Hasta el último out con AMLO

¿Cuántos inninigs más podremos pasar al bat? Imposible saberlo

Compartir:

Para los Rojos

 

Llevo tiempo retrasando la redacción de esta columna, al menos 14 meses, a partir de la abdicación del PRI, que no fue otra cosa, a favor de Morena y Andrés Manuel López Obrador.

Decidí dejar la cama temprano, prender la computadora y apurar lo postergado para no ser influenciado por las previsibles 20 vivas del primer “grito” de la Cuarta Transformación y evitar, así, la obligada crítica cotidiana al Presidente o, por lo menos, dejar la mordacidad para otra fecha porque ni Echeverría fue tan prolijo cuando incluyó al Tercer Mundo ni cuando Carlos Salinas, obligado por Héctor Aguilar Camín y Enrique Flores Cano, se sintió obligado a rescatar a Juárez y a los Niños Héroes, y, por el subcomandante Marcos, a Zapata.

Buena parte de la noche la pasé en vela intentando contestarme si he sido injusto con Andrés Manuel sólo porque por méritos propios, pero aprovechando las ventajas otorgadas con generosidad impecable por mis amigos y conocidos, hizo añicos el paraíso artificial conservador, neoliberal y fifí en que vivimos por largo tiempo.

Desde luego que no porque no es del todo su culpa regresarnos a la realidad.

La conclusión es que cualquier respuesta es acertada. Él hizo todo para conseguir lo que no pudo Cuauhtémoc Cárdenas, instalarse en la Presidencia en el tercer intento, pero quienes detentaban el poder y los otros que querían recuperarlo hicieron lo suficiente para darle la oportunidad histórica de inaugurar una especie de Tercer Reich que si no dura mil años será sólo porque ni Hitler ni Juárez ni Porfirio Díaz eran eternos.

Intento concentrarme en lo tanto tiempo postergado porque no es fácil, pero Víctor Bacre Parra, hermano casi desde la infancia en la ESFAA y con el padre Luis Lizardi, siempre oportuno, me distrae con su WhastApp resolviendo por mí la conclusión huidiza a fin de resumir mi caso personal, y el de muchos, cuando apenas llevamos el primero de los 9 innings de la 4T y ya obsequiamos 3 outs a López Obrador abanicando sus bolas de nudillos:

“El pesimista ve un túnel oscuro. El optimista ve la luz al final del túnel. El realista ve el tren que se acerca. El maquinista ve tres idiotas caminando sobre las vías”, dice mi Cuñao.

En efecto, la imagen, de Víctor, de los 3 idiotas caminando sobre las vías que el maquinista se dispone a arrollar es la correcta. Ilustra los tiempos.

Tal vez no lo planearon; quizás no querían entregarlo, pero quienes tuvieron el poder no supieron qué hacer con él para evitar una derrota cantada, tanto que Andrés Manuel insiste en agradecer a Enrique Peña Nieto, no sé si por burla o porque realmente está agradecido, no haber usado el poder del Estado para evitar el inicio de la Cuarta Transformación, en la que, Dios nos libre, Gerardo Fernández Noroña ya se apuntó como el inmediato sucesor de López Obrador.

Recuerdo que una semana antes de la víspera de la derrota de junio en 2016, previa a la de 2018, cuando el PRI perdería las 12 gubernaturas en disputa, Carlos Salinas me preguntó si no había quien viera el tsunami que venía, es decir, a Andrés Manuel. Contesté que eran otros, y no yo, quienes debían verlo.

Ya desde entonces era previsible lo que iba a pasar, pero quien debió entender no lo hizo o no quiso; incluso, embarcó a muchos a enlistarse en una guerra perdida de antemano o en una derrota pactada con anticipación.

Como de costumbre, antes de escribir leo todo lo que es posible, excepto el extraño mundo de los tuiteros, ese “transitado mundo hostil por numerosos hijos de puta”, como dice Arturo Pérez Reverte, “en (el) que también hay gente estupenda”, e intento sacudirme la influencia de quienes ven todo mal en el primer año de gobierno.

Sin embargo, no es fácil verlo de otra manera.

Sólo en la última semana, el gran espectáculo ha sido la cesión del Presidente ante todo lo pedido por la CNTE, y lo que no también. Y, en el colmo, el uso anunciado aquí de la seguridad nacional para pasarse por el arco del triunfo los amparos que han retrasado y amenazan con impedir la construcción del aeropuerto en Santa Lucía.

López Obrador, más bien su vocero, Jesús Ramírez Cuevas, podrán decir que este tecleador respira por la herida, pero no es del todo así. Vive Dios que me esfuerzo por ver y tratar sus políticas con la imparcialidad que en este oficio se puede tener, y hasta con simpatía, pero no es posible hacerse como el tío Lolo o adoptar la posición abyecta de algunos compañeros de oficio que con facilidad se adaptan a cualquier realidad.

¿Cuántos inninigs más podremos pasar al bat? Imposible saberlo. El manager toma las decisiones dependiendo de las circunstancias del juego y de las características del bateador. La intención es llegar a extra innings, si fuere necesario, pero nos ajustaremos a la realidad, cualquiera que sea.

Y esta, huelga decirlo, es ominosa, pero aún con el marcador en contra el juego no termina hasta que el ampayita canta el ultimo out.

Por lo pronto nos obstinamos en caminar sobre la vía no obstante estar conscientes de que Andrés Manuel dirige hacia nosotros la máquina dentro del túnel.

IMPACTOS: Hace algunos años, por estar con José López Portillo, en Palacio Nacional, observando el desfile militar, no pude estar en el nacimiento de Juan José. Hoy bien vale la pena gritar con él: ¡Viva Impacto!

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...