‘¿Yo hice eso?’: AMLO; la ofensa al PRI y al PAN

Ni el propio candidato de ‘Juntos Haremos Historia’ previó el alcance de su campaña de 15 años. No hay palmo de México en donde ahora no esté instalado Morena. Resquebrajó la geopolítica mexicana

Compartir:

Midámoslo de esta manera:

Alfonso Miranda Gallegos, ex diputado local de Morelos y candidato por Morena (PT y PES) a la presidencia municipal de Amacuzac, ganó la elección… ¡aun permaneciendo preso en el penal de alta seguridad de Durango acusado de delincuencia organizada y secuestro!


El acusado de vínculos con el grupo delictivo de “Los Rojos” suma, hasta ahora, el 57 por ciento de los votos.

Vaya, el razonamiento es que (casi por lo general) el candidato registrado bajo las siglas del partido que postuló a Andrés Manuel López Obrador era elegible así fuera el demonio mismo.

¿Hartazgo, castigo, venganza, desquicio, de la ciudadanía?

Los hechos no exageran el fenómeno que ni el mismo Andrés Manuel previó. Tanto que hasta se protegieron con el “tigre” y el “diablo”.

Más allá de que es histórica la llegada de la Izquierda a la Presidencia de la República (aun en alianza con el derechista, pero minúsculo, Partido Encuentro Social), asombra la manera en que, en un día, Morena hizo añicos la geopolítica mexicana.

Por vez primera, por ejemplo, después de más de dos décadas en la que sólo el PRI lo hizo, el Presidente de la República tendrá también como aliado directo al gobernante de la Ciudad de México, en este caso a Claudia Sheinbaum, virtual ganadora de la Jefatura de Gobierno capitalina. Alejandra Barrales, del Frente (PAN, PRD, MC), reconoció ya su derrota.

Aquí mismo, en la Capital, Regeneración Nacional gobernará dos terceras partes de las alcaldías, incluyendo las todopoderosas Cuauhtémoc e Iztapalapa, de donde sale la mayoría de los recursos para la Ciudad de México (“sea como sea”), obvio, quitando la gran tajada que recibe del Gobierno federal.

Pero la geografía del país en cuestión de política e influencia de partidos muestra un cambio inusitado, inédito y hasta increíble.

Un botón de muestra de lo que puede calificarse como una “ofensa”, en principio, hacia el PRI es que en el Estado de México, Morena arrebató al tricolor la capital Toluca y el emblemático municipio de Atlacomulco, histórica y tradicionalmente priísta.

No sólo eso: Despedazó los corredores azul, amarillo y rojo. Ahora existe la franja (por no decir el territorio) morena.

En cuanto a estados, Morena no sólo termina de vapulear al PRI, que desde hace dos elecciones intermedias venía viviendo sólo de derrotas, sino al propio PAN, que en esos mismos procesos locales se apuntó como el ganador, llevándose, hasta ahora, cinco de nueve entidades en disputa, a saber: La ya mencionada CDMX, Veracruz, Tabasco, Morelos y Chiapas.

El PAN se quedaría con tres, Guanajuato, irreprochable; Puebla, con cerrado margen, y Yucatán, disputada con miras a conflicto legal.

El PRI, impensable e irreconociblemente, obtiene sólo el rechazo de la gente. Para el tricolor es el reflejo de actitudes y lecciones que parecían haberse corregido y aprendido, pero que en cinco años, más bien, se descuidaron.

Para el PAN es el reflejo de las ansias de poder hacia su interior, comparadas sólo con las de Andrés Manuel, aunque éste último agregó un costal de promesas dulces y apetecibles a los oídos de la gente aprovechando, claro, la soberbia desparramada en los territorios panistas y priístas.

Hay algo más para completar la “cintareada”; el Congreso de la Unión, que, digan lo que digan, sí tiene la mitad (junto con sus aliados PT y PES), pero no las dos terceras partes, agrega una cachetada a quienes deben poner las dos mejillas.

Pero miren, casi como el caso con el que abro este comentario está el de los votos que llegaron desde el extranjero, poquísimos, pero representativos de que PRI y PAN están “out” y ante una gran disyuntiva; la mayoría de las boletas viene cruzada en favor de Morena.

¿Dónde más golpeó Morena? En el tiempo y en el espacio. Hay partidos que van poco a poco; éste cayó como meteoro. No extinguió a dinosaurios porque ya casi no hay, pero sí a una nueva especie de ente que intentó acorralar el poder en círculos bastante pequeños.

Por último, Morena y López Obrador tumban hasta el espectro de lo que se convertiría en la gran leyenda de principios del Siglo XXI, el surgimiento de los candidatos independientes. Jaime Rodríguez “El Bronco” apenas y si logró un raquítico 5 por ciento de los votos, 50 menos que Andrés Manuel. Margarita Zavala, la otra independiente anotada para la presidencial, debió tirar la toalla apenas pasó el primer debate; no traía nada.

Muchos lo advirtieron, y el candidato de Morena, con el apoyo de colaboradores expertos en ello, lo aprovechó: “Las redes sociales sacudirán al mundo”.

Este domingo, él y Morena (¡ay, Dios!, “camarada”) sacudieron a México.

 

[email protected]

 

 

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...