Una Guardia Nacional con corazón de ‘cascos azules’

¿Son diferentes los conceptos de derechos humanos en cada país? ¿Los que concibe Naciones Unidas contrastan con los de México? ¿Los que aplican el Ejército y la Marina son obsoletos?

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Utilicé la frase de Rogelio Cabrera, presidente del Episcopado Mexicano, “el Presidente no tiene la lámpara de Aladino”, con la que el prelado explica que Andrés Manuel López Obrador no la tiene fácil contra la delincuencia organizada y la inseguridad.

Haciendo un recuento de dudas, preguntas y respuestas, oficiales y no, ciudadanas, paganas y mundanas, sobre este lío de la escasez o no, abasto o desabasto, de combustibles, ante lo que el Gobierno federal llama “plan para combatir el ‘huachicol’”, del que no entiendo ni jota, a la manera de antítesis, no sin pensar en que podría ser amonestado, me atreví a “cabecear” en la portada de IMPACTO, El Diario la nota principal como “Que no panda el cúnico”.


La frase (ramplona) la hizo famosa el “Chapulín Colorado”, personaje idolatrado por el “pueblo sabio” desde hace décadas, a la que acudía siempre que los nervios, la desesperanza, el peligro, acechaba a la gente, pero él estaba ahí.

El título quizá lo habría utilizado la revista francesa “Charlie Hebdo”, publicación satírica, si existiera en México y si, claro, conservara su crítica independiente. O, en su tiempo, la habría batido en sus textos la “Generación Beat” (con algo al menos uno se acuerda, de repente, de Allen GinsbergWilliam Burroughs o Jack Kerouac).

¿Por qué hacer esa irreverencia ante el asunto de la etérea gasolina? Porque mentiría quien diga que tiene claro el enredo, partiendo de que no hay combustible en los expendios, pero no es desabasto (como dicen las autoridades), o que para combatir el mal se hace otro mal. O que cierran ductos para que no roben gasolina, pero luego los abren. O que antes robaban miles de pipas al día y ahora sólo 27 (abominable si robaban miles de pipas al día, pero más si con todo y cierre de válvulas, militares apostados y sin transporte, ¡todavía roban 27!).

Pero, por encima de todo, porque desde que inició la “veda gasolinera”, en las conferencias “mañaneras” no hemos escuchado sino las versiones más disonantes y alejadas de la realidad. Como si en las calles ocurriera una cosa y en las oficinas de gobierno otras. Como si faltar al respeto al “pueblo sabio” (o al “conservadurismo”) fuera punto esencial de la democracia.

Pero dejemos al “Chapulín” y la gasolina.

Los asombros, sin embargo, no paran. Las que me movieron el pandero fueron las declaraciones de Martha Delgado, subsecretaria para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, de Relaciones Exteriores, al anunciar que solicitarán el apoyo de la ONU para instruir a la todavía inexistente Guardia Nacional en, precisamente, modales para respetar los derechos humanos.

Y pregunto: ¿Son diferentes los conceptos de derechos humanos en cada país? ¿Los que concibe Naciones Unidas contrastan con los de México? ¿Los que aplican el Ejército y la Marina son obsoletos? ¿La Comisión Nacional de los Derechos Humanos no podrá ofrecer cursos? ¿Hay protocolos especiales para respetar derechos humanos, aun tratándose de fuerzas especiales?

Pero, además, hasta el mejor instruido en Harvard o el MIT comete errores y excesos, e invariablemente la Guardia Nacional los cometerá, como los cometió el Ejército y la Marina ante una tarea extremadamente difícil.

Quizá la idea es que nuestra futura Guardia Nacional camine hacia una corporación con corazón de “cascos azules”.

Y en esto ni a quién encomendarse, si a Aladino, el “Chapulín” o quizá al “Capitán América”.

Siempre he admirado a los militares de la corporación que sea. Su disciplina me asombra, más aun la de esas agrupaciones como la que busca crear el Presidente, similares a la Guardia Civil Española o la Gendarmería francesa, con características mitad militar mitad policía. Creo en el don de caballerosidad rígida, instruida, aculturizada. Una genialidad para un país sin problemas de cárteles ni ejecuciones diarias.

Lamentablemente, la parte a la que enfrentará la Guardia Nacional ni sabe de paz ni respeta los derechos humanos.

Quizá debí “cabecear” la portada con aquello de “¡No contaban con mi astucia!”.

 

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@RobertoCZga

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