AMLO va por instaurar terror en Gobierno para evitar filtraciones; presiona para revelar fuentes de información

El Presidente pretende instaurar una especie de terror en la administración federal para evitar filtraciones de información y documentos reveladores de corrupción e incompetencia. Presiona al Reforma para revelar fuentes y exhibe a La Jornada y El Universal como medios colaboracionistas

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No es la primera vez que desde el poder presidencial, en la conferencia de Palacio Nacional, se intente callar a los medios de comunicación con un discurso insidioso, y una lectura amañada de la ley, con tal de imponer su voluntad.
En “aras de la transparencia”, Andrés Manuel López Obrador demanda del periódico Reforma la revelación de la fuente de información que le dio el borrador de la carta enviada al Rey Felipe VI, donde demanda a la Corona Española que pida disculpas por la violencia contra los pueblos originarios durante la Conquista.
Dice que investiga la filtración en su Gobierno, pero, en realidad, el Presidente pretende instaurar una especie de terror en la administración federal para evitar filtraciones de información, de documentos e infidencias reveladoras de mal hechuras, abusos, errores, incompetencia y más.
Paradójico que el Presidente evoque la transparencia al pedir la revelación de la fuente cuando, precisamente, por esa falta de transparencia, el periódico Reforma dio a conocer la carta enviada a España y al Papa Francisco.
Con el señalamiento, López Obrador busca que los medios de comunicación renuncien a un derecho constitucional otorgado por los artículos sexto y séptimo, que garantizan los derechos a la libertad de expresión y de información.
En el caso específico de la Ciudad de México está garantizado por la Ley del Secreto Profesional del Periodista, vigente desde el 7 de junio de 2006, y en cuyo Artículo 3 se establece: “El periodista y el colaborador periodístico tienen el derecho de mantener el secreto de identidad de las fuentes que les hayan facilitado información bajo condición, expresa o tácita, de reserva. El deber del secreto afecta, igualmente, a cualquier otro periodista, responsable editorial o colaborador del periodista, que hubiera podido conocer indirectamente, y como consecuencia de su trabajo profesional, la identidad de la fuente reservada”.
En el trabajo periodístico, la confidencialidad es un deber para quien ha pactado, previamente, el sigilo o reserva, y gracias al secreto profesional, el medio de información o el columnista pueden dar a conocer asuntos que de otra manera podrían permanecer ocultos para la sociedad, como es el caso de las cartas enviadas al Rey Felipe VI y a Jorge Mario Bergoglio.
El Presidente sentenció en la conferencia de Palacio: “Estoy esperando nada más que se vayan serenando los ánimos y voy a dar a conocer los textos para que se conozca bien porque sólo hubo una filtración que hizo el periódico REFORMA, que no sé dónde obtuvo el borrador de ese texto; sería bueno que en aras de la transparencia, todos estamos obligados, la vida pública tiene que ser cada vez más pública; es un buen debate eso; la transparencia nada más”.
“¿La obligación de transparencia es del Gobierno o de todos? Y en particular los medios, los medios; es interesante el tema porque, para mí, los medios son organismos de interés público, o sea, y se tiene también que cumplir con una ética; no debe de haber privilegios; es distinto; con respeto; la libertad de expresión; la libertad de manifestación de ideas; la libertad de prensa, pero cuando se trata de asuntos así ¿por qué no revelar la fuente? Sería interesantísimo, o sea, es un buen tema de investigación.
“Hay que hacer la investigación, pero ayudaría mucho que en aras de la transparencia, es una regla de oro de la transparencia, que el REFORMA ayudara y dijera quién le entregó el documento, pero también, si no quieren, no tienen obligación; es su derecho a mantener su fuente, pero ¿qué no lo podemos decir? Cuando menos, porque sería muy interesante. ¿Por qué no fue La Jornada; por qué no fue El Universal; por qué fue el REFORMA?, y hasta ahí la dejo.
“Imagínense que la carta se la haya filtrado el Gobierno español. ¿Cómo queda, no, el REFORMA, porque, al final de cuentas, es el medio; qué autoridad moral puede tener un Gobierno de filtrar un documento en estas circunstancias? Es tema; ahí queda eso”.
La intención presidencial es de régimen totalitario, además de que metió en un lío a la Jornada y a El Universal al exhibirlos como medios colaboracionistas.
Seguramente tendrán que aclarar paradas porque lo agobiante de ser un fiel defensor de López Obrador no es apoyar políticas disparatadas y absurdas, sino tener que argumentar con vehemencia a favor de una postura hoy, y de la contraria mañana.
Como dijo el clásico de Palacio: “Ahí se los dejo”.

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