Venganza política o familiar contra Rosario Robles

¿Qué más paga para que el discurso sobre la separación de poderes y la autonomía del Poder Judicial de la Federación no sea más que eso, un discurso que día a día es menos creíble?

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Además de la “estafa maestra”, ¿qué más paga Rosario Robles para que el discurso de Andrés Manuel López Obrador y Arturo Zaldívar sobre la separación de poderes y la autonomía del Poder Judicial de la Federación no sea más que eso, un discurso que día a día es menos creíble?

Sabemos que más allá de que sea inocente o culpable de la desviación de 7 mil millones de pesos, la ex titular de Sedesol y Sedatu en el sexenio pasado debería pasar el proceso fuera de la cárcel, pero está en prisión  porque, violando sus derechos, un juez decidió mantenerla en prisión preventiva.

El agravante es que el juez es sobrino de Dolores Padierna, esposa de René Bejarano, a quien Carlos Ahumada, entonces pareja sentimental de Carlos Ahumada, llenó los bolsillos con dinero y ligas.

La violación a los derechos de Robles no es una especulación de periodistas. La Magistrada Isabel Cristina Porras Ordiozola declaró fundados los agravios, pero aún así determinó mantenerla en prisión y en las manos del juez Delgadillo Padierna, quien deberá revisar la medida cautelar que él dictó.

A partir de esto, el Presidente de la República y el ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación deberán jurar besando algo más que la cruz para que les creamos en la existencia de la separación de poderes y el Estado de derecho.

Es probable que la señora Robles sea culpable de los delitos que le imputan, como también es posible que no lo sea, pero la ley dice que en esta caso concreto no merece la prisión preventiva.

La evidencia irrefutable de que es víctima de una venganza política o familiar la ofreció la magistrada del Tercer Tribunal Unitario Penal. Reconoció que el juez Delgadillo Padierna se excedió, pero la mantiene en prisión y la regresa a su feudo para que le repita la dosis.

Una y otra vez, Arturo Zaldivar ha negado subordinación al Poder Ejecutivo Federal y, una y otra vez, el Presidente proclama su respeto a la división de poderes, pero la realidad los exhibe.

La saña contra Robles ha alcanzado tales niveles que es viable sospechar que hay algo más atrás de la acción de la justicia en su contra que la desviación de miles de millones de pesos o haber abandonado a la izquierda para sumarse al neoliberalismo.

¿Qué le cobran?

 

 

 

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