Venezuela: El principio de la no intervención al más puro estilo dantesco

'Los lugares más oscuros del infierno están reservados para aquellos que mantienen su neutralidad en tiempos de crisis moral'

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El día 25 de febrero, sin duda para el ojo internacionalista aportó gran material de análisis, que a su vez eleva la imaginación y genera hipótesis que pueden llegar a alejarnos de la verdad.
Nos referimos por supuesto a dos hechos que muy marcados llegaron a la puerta de la política exterior de nuestro país: Mike Pence, vicepresidente de EU y el caso del periodista mexicano Jorge Ramos, quien reside en ese país y ejerce la profesión del periodismo para Univisión, puntos que comienzan a presionar la agenda en materia de política exterior del Gobierno mexicano y requerirán de un cambio, no necesariamente de postura pero sí de cómo expresarla ante la sociedad civil y gobiernos extranjeros.
En pocas horas, las redes sociales se inundaron de todo tipo de comentarios, debates, análisis, incluyendo videos y fotografías sobre esos dos temas que a la Cancillería le competen y que se encuentran entrelazados ya que provienen del mismo país: Venezuela. Ambos casos son parte de la agenda que nuestro país comparte en un mundo globalizado y que de una u otra forma debemos emitir respuesta, pues los ojos del mundo nos voltearon a ver.
El primer caso fue durante la intervención del vicepresidente Pence frente al Grupo de Lima, donde explícitamente nos menciona y solicita (porque no hay otra forma de verlo); sumarse a la lucha del pueblo venezolano “por recuperar su libertad”, pues frente a la crisis de Venezuela “no puede haber espectadores”, hizo hincapié en Uruguay y México y su postura de neutralidad.
La postura del gobierno mexicano se encuentra fundamentada en el artículo 89, fracción X de la Constitución bajo el principio de la “no intervención”, “la solución pacífica de controversias” y la “autodeterminación de los pueblos”. Principios que si bien, se encuentran fundamentados en nuestra Carta Magna, en la práctica no siempre se han llevado a cabo por contexto histórico y una situación geopolítica cambiante.
El problema ha sido la manera en que la sociedad y otros gobiernos extranjeros perciben el mensaje sobre nuestro actuar diplomático; es decir; se trata más de cómo se debe expresar frente a los ciudadanos y naciones abiertamente interesadas en intervenir en Venezuela como es el que caso de EU.
Conforme la agenda internacional se va desarrollando, la postura del gobierno mexicano debe hacer lo mismo. Se debe realizar un análisis profundo del gobierno en ¿cómo expresar los principios de política exterior, sin vernos sumergidos en una especie de neutralidad o pasividad? La respuesta si bien no es sencilla, nos marca una pauta a seguir; fomentar de manera activa la apertura al diálogo entre las partes afectadas en beneficio del pueblo venezolano y la restauración de la democracia. A efectos de esto, el gobierno mexicano a través de la cancillería emitió en su comunicado No. 018, con fecha 6 de febrero, el Mecanismo de Montevideo en la cual promueven el diálogo para la negociación, con apego al derecho internacional y los derechos humanos.
Sin embargo, el comunicado para muchos desconocido, no ha generado la más mínima respuesta por parte de las autoridades venezolanas y el gobierno mexicano debe y puede mostrarse más activo en su actuar diplomático, característica con la que cuenta incluso de manera histórica como con los Tratados de Tlatelolco.
Hace unos días la secretaria de Estado adjunta para Latinoamérica, Kimberly Breier comentaba que el gobierno de EU vivía un momento de “desacuerdo” con el gobierno mexicano, debido a la postura de aparente neutralidad que mantenemos con relación a la crisis en Venezuela.
En otras palabras, “los lugares más oscuros del infierno están reservados para aquellos que mantienen su neutralidad en tiempos de crisis moral” para el gobierno de EU, nos encontramos al más puro estilo del poeta florentino Dante Alighieri, alejados de una postura que promueva la democracia.
Por si no fuera poco, ese mismo día el periodista Jorge Ramos de la cadena estadounidense Univisión, ciudadano mexicano–estadounidense realizó una entrevista al presidente venezolano Nicolás Maduro, en la cual según fuentes disponibles y en palabras del propio Ramos, fueron detenidos cerca de dos horas tras 17 minutos de entrevista al mandatario, derivado de la presentación de imágenes incómodas de ciudadanos venezolanos alimentándose de residuos orgánicos en un camión de basura en las inmediaciones del Palacio de Miraflores. Agregó para finalizar dicha entrevista a su interlocutor “irse y no contestar preguntas, no lo hacían los presidentes, eso lo hacían los dictadores”.
Haciendo a un lado dichos comentarios, la privación de la libertad de cualquier persona es un acto que debe ser reprobable, la postura del gobierno mexicano debe ser más enérgica en solicitar una respuesta oficial por parte de las autoridades venezolanas, ya que aunado a lo anterior, se trata de un ciudadano mexicano y no debemos mostrar pasividad ante este hecho y si el Gobierno del Presidente López Obrador no muestra una respuesta más dinámica, será probablemente la pauta a seguir durante la administración, lo cual debilitará en gran medida la política exterior de México en otros frentes.
Por su parte, debemos mencionar que el periodismo es una profesión que exige en ocasiones riesgos y en este espacio reconocemos y celebramos a todas y todos los profesionistas de la comunicación que día con día proporcionan la información que nos llega a través de los medios tradicionales o redes sociales.
PARAREFLEXIONAR: ¿Cuánto tiempo más le tomará a EU comenzar a presionar en materia comercial a México para sacar una respuesta favorable sobre el tema con Venezuela?


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