¿Y los hombres asesinados qué?

Lamentable que, en pleno siglo XXI, las mujeres sigan siendo víctimas de una cultura que las violenta sexual y psicológicamente

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El asesinato de Lesvy Berlín en la Universidad Nacional Autónoma de México, el pasado miércoles 3 mayo, y la respuesta, en redes sociales, de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, que daba a conocer los detalles de la vida personal de la víctima, desataron el hashtag #SiMeMatan.

Mujeres de todo el país hicieron viral el hashtag con mensajes en los que criticaron que la procuraduría capitalina revictimizara a Berlín con la información publicada, en lugar de ofrecer información respecto al móvil del crimen.

El caso de la UNAM revivió la movilización que mujeres mexicanas han realizado por la violencia a la que están expuestas y por la falta de políticas, programas y protocolos con perspectiva de género para prevenir la violencia y atender a víctimas.

A su vez, la movilización en redes sociales, a través del hashtag mencionado, generó, en la opinión pública, cuestionamientos del por qué se visibiliza más la violencia hacia las mujeres que hacia los hombres.

Es cierto que en México son más los hombres asesinados que las mujeres.

Entre los años 2006 y 2012 fueron asesinados 117,859 hombres y 13,606 mujeres.

Sin embargo, la diferencia radica en la diferencia de cómo y por qué suceden los homicidios.

José Merino, profesor del CIDE, señala que una diferencia importante es el espacio en el que suceden los asesinatos: Público o privado.

Los hombres son mayormente asesinados en el espacio público: Calles, transporte público, centros de reunión, etcétera, mientras que el asesinato de mujeres suele ocurrir, con mayor frecuencia, en el espacio privado: La vivienda.

Otra diferencia que da el profesor son los rangos de edad de las personas asesinadas.

Las victimas masculinas tenían una edad de entre 15 y 44 años, mientras que las femeninas eran de entre los 0 y 14 años, y de los 65 años o más.

Es decir, las mujeres asesinadas se encuentran en rangos de edad más vulnerables, como la infancia, adolescencia y vejez.

Esto infiere una relación de poder y control en las víctimas femeniles y se relaciona, debido a la edad, con el ámbito privado, particularmente en el hogar.

Los asesinatos de hombres y mujeres deben responderse a partir de enfoques diferentes y políticas públicas que cubran diversas causas.

Actualmente, las políticas de seguridad atienden casos como secuestros, homicidios o desapariciones en el ámbito público, espacio en el que se asesina a más hombres que mujeres.

Sin embargo, no se atiende la violencia en el espacio privado, espacio donde rlico y privado.n el espacio psualizar e iniciar el cambio cultural que favorezca su desarrollo personal y profesional, sin el rlas mujeres son más vulnerables.

Es lamentable que, en pleno siglo XXI, las mujeres sigan siendo víctimas de una cultura que las violenta sexual y psicológicamente.

Es más lamentable aún que no existan políticas, programas y protocolos adecuados a las necesidades del fenómeno de feminicidios en el país.

Es por esto que la movilización de mujeres en las calles y en redes sociales es importante para visualizar la vulnerabilidad que padecen y para especificar el enfoque de atención a víctimas en los espacios público y privado.

 

 

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