Tensión negra

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Hoy por hoy, la geopolítica del Mar Negro es crucial para comprender muchos de los voluptuosos acontecimientos de nuestros días, y es que lo que hay en sus entrañas marítimas son las tripas de los gasoductos rusos que surten de gas a una Europa energéticamente dependiente de las importaciones de petróleo y de gas natural.

Y también que el Mar Negro es un enclave militar relevante por su inmediata salida al Mediterráneo, amén de que la cercanía con el Mar Caspio le dota de un atractivo singular.

Uno que mantiene una efervescencia que en los últimos años ha provocado varios enfrentamientos bélicos entre Rusia y Georgia, Ucrania y Rusia, todavía latente con la adhesión de Crimea “a la patria rusa”, y sorpresas como la intentona de golpe de Estado en Turquía que el presidente Erdogan ha denunciado que se fraguó desde Estados Unidos.

Toda esa tirantez desatada recala en la Unión Europea  porque el traspatio neurálgico que le interesa tener pacífico  y bajo su control -el Mar Negro- es un mar hirviente de problemas, conflictos y tensiones.

En Europa hay diversas tesis que comienzan a desmenuzar esta suavecita Guerra Fría orientada  a destruir los cimientes de la Unión Europea (UE), ¿pero quién sería el más interesado en hacerlo? ¿Estados Unidos? ¿Turquía? ¿Rusia?

En opinión de Richard Herzinger, uno de los analistas más respetados en Alemania, los planes rusos para Europa pasan por castigar a Alemania, dividir a la UE y presionar a Ucrania.

Para el columnista del Die Welt, “la crisis de los refugiados ha proporcionado al Kremlin la oportunidad para desarrollar una política de enfrentamiento con Europa aprovechando sus actuales debilidades y divisiones”.

La geoestrategia discurre en la nueva arena de box; los contendientes van dándose puñetazos a cuan más sube el tono de la tensión política y nadie disimula que los reacomodos son geoeconómicos. Ganará quien prepare el mejor gancho al hígado.

 

A COLACIÓN

Aunque se intenta ser muy polite con todo y cumbres de por medio, los catorrazos se dan en seco:

1) La guerra intestina en Siria, más de cinco años después, supera los 5 millones de refugiados, muchos a las puertas de Europa, cuyo mecanismo de funcionamiento ha quedado rebasado ante la oleada de peticiones de asilo. La crisis humanitaria es, para la UE, una crisis de inacción ante los refugiados. La propuesta de acogida y distribución de cupos entre los 28 países miembros de la UE, liderada por la canciller alemana, Angela Merkel, lo que ha hecho es rebrotar los nacionalismos, el rechazo rampante el emigrante y restituir la xenofobia, aprovechada al máximo por euroescépticos y eurófobos. Las primeras consecuencias han sido la precipitación del referendo del Brexit por parte del ex primer ministro David Cameron.

2) La UE está entre la OTAN y Rusia para atender una acción concreta contra el terrorismo del Estado Islámico, que tiene su férula en una parte de Irak y otra en Siria. Hay visiones equidistantes en la forma de cómo solucionar la guerra siria y acabar con los terroristas. La UE quiere -como lo ha reiterado Estados Unidos- la renuncia de Bashar Al Assad, el presidente de una nación que no puede controlar, desangrada en sus propias manos, y replegar mediante bombardeos aéreos a los terroristas del ISIS hasta reducirlos, pero Vladimir Putin, presidente de Rusia, se opone desafiante apoyando, además, en el poder a Al Assad, y no ha dudado en señalar la disponibilidad del ejército ruso para entrar en tierra y combatir cuerpo a cuerpo contra el califato del terror.

3) Hay otra confrontación por los intereses petroleros de la zona; la UE, a diferencia de Estados Unidos, no ha resuelto su subordinación hacia las energías fósiles renovables y no renovables. Rusia es quien tiene los recursos de gas  y petróleo más cercanos para bombearles a los europeos, pero son bienes sujetos a chantajes, manipulaciones, castigos y presiones por parte de los rusos, que en más de una ocasión han cerrado el  grifo del gas a Europa en pleno invierno. Los rusos quieren seguir siendo los amos plenipotenciarios en el control del gas y el crudo de euroasia, lo que implica el dominio del Mar Negro.

4) Ucrania es un foco de tensión entre la UE y Rusia; este país, resultado de la ruptura de la antigua URSS, tiene relevantes costas en el Mar Negro; lleva más de una década en pláticas con la UE  para ingresar en el  club europeo, un hecho determinante para cortar, de tajo, con las reminiscencias comunistas, pero Ucrania es un enclave toral, dado que el antiguo régimen construyó sus gasoductos y oleoductos para bombear los recursos a sus países ejes pasando, precisamente, por suelo ucraniano.

Rusia no disimula su apetito por  recuperar el poder en Ucrania, y es que para poder seguir vendiendo el gas y el petróleo ruso tiene que pagar  derechos de tránsito en territorio ucraniano, pero también enfrentarse a decisiones políticas que impiden que Ucrania  haga negocios con el enemigo.

5) La UE va dando, paso a paso, un cobijo a los ex países comunistas en la zona del Mar Negro; así, por ejemplo, aceptó como países miembros a Bulgaria y Rumania en 2007; Ucrania está en pláticas y Turquía lleva tiempo presionando para que consideren al país un aliado tan relevante que merece ser miembro de la UE. Además, la mayoría se ha alineado con la OTAN, Bulgaria, Rumania, Georgia y Turquía. Ucrania también está a las puertas de hacerse miembro.

6) Al ponerse la OTAN y la UE detrás de dichos países se busca un reequilibrio para evitar que Rusia recupere el control absoluto del Mar Negro. En Georgia, por ejemplo, el presidente Mijaíl Saakashvili ha convertido a su país en un aliado indiscutible para Estados Unidos, permitiendo que compañías petroleras estadounidenses exploten los recursos energéticos y sirviendo de base militar objetivo en la zona ante la mirada recelosa de Putin.

7) En la disputa por el control existe una abierta competencia entre Turquía y Rusia porque Turquía es el vínculo, además, con Asia y controla el Bósforo y los Dardanelos, por donde desembocan las rutas marítimas comerciales y militares hacia el Mediterráneo. Y mientras Turquía recibe dinero de parte de Bruselas para contener y controlar a los miles de exiliados sirios evitando su arribo a las fronteras europeas, el presidente Putin acusa, públicamente, al gobierno turco de lucrar con la guerra de Siria al comprar el petróleo ilegal que el Estado Islámico bombea desde territorio sirio e iraquí.

 

@claudialunapale

 

 

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