Videgaray, ¿lejos de Peña y de Meade?

Nunca imaginé que 6 años después llegaría a estar bajo sospecha de cometer uno de los pocos pecados que Peña Nieto no perdona, aunque sea mera especulación

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Luis Videgaray fue (es) tan poderoso que resulta difícil aceptar que vive el peor de los mundos posibles, bajo sospecha.

Intocable hasta hace poco, hoy es el centro de todo tipo de especulaciones, incluso algunas inverosímiles.

Se ha dicho que perdió su lugar de privilegio en el equipo de Enrique Peña Nieto a consecuencia de la tormenta que se vino sobre Los Pinos por la invitación que convirtió al candidato Donald Trump en jefe de Estado cuando aún no había elecciones en Estados Unidos.

Sin embargo, su regreso al primer nivel gubernamental, con la misma fuerza que tenía antes de marcharse o más, si esto es posible, desmintió la versión y dio constancia de su condición de imprescindible que siempre presumió.

Demostró aún más su poderío al relacionarse con el primer yerno de Estados Unidos, Jared Kushner, y conseguir picaporte en la Casa Blanca.

No obstante, los cronistas palaciegos que parecen saber todo lo que ocurre intramuros de Los Pinos hablan de una conspiración contra el secretario de Relaciones Exteriores para mostrarlo alejado del centro de mando.

En concreto, dicen que si no ha salido de nueva cuenta del equipo es sólo porque es muy tarde para reiniciar la búsqueda de contactos con el gobierno de Trump y porque está de por medio el Tratado de Libre Comercio.

Si esto tiene fundamento, sólo lo sabe el Presidente Peña Nieto, aunque empieza a convertirse en secreto a voces.

Con todo, es mera especulación; interesante, sí, pero no tanto como la que le presagia poco o ningún futuro en caso de que José Antonio Meade gane las elecciones a Presidente de la República.

Si está preocupado no lo demuestra, no obstante que, durante la precampaña, la intercampaña y buena parte de lo que va de la campaña, sus estrategas estuvieron metidos hasta la cocina en el equipo de Meade.

De hecho, a ellos se atribuyen los yerros que tienen al candidato priísta en tercer lugar. Quizá por esto, se especula ahora que, inteligente como lo es, está convencido de que su amigo no ganará los comicios.

Por esta razón y para proteger su futuro, habría tendido lazos con quien hasta hoy encabeza la contienda, Andrés Manuel López Obrador.

Importa saber por qué hasta hoy habría perdido el favor y la confianza del Presidente si no hubo reacción en su contra cuando sin sonrojo permitía y propiciaba que el mundo lo mirara como el cerebro atrás del trono que concibió y llevó a buen puerto las reformas estructurales del Pacto por México.

Hubo quien llegó a compararlo con José Córdoba Montoya, el jefe de la Oficina del presidente Carlos Salinas, pero Pepe, aun cuando sus manos estaban en todo, jamás permitió que el mérito le fuera atribuido a él y no a su jefe.

De hecho, ofreció una lección inolvidable de humildad, lealtad e inteligencia, cuando, después de aconsejar la candidatura de Zedillo para ocupar el lugar vacante por el asesinato de Luis Donaldo Colosio, renunció el 30 de marzo de 1994 al gobierno y se marchó al extranjero para no ser un estorbo para Ernesto.

No hay comparación posible.

Primero, Videgaray intentó por todos los medios dejar constancia que el inteligente en el gobierno es él y que lo conseguido ha sido por su talento y que nada ha tenido que ver en los descalabros, ni siquiera la falta de vigilancia sobre los gobernadores corruptos o la derrota del PRI en algunas entidades a causa de sus pleitos con Miguel Osorio Chong.

Pero, además, que Meade es creación suya, de nadie más. Subió a Internet una fotografía captada en Miami para dejar en claro que habían caminado juntos los 30 años anteriores; después lo hizo protagonizar con él la develación de retratos de cada uno en las Secretarías de Hacienda y Relaciones Exteriores en donde se turnaron, y finalmente se adelantó al Presidente Peña Nieto y al PRI destapándolo ante el cuerpo diplomático acreditado en México como el mejor hombre para el país.

Se entiende si Peña Nieto ya no lo tiene tan cerca, pero ¿por qué Meade le pondría distancia a grado que Luis habría buscado acercamientos con López Obrador?

Pregunto en el corazón del equipo de Meade y me contestan que los acercamientos al candidato de Morena son especulaciones sin fundamento, pero en cambio me aseguran que ha ganado a pulso la campaña que empieza a minar su figura y a presentarlo ante la opinión pública como un oportunista que busca con ahínco no perder, aunque Meade no gane.

Parece que, en principio, no le perdonan ofrecerse como el creador de Peña Nieto y de Meade, pero ahora la petición al candidato de sacudírselo es de empresarios, Carlos Slim, por ejemplo, y de los no empresarios, es decir, de quienes rodean a José Antonio encabritados por su propuesta de “Plan B”, es decir, la promoción de entregar al voto útil a Ricardo Anaya, también su creación.

Si todo esto no deja de ser una leyenda urbana, Videgaray está en serios problemas… si gana el PRI, aunque le iría muy bien con Anaya; con Andrés Manuel nadie sabe.

Cuando lo vi llegar a IMPACTO como uno más de los que acudieron a ser entrevistados cuando buscaban suceder a Peña Nieto en la gubernatura del Estado de México supe que ser gobernador no estaba en sus planes, pero sí convertirse en el eje del futuro que buscaba su jefe y, si lo alcanzaban, eventualmente sucederlo.

Parecía natural que todo esto ocurriría; nunca imaginé que 6 años después llegaría a estar bajo sospecha de cometer uno de los pocos pecados que Peña Nieto no perdona, aunque sea mera especulación.

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