¿Tiene Peña Nieto un traidor en el gabinete?

En el nivel en que se encuentra no le resulta fácil descubrir a quien no comparte su concepción de lealtad y amistad

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El Presidente Peña Nieto es un fervoroso creyente de la lealtad; a diario lo vemos sucumbir a esta religión, muy loable, pero igualmente peligrosa, protegiendo a algunos de sus colaboradores, que, en su lugar, cualquier otro habría enviado de regreso al terruño hace mucho.

Por esta misma razón debe detestar, para no usar el verbo odiar, a la traición y a los traidores. El problema es que en el nivel en que se encuentra no le resulta fácil descubrir a quien no comparte su concepción de lealtad y amistad, y eso lo convierte en fácil blanco de los traidores.

Además, a nadie resulta fácil tocar estos temas con un jefe de Estado porque quien se atreva siempre estará en riesgo de ser considerado grillo, en el mejor de los casos. Por eso, lo saludable, y aconsejable, es quedarse callado para sobrevivir.

Los últimos acontecimientos en torno a OHL e Infraiber, y la supuesta “Conspiración de Estado” que él encabezaría para financiar las campañas electorales, quizás le permitan a él, o a quienes le son leales, poner atención a los que podrían estar cometiendo traición protegiendo al campeón de la democracia que pretende perseguirlo en todos los tribunales, nacionales o extranjeros, Paulo Díez, el abogado y socio de Pedro Topete en Infraiber.

Hoy, que Emilio Álvarez Icaza, pretendiente a una candidatura presidencial independiente, hizo el ridículo al utilizar una entrevista de Carmen Aristegui a Paulo Díez Gargari, señalando que la empresa española OHL es utilizada por el PRI y el Presidente Peña Nieto para financiar campañas políticas, recordé que un alto funcionario del gobierno mexicano me había dicho que las acusaciones contra Topete y Díez no caminaban en la PGR por las amistades de éste último en la cima del poder priísta.

De entrada no lo creí. Cómo puede ser, me pregunté, que contara con protección de cercanísimos colaboradores de Peña Nieto si lo denunció, en la PGR, como cabeza de una “conspiración de Estado” que tendría que ver con la financiación de campañas políticas de 2011 a 2018.

Conforme a aquella confidencia, Díez es amigo nada más y nada menos que de personajes como José Antonio Meade, Virgilio Andrade, Luis Videgaray y Dionisio Pérez Jácome, pero además mantiene una estrecha relación familiar con Arely Gómez, dado que las hijas de ambos son como hermanas. Estos personajes acumulan títulos que aplastan a cualquier mortal.

Eso sin contar a las múltiples amistades que hizo en la Secretaría de Hacienda durante su paso por lo que todos los mexicanos conocemos como el Fobaproa, el remedio zedillista para el “Error de diciembre”.

Por más que le doy vuelta no puedo imaginar que funcionarios de ese rango puedan mantener amistad y proteger a quien abiertamente es enemigo del jefe de todos ellos. He llegado a pensar que me platicaron una mentira o que los amigos de Díez son capaces de traicionar con tanto descaro, impunidad y temeridad.

La cuestión es que, al parecer, es posible que Paulo Díez tenga la protección si no de todos sus contemporáneos en el ITAM, al menos de uno o 2 de ellos, lo suficientemente poderosos como para que pueda intentar meter en prisión al Presidente Peña Nieto sin que nadie lo moleste.

Para sospecharlo no necesitamos la confidencia de nadie; basta buscar la entrevista que dio a Aristegui para su portal en Internet el pasado 10 de enero. La liga es http://m.aristeguinoticias.com/1001/mexico/carmen-aristegui-en-vivo-paulo-diez-denuncia-a-epn-ante-pgr/.

En el minuto 19 se escucha a Díez platicar que el secretario general de gobierno de Eruviel Ávila (supongo que es José Manzur, aunque nunca menciona su nombre) visitó a Pedro Topete en Miami para aconsejarle vender Infraiber por una cantidad que no quiso especificar, pero que cerró en 100 millones de pesos.

Como los socios se negaron, Manzur habría amenazado a Topete recordándole lo que es pelear con el Estado.

Cuando Manzur se dirigió a Díez, le dijo: “Y tú, abogado, a veces te veo un poco ingenuo; hay gente que te quiere dentro del gabinete del Presidente Peña Nieto, pero también te digo que a partir de este momento se acabó el tema…”.

Ante la incredulidad de Aristegui, Díez explicó que, conforme a Manzur, es “una persona que eres bien vista por algunas gentes dentro del gabinete; por eso tampoco hemos hecho mucho contra ti, pero a partir de este momento ya también estás en la lista”.

Paulo Díez no explicó más a Carmen ni tampoco mencionó los nombres de los miembros del gabinete que “lo quieren”.

La larga entrevista, 52 minutos, fue con motivo de su denuncia, en la PGR, de la “conspiración de Estado” de Peña Nieto que, conforme a la síntesis de Aristegui, fue ordenada por Peña Nieto para dañar a un particular, Infraiber, en beneficio de otro particular, OHL. En el minuto 35, la entrevistadora pregunta ¿por qué querría Peña Nieto participar tan directamente en esa conspiración?

Paulo Díez afirma tener una “hipótesis razonable, creíble y fundada: “…el Circuito Exterior Mexiquense y el Viaducto Bicentenario son mecanismos permanentes de financiamiento ilegal de campañas políticas… esa es la importancia de estas cosas; veamos la elección del Estado de México de 2011 y la presidencial de 2012, y lo que se pensaba era utilizarlo, justamente, en 2017, para el Estado de México y, en 2018, en la elección presidencial…”.

Ayer, el secretario de Comunicaciones, Gerardo Ruiz Esparza, dio a OHL “un plazo no mayor a 3 días hábiles… (para que le envié) un informe detallado que acredite que no existe transferencia de recursos de carácter ilícito que puedan afectar las concesiones públicas en las que participa”.

El comunicado explica que desde el 4 de mayo pasado, la SCT solicitó a la empresa un informe que acredite que no existen acciones que puedan afectar activos públicos y que, el 30 de abril, OHL hizo publicar en medios de comunicación la puesta en marcha de un proceso de auditoría para confirmar que no existe transferencia alguna de recursos para fines electorales ni ilícitos.

Todo indica que las acusaciones de Álvarez Icaza, basadas en las declaraciones de Paulo Díez, no tienen sustancia y que, en todo caso, si OHL lo lleva a tribunales, como dijo, deberá presentar las pruebas del supuesto uso de recursos de esta empresa en campañas electorales priístas, pero las preguntas son ¿por qué y quién o quienes ayudaron al socio de Topete a llegar tan lejos?

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