Y ahora ¿qué va a hacer ‘Alito’?

Su promesa de que hará del tricolor 'un nuevo PRI democrático' suena a viejo; difícil de creer porque eso se le olvidó desde ya hacía algunos años

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En el PRI, que ya ni los más sonados prohombres del partido voltean a ver, todo salió como fotografía tomada desde hace meses: Ayer, Alejandro Moreno recibió la constancia de mayoría que lo acredita como el nuevo dirigente nacional.
Es decir, a graznar se ha dicho. Aunque, a decir verdad, muchos priístas (que algunos parecen ya no serlo) andan más preocupados sobre lo que pueda padecer Rosario Robles, ahora encerrada en Santa Martha Acatitla, que lo que pudiera ocurrir al partido de las ocho décadas.
Pero, para empezar, luego de una elección interna casi de trámite, junto a su compañera de fórmula y ahora Secretaria General, Carolina Viggiano, deberán tomarlo con calma, respirar, ver el panorama y dar el primer paso firme, cuidando de no caer en la trampa -o de no transformarla en realidad- de que apenas obtuvieran el triunfo correrían a presentar sus “cartas credenciales” a Morena.
El PRI no está muerto, pero casi lo está. Y Moreno (que es su apellido, y no un apelativo por antonomasia) quizá se vea en la necesidad de revelar, en la conformación de su equipo, de qué lado venía empujado. Lo mismo pasará en el momento en que los que hasta ahora ya no dicen ni pío comiencen a acercarse para tantear las aguas.
Lo que sigue de inmediato es eso, que él y Viggiano, según marquen los tiempos de sus órganos internos, consejos, comisiones, estatutos y reglamentos, terminen de conformar el equipo que habrá de cargar con la cruz más pesada del tricolor.
Durante su campaña para dirigir al partido, y tras pedir licencia como Gobernador de Campeche, Moreno habló mucho de temas que debiera guardarse para cuando su verdadera estrategia de casi resucitación esté lista.
Meterse, por ahora, en líos de federalismo y seguridad, por ejemplo, tal vez no sea prioritario porque para ello se requiere poder político, y es lo que el PRI ahora no tiene. Quizá sí si lo hace con alguna perspectiva llamativa, lo de apoyo a las mujeres y jóvenes, sobre todo a éstos últimos.
Su promesa de que hará del partido “un nuevo PRI democrático” suena a viejo. Difícil de creer porque al priísmo eso se le olvidó desde ya hacía algunos años
Una de las frases que repitió en campaña, y por todo el país, antes de la elección del domingo pasado fue que “Morena es solo un ave de paso” como gobierno.
Tal vez fue el único que no se percató de la mole que aplastó a las tres principales fuerzas políticas el 1 de julio del año pasado.
Y cuidado que su dicho no se le vaya a revertir y el “ave de paso” resulte otro, aun bajo la salvedad de que el tricolor se forme, de aquí en adelante, atrás del nuevo partido en el poder y sea una “oposición” responsable y bien portada.
Los exámenes para Moreno serán, muy poquito, el año que viene con elecciones en Coahuila e Hidalgo, en las que sólo le servirán para medir el cocido de los camotes.
A diferencia de las del 2021, que sí representarán, casi casi, el futuro real de lo que acontecerá tres años después.
¿Qué deberán tomar en cuenta “Alito” y su gente? Lo que ocurra en el país lo que resta de este año y el siguiente. Ahí está la mera mata no sólo del PRI, sino hasta del PAN, y hasta del PRD.
Existen circunstancias que derrumban al coloso más engreído.
Si a Morena le va bien y, en verdad, el país entra en una hipérbole de buenas noticias, el PRI y, en lo consecuente, él deberán trabajar al doble o, de plano, darse por vencidos y dejarse llevar.
Lo bueno, decíamos, sucederá en las elecciones del 2021, cuando se elijan gobernadores en 13 entidades: Colima, Guerrero, Michoacán, Querétaro, Sinaloa, San Luis Potosí, Nayarit, Campeche, Sonora, Zacatecas, Baja California Sur, Chihuahua y Tlaxcala, algunas de ellas todavía en manos del PRI.
Durante su campaña, Moreno dijo que lo que ahora sufre el tricolor le pasó en el 2000, “cuando decían que el PRI estaba en la lona y no se levantaría… Tuvimos la capacidad de construir, levantarnos, ponernos de pie y volver a ganar”.
Cuidado porque no es lo mismo apellidarse Moreno que enfrentarse a Morena.
En graznidos se rompen géneros.
Y cansa…

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