Tamaulipas: ¿Amnistía o más leyes?

Reynosa vivió ayer su enésimo día de terror; mientras, en Nuevo Laredo, una balacera hizo que el alcalde e invitados a un evento público se pusieran pecho a tierra

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Si la respuesta la dieran los propios protagonistas de la inseguridad y el miedo nacional, ésta sería: “Fríos, fríos, fríos”.

Y es que los hechos contundentes de ayer, por no decir de cada día, parecen echar abajo las propuestas hasta hoy planteadas por dos de los candidatos a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador y José Antonio Meade.

Las ideas para combatir un Poder ya mayor en la sociedad mexicana nada más no cuajan.

Ayer tocó el turno a Meade, quien ante los representantes del PRI, Verde y Panal en el Congreso dio a conocer su propuesta contra la corrupción y la inseguridad. La verdad, salvo la intención de entregar un proyecto de iniciativa, no hay ninguna novedad que sorprenda.

Habría sido inédita la opción de facultar a fiscales especializados para ejercer la extinción de dominio “de manera ágil, equilibrada y justa” si no fuera porque se intentó en la Ciudad de México.

¿Eso echa abajo el imperio de los billones de dólares del comercio de la droga?

¿Eso desarticula un negocio brutal que no sólo inmiscuye a México, sino al mundo entero?

La anterior propuesta fue la de Andrés Manuel López Obrador, comentada hasta en los parques públicos no por contundente e innovadora, sino por sus quilates de ocurrencia e inocencia.

O, al menos, porque no fue planteada en su verdadera esencia, lo que habría generado, igualmente, las mismas toneladas de comentarios en pro y contra.

Una y otra, y las que vengan, serán igual de “insuficientes” y malogradas. Hablo de “esencia”, y quien mejor lo sabe y aplicó fue el alcalde de San Pedro Garza García, Nuevo León, Mauricio Fernández. “Ahí está el detalle”, diría “Cantinflas”. En fin.

¿Pero perdonar, amnistiar? No tan así de postrados. Tampoco a “panfletazos” ni más leyes. Después de la de Seguridad Interior, el Nuevo Sistema Penal, ¿qué más falta?

Ayer preguntaba en “Mesa de Redacción, IMPACTO TV” ¿sabe usted de qué tamaño es Reynosa? ¿Cuántas balaceras, con persecuciones, bloqueos, quema de vehículos, sufrió una de las ciudades más importantes de Tamaulipas en el 2017, y lo que lleva en el 2018? ¿Sabe que ahí ya no gobierna el PRI, sino el PAN? ¿Sabe que las corporaciones policiacas locales siguen siendo el mismo herrumbre de siempre, a pesar del cacareado “cambio si cambia” de color el gobierno?

¿Y que lo mismo ocurre en Chihuahua, Veracruz, Quintana Roo? Y, claro, sigue ocurriendo en otros estados aun gobernados por el PRI o por “Cuquita la del barrio”?

Ayer, además del enésimo día de terror en Reynosa, también Nuevo Laredo (Tamaulipas, por si faltara puntualizarlo) vivió otra de esas; una balacera hizo que el alcalde e invitados a un evento público se pusieran pecho a tierra y casi entonaran una canción (como la famosa maestra del kínder de Nuevo León) mientras pasaba “la emergencia”. En otro de los cotidianos hechos, en Guanajuato, un regidor y líder municipal priísta fue abatido.

Desde hace varios días estamos diciendo que en julio ganará el candidato que cuente los mejores chistes. Está bien, pero atrás de eso la cosa es más seria. Mucho más.

 

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