¿Y la amnistía? No es lo mismo carteristas que crimen organizado

Tras dos aplazamientos para dar a conocer la estrategia de Seguridad, el Presidente Electo y su equipo, extrañamente, ya no mencionan lo que sería el punto clave para bajar la violencia en el país

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El 4 de septiembre, en Monterrey, Andrés Manuel López Obrador, Presidente Electo, dijo que para octubre estaría lista la estrategia de Seguridad. El martes (un mes después), Alfonso Durazo, próximo Secretario de Seguridad Pública nacional, anunció que será hasta el 14 de noviembre cuando se dé a conocer el plan.

Los pormenores del tema, ya desde hace rato en manos del equipo que arrancará el 1 de diciembre, tienen coordenadas medio sospechosas o que, cuando menos, dan la idea de que algo -no tan dramático como una “K’ invertida- no cuadra.


Voy a ser exigente. En principio, considero que para un líder que ganó una elección con 30 millones de votos queda chico, a estas alturas de su protagonismo, hacer malabares con un tema como el de Seguridad. La estrategia o el plan, supongo, lo tiene bosquejado desde que era candidato y, si me apuran, desde que era precandidato. Y a esta hora casi debiera estar más que pulido.

¿Por qué dos aplazamientos continuos?

Cierto, no tiene prisa; la responsabilidad del país todavía está en manos de Enrique Peña Nieto y él y sus colaboradores son aún gobierno electo, no en funciones.

Sin embargo, prácticamente con ese tema nutrió su campaña presidencial, agregando el de la corrupción y la de echar abajo algunas reformas.

Con todo lo que ha dicho, pensado, criticado e imaginado sobre el tema, se puede suponer que el asunto lo tiene más que claro. Que sabe dónde está el talón de Aquiles del crimen organizado nunca antes descubierto por las administraciones anteriores.

Pero, además, Andrés Manuel tiene la experiencia de su gestión en la Ciudad de México, como Jefe de Gobierno, en donde combatir la inseguridad fue también punto clave en el convencimiento de la gente.

En el 2002, el entonces Jefe de Gobierno contrató, incluso, los servicios del ex Alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani para delinear una estrategia y reducir la delincuencia en la Capital mexicana, lo cual, hay que reconocer, se logró. Claro, eso fue hace década y media; ahora, la Ciudad de México padece, como el resto de la República, el acoso, en muchos territorios, de grupos dedicados, principalmente, al narcotráfico.

Y según Durazo, en sus declaraciones del martes, dio como una de las líneas fuertes de la estrategia combatir aquello que hace años aterrorizaba a la gente, pero que hoy es juego de niños.

“El programa de seguridad, obviamente, enfrentará todas aquellas acciones y grupos que representen un riesgo para la seguridad, pero el énfasis estará en aquellos problemas de seguridad pública que más afectan a la población: Robos a casa-habitación y de vehículos; asalto a mano armada a transeúntes; secuestro, extorsión, cobro de piso”.

Desde hace semanas, a la oratoria intensa que ha desplegado durante dos años al tema, varias veces cayendo en contradicciones, sumó la de convocar a unos 50 mil jóvenes a unirse al Ejército, la Marina y la Policía Federal.

A ver, a ver, ¿después de criticar a Felipe Calderón y Peña Nieto por mantener a las fuerzas federales en las calles él no sólo no las regresará a los cuarteles, sino que, al contrario, incrementará su número? ¿O para qué querrá 50 mil federales más?

Pero, además, si el énfasis lo pondrá en combatir delitos del fuero común. Claro, Durazo mencionó también “secuestro, extorsión, cobro de piso”, pero no comercio ilegal de drogas.

Sin embargo, lo más sorprendente de las últimas menciones del tema de Seguridad es que ni López Obrador ni su equipo mencionan ya la palabra “amnistía”. ¿Habrán descartado, por completo, el ofrecimiento?

¿Se habrán convencido de que la “amnistía” funciona en asuntos políticos, y no en negocios sucios, y menos si dejan miles de millones de dólares?

No estaría mal que a sus asesores en estrategias, en la de Seguridad, sumen al Obispo de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel, quien desde hace meses mantiene a raya a los grupos violentos de esa región de Guerrero no con amnistías ni confrontaciones, sino convenciéndolos de que arreglen sus cosas apartados de la ciudadanía, y no a balazos.

Pero, bueno, Durazo ya nos tranquilizó:

“No se está atorando nada; es un proceso de afinamiento de contenidos, de planteamientos, y no vamos a precipitar la presentación a riesgo de incurrir en algún error”.

Así, sí.

 

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@RobertoCZga

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