“Tan bien que íbamos” y que viene el Banco de México con otros datos

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La verdad es que no hay un solo elemento para pensar que íbamos bien, aunque la 4T diga y piense lo contrario. La pandemia del coronavirus vino a agudizar a un paciente que ya estaba en terapia intermedia. México vive las consecuencias de decisiones plenamente consecuentes con una visión de política de gobierno pensada desde hace muchos años, con un propósito central de cambiar un modelo económico de gobierno. Buena o mala la pretensión ahí están los resultados y se deberá asumir el resultado.

Hoy el país vive la conjugación de una pandemia virulenta con una economía esquelética, es por ello que el Banco de México diagnóstica: a la economía le urge un ventilador, aunque nuestro pronóstico de letalidad nos juegue en contra.

Y efectivamente, según cualquiera de los tres escenarios propuestos por la junta de gobierno del Banco de México vamos a tener una economía con números negativos y con un alto nivel de despidos laborales en este fatídico 2020; ambos indicadores dependerán según el nivel y esquema de intervención del gobierno para mitigar el efecto del estancamiento económico provocado por Covid-19.

Si el gobierno decide llevar al limite su capacidad de endeudamiento y apoyar fiscalmente a la planta productiva será más leve el colapso, pero si insiste en “pichicatear” el apoyo y enfocarlo a su base social de adeptos, entonces la profundidad del colapso será peor. Este es el dilema: pragmatismo o ideología.

De aquí en adelante la bola estará en cancha del gobierno de la 4T, todas la entidades financieras nacionales e internacionales, privadas o públicas han mostrado sus pronósticos y ninguno es halagüeño, no hay una sola excepción, incluso la propia Secretaría de Hacienda muestra coincidencia en la gravedad estructural de la crisis, aunque sus números del daño varíen un poco.

El que tiene otros números es el dueño del pandero, sus números son otros, su diagnóstico es otro, su tratamiento es otro, la profundidad del daño es otra y sus escenarios de corto plazo son otros.

El tema aquí no son las diferencias numéricas, ni siquiera de perspectiva o de afinidad ideológica, el punto es que atrás de todos estos números hay personas de carne y hueso, familias que se quedarán sin ingreso, personas que no podrán cumplir sus compromisos por falta de dinero, empresas que deberán cerrar por estrechez del mercado, niños que deberán dejar la escuela porque los papás no podrán pagar la colegiatura, escuelas que deberán cerrar por falta de alumnos etc, etc.

Ese es el punto central, en el fondo no son diferencias en cuanto a los pronósticos sino al hecho de que, si no se atiende a una elemental responsabilidad pública, las consecuencias serán devastadoras para mucha gente.

El Banco de México, expresa que la economía podrá caer en más de 8 puntos del PIB y una pérdida de casi 1 millón y medio de empleos, con una perspectiva de recuperación estructural de mediano plazo. Y preferir culpar de todo esto a una entelequia neoliberal, no sólo es irresponsable sino cruel.

Estábamos lejos de ir bien cuando llegó el coronavirus, y el Banco de México, haciendo uso de su indispensable autonomía, pone el acento sobre las íes: o empezamos a componer esto o se pondrá peor.

Aunque a algunos no les guste el modito.

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