Y ahora el ‘broncodipino’

Dicen que un clavo saca otro clavo, pero al domador del tigre le incomoda el ‘tlac, tlac’ de las espuelas. Inexplicablemente le aturde. ¿Será porque si ya con una sola especie de diablo de Tasmania teníamos, para qué dos?

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Desde mediados de octubre del año pasado, a nadie le pasaba por la cabeza que Margarita Zavala, Jaime Rodríguez “El Bronco” o Armando Ríos Piter pudieran estar fuera de la boleta.

Mes y medio después del arranque de la recopilación de firmas (el 16 de octubre) del casi centenar de apuntados para buscar la candidatura presidencial por el lado independiente, más del 90 por ciento fue eliminado por “default”.

Otros se fueron quedando en el camino. Pedro Ferriz de Con, por ejemplo, hizo berrinches porque nunca halló el modo al “juguete” del Instituto Nacional Electoral para levantar las firmas. Si el total de incipientes aplicaciones inventadas, hasta hoy, en el arranque, este cuarto de siglo, de la era digital tiene defectos y fallas, ¿por qué el del INE no? ¿Y por qué la autoridad se pone “muy sacalepuntas” con algo peor que el Tamagochi?

“Marichuy”, candidata representante del Consejo Nacional Indígena, abandonó la idea de llegar a la boleta electoral tras un accidente, sufrido junto con su comitiva, en Baja California Sur, pero también por la baja recaudación de apoyos, en gran parte, por el método innovador del INE.

En fin, que todos, y como dijo alguien, “todo es todo”, dábamos por un hecho que Margarita, Jaime y Armando serían los únicos independientes apuntados en lograr subirse a la boleta.

Usted no me dejará mentir porque hasta nos lamentábamos de su suerte. Mientras no fueran reconocidos como candidatos no podían mover un dedo como campaña, así Andrés Manuel, José Antonio y Ricardo gastaran su tiempo en chistes, acusaciones y descansos.

El 16 de marzo, el INE reveló que detectó irregularidades (trampas, chapuzas, transas) en la recolección de firmas de los tres independientes “vivos”, pero sólo Zavala pasaba la prueba porque era la que menos falsificaciones había incluido en su morral-Tamagochi.

Hasta ahí todo iba bien. ¡Bah!, pues a quién le importaba que a uno o a dos, o a los tres, se los llevara el diablo (aunque a alguien le guste mandar al diablo las cosas).

Nada, no pasaba nada. Con Margarita o sin Margarita, con “El Bronco” o sin “El Bronco”, con Ríos Piter o sin Ríos Piter, el que siempre se ha creído el ganón anticipado se sentía ganón otra vez. Mientras, atrás de él, uno se aferraba al segundo lugar y el otro apenas salía del sótano.

Entonces, ¿qué carajos hace que los diablos de Tasmania se suelten porque el Trife ordenó al INE dar el registro como candidato independiente a Rodríguez?, aunque resulta sorpresivo que el más encabronado sea Andrés Manuel. Apenas unas horas después de darse a conocer la decisión del Trife, por cierto, de madrugada, el asunto sacó de sus casillas al candidato de Morena.

Vaya, López Obrador perdió los estribos. Lo bueno es que él mismo ha recomendado, porque lo utiliza, el amlodipino (“fármaco que se usa para tratar la hipertensión y la enfermedad de las arterias coronarias… y trabaja parcialmente en la vasodilatación”).​

Andrés Manuel se fue a la yugular de la Presidencia de la República y de Gobernación para acusarlos de haber ordenado al Trife volver a la vida al “Bronco”. Acusación grave, agraviante y no digna de alguien que se dice honrado y honorable, pero mucho menos de quien tiene como deseo perenne gobernar un país. Acusar sin pruebas es de cobardes.

Más aun, a López Obrador parece enloquecerlo el ruido de las espuelas del “Bronco” o alucinarlo montado en un caballo que relincha. En tan pocas horas, del samaritano que presumía ser se convirtió en algo así como un diablo de Tasmania.

Vaya, el regreso de Jaime Rodríguez a la contienda o, mejor dicho, su inclusión, porque es día que no hace campaña (la inicia el 14 de abril), lo llevó a despotricar hasta contra las moscas. Por el tema del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México la agarró contra Felipe Calderón, pero tocó en exceso cuando se refirió al Presidente como “pequeño faraón acomplejado”.

López Obrador retornó a su era de los “¡ya cállate, chachalaca!” contra Vicente Fox, que, a la postre, a él sí lo bajó del caballo después de puntear las encuestas en el 2006, pero “El Bronco” dio una pista de la temblorina de Andrés Manuel. En pocas menciones lo puso como palo de gallinero:

“Ya le dio miedo a Andrés Manuel. (Él) es así; ve el coco y se asusta. Voy por él y punto. Que se cuide; voy a trabajar para lograr más votos que él.

“No estoy de acuerdo en que Andrés Manuel regale los impuestos que yo pago; al huevón nada; al trabajador todo.

“El populismo, el asistencialismo, destruye a este país y López Obrador quiere regalar el dinero de los que trabajan para dárselo a los que no trabajan.

“Es una propuesta equivocada de Andrés Manuel (la de su aeropuerto)… El nuevo fue diseñado por expertos, no por políticos”.

El problema de López Obrador no es que Rodríguez sea una amenaza para ganar la Presidencia de la República, sino que, ahora, la cuña es a su medida.

Lo bueno es que, además del amlodipino, el “broncodipino” también está a su alcance para, como él mismo dice, curar ciertas alteraciones y hasta el mal de ojo.

 

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