Marcelo Ebrard ahora en salud y política interior

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El Presidente López Obrador se tardó en echar mano de Marcelo Ebrard para dar credibilidad a las políticas gubernamentales para enfrentar al Covid-19.

Hasta para Ebrard debió resultar penoso tener que fungir como secretario de Gobernación y de Salud en la conferencia nocturna en la que Hugo López Gatell anunció la declaratoria de emergencia nacional por el coronavirus.

El secretario de Relaciones Exteriores no se concretó a leer el decreto correspondiente, sino que su participación en la conferencia alivió incluso al subsecretario de Salud, López Gatell, que casi a diario carga el peso de explicar por qué debemos quedarnos en casa.
Fue evidente que para anunciar el acuerdo a que llegó el Consejo de Salubridad General requería de una voz creíble y clara.

Tan fue así que el vocero de la lucha contra el coronavirus se la pasó asintiendo con movimientos de cabeza las respuestas que los reporteros hacían al canciller.
Fue de pena ajena ver a Olga Sánchez Cordero y Jorge Alcocer aceptar en silencio que el secretario de Relaciones Exteriores contestase preguntas referentes a política interior y de salud.

Y no porque Ebrard quisiera acaparar el micrófono y las cámaras, sino porque el Presidente López Obrador lo envió precisamente a servir de pararrayos a quienes están obligados a explicar el paquete de medidas más severas que su gobierno ha adoptado para que la etapa de contagio no colapse al sistema de salud.

Es evidente que Sánchez Cordero y Alcocer no tienen la capacidad de comunicar ni la credibilidad de Marcelo, pero eran ellos quienes estaban obligados a contestar las preguntas de los reporteros que ni siquiera se enteraron de su presencia.

Que sepamos, el secretario de Relaciones Exteriores no tiene nada que ver con la política interior ni con la de salud, pero sólo él pudo convencer a los reporteros y a quienes seguimos el evento por internet que el gobierno de López Obrador no declaró un estado de excepción y que, en efecto, la única cura disponible hasta el momento es quedarnos en casa.
Desde luego que este nuevo protagonismo servirá para alimentar rumores sobre el secretario de Relaciones Exteriores a quien el Presidente ha encargado tareas de todo tipo, muchas de ellas ajenas a su encargo.

Los especuladores dirán que poco a poco avanza en la muy tempranera carrera por el 2024, pero de lo que no hay duda es que el Presidente podría usarlo ya en la Secretaría de Gobernación, por más que la dependencia encargada de la política interior fue despojada de funciones que le permitieron ser por años la más importante del gobierno.

La cuestión es que con seguridad Ebrard prefiere continuar en donde está, al fin que de todas maneras lo llaman cuando hay incendios en la pradera.

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