Una reforma interna con visión de presente y futuro

Ahora toca al PRI trabajar para ser una oposición y alternativa política que contribuya a resolver los retos que tiene el país

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Claudia Ruiz Massieu. Deberá ser respaldada por una militancia comprometida, que sume esfuerzos por convicción, y no por conveniencia

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) transita por uno de sus momentos más difíciles.

Los resultados del 1 de julio pasado fueron desfavorables y los peores en la historia del partido.


Esta coyuntura hace urgente una reforma interna a partir del análisis de las causas reales que distanciaron al partido de la ciudadanía.

No es momento para buscar culpables.

Se debe trabajar por la estabilidad de la institución, establecer un diálogo con base en la reflexión para que la reforma que se realice sea de fondo y el partido vuelva a representar los intereses de la gente.

En las elecciones pasadas, la ciudadanía no sintió que sus intereses fueran representados por el PRI.

Esto no es culpa de una sola persona, sino del conjunto completo de factores que alejó a la gente del partido.

En los últimos años, el priísmo fue más gobierno que partido, lo que no permitió la adaptación del mismo a los cambios sociales que se estaban gestando en el país.

La corrupción, la desigualdad y la desatención de las necesidades de la sociedad son los factores que contribuyeron al alejamiento del partido.

Para hacer cambiar esta situación es necesaria, y urgente, una reforma profunda.

Está tarea está liderada por la actual presidenta del partido, Claudia Ruiz Massieu, la cual deberá ser respaldada por una militancia comprometida, que sume esfuerzos por convicción, y no por conveniencia.

Lo anterior es necesario para que la reforma no sea una simulación, sino que sea real, para que se constituya un partido actualizado al acontecer social, económico y político de México.

El camino elegido para la reforma es correcto.

Se debe estabilizar el partido con una dirigencia ratificada conforme a los estatutos; esto dará legitimidad ante militantes y simpatizantes; iniciar un periodo de reflexión en el que se haga una verdadera autocrítica que sirva para reconocer el trabajo bien hecho y los errores cometidos, así como conservar la unidad; no se debe gastar energía en dimes y diretes; el esfuerzo de todas y todos es muy valioso para encaminar la empresa que se tiene de frente: Modernizar el partido.

Esta modernización debe ofrecer una oferta de presente y futuro congruente con las demandas y expectativas de la ciudadanía.

Los priístas debemos actuar democráticamente para resolver, de fondo, qué es lo que se conserva y qué es lo que se tiene que cambiar.

Este trabajo al interior del partido debe compartirse con la población, pues a pesar de los resultados del 1 de julio, el partido es la tercera fuerza política del país.

Es por lo anterior que resulta tan importante la unidad entre militantes y simpatizantes.

Ahora toca trabajar para ser una oposición y alternativa política que contribuya a resolver los retos que tiene el país.

Y se debe hacer de una forma crítica y comprometida con el desarrollo de México y su población.

 

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Claudia Ruiz Massieu. Deberá ser respaldada por una militancia comprometida, que sume esfuerzos por convicción, y no por conveniencia

 

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