Utiliza tu smartphone sin correr riesgos

La aparición de las tecnologías computacionales, el internet y el entorno digital ha hecho necesaria la existencia de la ciberseguridad, o seguridad de la información

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El deseo de tener una vida tranquila y segura es de carácter universal, y ha estado presente en la mente de la humanidad durante la gran mayoría de su historia. Sin embargo, en esta nueva era digital el sentido de seguridad ya no sólo se limita al plano físico. La aparición de las tecnologías computacionales, el internet y el entorno digital ha hecho necesaria la existencia de la ciberseguridad, o seguridad de la información.

A pesar que gobiernos, empresas e individuos han invertido grandes cantidades de dinero, tiempo y esfuerzo para poder evitar la incidencia de los crímenes cibernéticos, esto no ha detenido a estos delincuentes digitales de mejorar sus técnicas y ampliar su rango de acción; al punto que, aunque este mal originalmente sólo afectaba a los servidores de las grandes compañías e instituciones, ahora afecta a computadoras, celulares, e incluso aplicaciones móviles.

Las economías desarrolladas y emergentes tienen un alto grado de conexión a la red, principalmente gracias a la popularización de los smartphones y los servicios móviles. En la era de la información, el acceso a los datos de cientos, miles, millones de individuos es invaluable; y como la vasta mayoría de las personas siempre tiene consigo un dispositivo móvil, éstos son un objetivo irresistible para los cibercriminales.

Estos delincuentes de la era digital utilizan múltiples técnicas para atacar los smartphones de las personas, pero una de las más frecuentes es el uso de aplicaciones maliciosas. Generalmente estos hackers crean software que realiza tareas aparentemente inocentes, como consultar los precios de un producto, revisar el nivel de ruido en el ambiente, o convertir de una medida a otra. Una vez que la víctima ha instalado el programa, éste ejecuta una serie de instrucciones pre-programadas, de acuerdo al objetivo de sus creadores.

Los cibercriminales se aprovechan del terror, la ignorancia, la confianza y la falta de atención de los usuarios.

Algunas de estas aplicaciones controlan el smartphone y lo obligan a mandar mensajes de texto premium para robar lentamente el dinero de los usuarios. Otras obtienen permisos para bajar aplicaciones patrocinadas, que pagan a los criminales por cada instalación exitosa. También existen programas que comienzan a acceder a sitios de internet que, de igual manera, pagan a los criminales por cada visita. Algunos programadores incluso requieren permisos excesivos a los usuarios, acceden a su información personal indiscriminadamente, y la venden por lote a compañías o las usan para el espionaje y el robo de identidad.

Incluso han existido casos donde los criminales buscan aprovecharse de la paranoia y el miedo de las personas. Una app, que alcanzó a ser descargada alrededor de 10 mil ocasiones antes de que fuera detectada, prometía a los usuarios escanear sus teléfonos en busca de virus y programas maliciosos. Después de un “escaneo”, el programa advertía de una grave vulnerabilidad y ofrecía suscribirse a un sistema antivirus por un costo de casi 100 dólares a la semana.

A pesar de las hábiles técnicas y malas intenciones de estos cibercriminales, existe una solución sencilla. Estos delincuentes explotan el terror, la confianza, la ignorancia, la falta de atención. La mejor forma de protegerse es ser cauteloso, pues ninguna aplicación maliciosa se instala u obtiene control por sí sola. Cosas tan sencillas como revisar la descripción que los programas publican en las tiendas virtuales, revisar los permisos que requiere, confirmar que el desarrollador sea confiable y leer otros comentarios hacen la diferencia entre caer y no caer en estas trampas.

El negocio del malware móvil es de los más lucrativos en el bajo mundo cibernético. Año con año, potentes aplicaciones maliciosas han recaudado millones de dólares antes de haber sido detectadas y derribadas por las compañías o los servicios de seguridad internacionales. Hace sólo un par de semanas, la Guardia Civil española consiguió destruir las operaciones de un grupo cibercriminal que recaudó 30 millones de euros, con llamadas y mensajes premium, en los más de 3 años que estuvo activo.

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