Oliva Arriaga, aún conserva la calma en el rostro y refiere que en esta disciplina intervienen los principios de la yoga en una práctica acrobática, “desde un lugar de mayor consciencia del cuerpo”

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    Después de una serie de ejercicios para calentar los músculos, hombres y mujeres se preparan para volar, trabajan en equipo, en total dominio de sus movimientos. Hacen acroyoga, una actividad que combina la creatividad de las acrobacias, con la disciplina de la yoga.

    Luego de dos horas de llevar las progresiones de sus alumnos, la instructora de acroyoga, Oliva Arriaga, aún conserva la calma en el rostro y refiere que en esta disciplina intervienen los principios de la yoga en una práctica acrobática, “desde un lugar de mayor consciencia del cuerpo”.

    Cada ejercicio tiene una base técnica y una alineación, que combinados con la creatividad de los instructores, logran que hombres y mujeres creen esculturas con sus cuerpos.

    El trabajo en equipo, la confianza en los demás y la comunicación son, de acuerdo con la también instructora de acroyoga, Yamilé Tanus, los ingredientes principales de esta actividad, que en poco más de un año ha adquirido una importante popularidad entre los habitantes de la capital mexicana.

    “En la acroyoga trabajas mucho la parte interior, en cuanto a cómo te colocas respecto a alguien más, cómo te das a entender, con cuánto respeto te comunicas con alguien, con cuánto respeto te tratas a tí mismo”, afirmó.

    Tanus, con poco menos de 30 años, explicó que el trabajo físico por lo general deriva en la salud mental y espiritual; así, ejemplificó que quienes son muy aprensivos o les cuesta mucho trabajo confiar, comienzan a relajarse mediante el uso de su cuerpo, “aprenden otras formas y su interior también se transforma”.

    A su vez, Arriaga añadió que al ser una actividad que comúnmente se realiza en equipo, también intervienen factores de reconocimiento hacia los demás, de la importancia de las personas para el desarrollo personal y ofrece “una posibilidad de conexión, contacto y vinculación con los demás”.

    La acroyoga, dijo, es una semilla para contrarrestar la inercia del pensamiento centrada en el individuo y representa una posibilidad de cambiar el chip en donde “solo yo importo”, aunado a que fortalece la idea de que las personas pueden ser complemento, “tus características enriquecen mis posibilidades”.

    Al respecto, el entrenador Óscar Zúñiga, quien a la par de sus compañeras ayudaba a los alumnos en el correcto desarrollo de los ejercicios, refirió que uno de los objetivos de la acroyoga es construir mediante los cuerpos de los asistentes, una estructura humana en donde la creatividad, la diversión y el control de los movimientos, son parte fundamental.

    Los instructores, que participarán en el festival Wanderlust 108, en la Ciudad de México y que busca reunir a los amantes del bienestar físico el próximo 30 de abril, coincidieron en que en el acroyoga intervienen diferentes disciplinas.

    Así, además de la yoga y la acrobacia, también se utilizan técnicas de masaje tailandés, yoga restaurativo, además de movimientos que buscan enfocarse en la parte terapéutica.

    “Las prácticas acrobáticas ya son conocidas desde hace mucho tiempo, la diferencia es la manera en la que se enseña esta acrobacia”, abundó Zúñiga.

    En cuanto a los beneficios, destacan una mayor fortaleza física y más flexibilidad muscular, aunado a que conforme los ejercicios aumentan su complejidad, es necesario recordar las combinaciones de las progresiones, lo que deriva también el ejercicio de la memoria.

    El contacto físico y la comunicación con los demás también se ven impulsados por la práctica de la acroyoga, pues en las clases es necesario contar con una base, que es la persona que soporta los cuerpos de sus compañeros para formar una figura.

    También hay un volador, que se sitúa en la parte posterior de la figura, y un cuidador, que se cerciora de salvaguardar la seguridad de los demás mientras se realiza esta actividad.

     

    Aun cuando la práctica de esta disciplina busca ser incluyente, los instructores señalaron que es importante no realizarla de tener alguna lesión física importante; a su vez invitaron a las personas a acercarse a nuevos conocimientos, pues descubrir situaciones nuevas también enriquece el alma.

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