Un crimen, dos caras, CNTE y gobierno: El que afecta y el que deja afectar

O el Presidente López Obrador es buenísima gente (democrático, dicen sus seguidores) o le tiene miedo a los profesores desmadrosos de la Coordinadora

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Increíble la docilidad del Presidente Andrés Manuel López Obrador ante el criminal plantón, sobre vías ferroviarias, de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación en Michoacán.

Por esa y otras razones cada vez se me hace una guasa aquello de amor al prójimo utilizado como premisa de gobierno todo corazón.


Porque el prójimo, me supongo, a veces es profesor, pero también empresario. Y en Michoacán, la tragicómica actuación de los miembros del magisterio disidente está destartalando, con toda la complacencia del Gobierno federal, más allá de empresas, fuentes de trabajo.

Los números dados a conocer ayer son vergonzantes y aterran como cualquier otra tragedia: En dos semanas, 2.1 millones de toneladas de carga frenada; 251 trenes afectados; un retraso, condensado, de 192 horas en la distribución de mercancía; 720 contenedores varados con mercancía del Valle de México hacia los puertos; 20 mil contenedores atascados de 21 líneas navieras y pérdidas diarias de 1,500 millones de pesos.

¡Y todavía el Secretario de Comunicaciones y Transportes, siempre conducente, afirma que es un asunto entre el gobierno estatal, de Silvano Aureoles, y los profesores! Pena ajena tanta flaqueza.

Como ayer, en apoyo a sus “hermanos” de Michoacán, se unieron la Sección 22 de Oaxaca, 11 escuelas normales de ese estado y el sindicato de la Universidad “Benito Juárez”, con movilizaciones y bloqueos, entonces, ahora también el problema es entre el gobierno oaxaqueño y los manifestantes.

Sólo que entre lo que pasa en Michoacán y lo que comienza a pasar en Oaxaca existe una diferencia; en el primer estado, las afectaciones pegan, directamente, en vías de comunicación de ámbito federal, principalmente, más allá de los 31 municipios que también tienen tomados los profesores.

Y aprovechando el viaje, por si el Gobierno federal no mide hasta dónde se la quiere aplicar la CNTE, exige que en esta entidad le devuelvan el control del IEEPO (Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca), organismo que, por cierto, afirma que con los profesores locales no existe ningún adeudo.

Ante tales casos resalta la presunción de que el Presidente se rehúsa a actuar -y así se la pasará mientras no desee ser el autor de hacer desistir por la fuerza a quien, con actos delictivos, perjudica terriblemente al “prójimo-, específicamente, contra la disidencia magisterial, por dos cosas muy claras. Primera, que durante la precampaña presidencial fue su aliada, aunque siempre le condicionaron el apoyo, ofreciéndoles hasta su plena participación para designar al Secretario de Educación Pública, cosa que, como vimos, no les cumplió.

Segunda, que el Presidente también fue, en su momento, un activo “bloqueador”; simplemente recordar su megaplantón en el Centro Histórico después de la elección del 2006. Sí, aquel que quebró cientos de negocios, provocó millones de pesos en pérdidas y tomó de rehén a la ciudadanía capitalina. Ha de sentir feo no ser consecuente con los profesores de la CNTE.

En realidad, destrabar asuntos como los que nos tiene acostumbrados la disidencia magisterial no es cuestión de fuerza, sino de inteligencia.

Y no necesariamente en ello entra la hoy tan simple filosofía del Gobierno federal (Segob): “Si les deben, que les paguen”.

¿O quiso decir “el que la debe que la pague”?

 

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@RobertoCZga

 

 

 

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