Taibo II debe corresponder la lealtad de AMLO

Y pensar que en la nomenklatura de la intelectualidad mexicana sobran personajes con méritos. ¿Por qué no nuestra princesita Poniatowska, con tantos o más merecimientos no sólo como escritora sino como aliada leal a López Obrador, defensora de las mejores causas del país y con conducta intachable?

Compartir:

Concedo que Paco Ignacio Taibo II, como muchos otros, está más que pintado para dirigir el Fondo de Cultura Económica (FCE) por su condición de escritor exitoso y de entusiasta divulgador cultural.

Mas me admira que después del escándalo en torno al próximo director del Fondo, el Presidente López Obrador sea capaz de arriesgar un porcentaje de su inconmensurable capital político cobijando a quien lo ha metido en un problema inesperado que, insisto, ni merece ni necesita.


El problema con Taibo no es ni siquiera el lenguaje de cantina que muchos utilizamos en la vida diaria, pero no ante un micrófono ni la computadora, aunque en ocasiones se nos escape una mentada de madre o algo por el estilo.

Lo censurable es su concepción feudal del poder y, sobre todo su muy personal suposición de que el poder de López Obrador es suyo cuando su nombre no apareció en las boletas electorales ni hubo ciudadano que sufragara por él.

Ya es parte del anecdotario su reacción (“se las metimos doblada”) al referirse a que de la mano de Andrés Manuel sería director del FCE a pesar de lo que sea, pero también lo es su osadía de presentarse en la sede de la institución a sentarse como gerente editorial encargado del despacho del director aduciendo un edicto presidencial que no portaba y que al día de hoy no existe porque los mandatarios no emiten este tipo de instrumentos propios de los juzgadores.

Ayer, en un exceso de generosidad admirable, pero temerario y por eso admirable, el Presidente López Obrador lo cobijó; dijo necesitarlo, habló de sus merecimientos y de su disculpa por el lenguaje, pero no se refirió a la intentona del escritor de tomar posesión con base a un edicto inexistente.

¿Qué faculta la pretensión de Taibo II de violar la ley e inventar edictos que Andrés Manuel no puede firmar aun en su condición de Presidente todopoderoso porque, está por demás decirlo, el escritor no se puede asumir ni siquiera como encargado de despacho porque la ley vigente se lo sigue impidiendo?

He hablado de soberbia, pero creo que el asunto va mucho más allá, aunque, reconozco, no tengo dotes adivinatorias.

El asunto no irá a mayores a menos que a Paco Ignacio se le ocurra una nueva estratagema, es decir, presentarse de nueva cuenta en el Fondo y decir que pronto estará listo un acuerdo presidencial para que tome posesión como vigilante del edificio y desde la puerta despache como director ex oficio hasta que el Congreso le resuelva su problema legal.

Tarde o temprano ingresará al FCE como director general porque la mayoría de los legisladores de Morena cambiarán la ley, pero por lo pronto ha dado armas a quienes están deseosos de exhibir al nuevo gobierno como autoritario.

Y pensar que en la nomenklatura de la intelectualidad mexicana sobran personajes con méritos. ¿Por qué no nuestra princesita Poniatowska, con tantos o más merecimientos no sólo como escritora sino como aliada leal a López Obrador, defensora de las mejores causas del país y con conducta intachable?

Por lo pronto, Paco Ignacio debería corresponder al Presidente con una poca de la mucha lealtad que él le demuestra.

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...