‘Sobocho’ y la traición de Mancera a Ebrard

Realidad fue brutal para Marcelo apenas su creatura se sentó en la que fue su silla

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Desde el exilio, en Bogotá, Miguel Aguirre me reclama en mis recuerdos sobre el cardenal Sergio Obeso Rivera no registrar el nombre del “hombre de mayor confianza” de don Fernando Gutiérrez Barrios, el jefe de seguridad del Papa Juan Pablo II en su primera visita a México, Armando Félix, a quien sus amigos llamábamos, nunca supe por qué, “Sobocho”.
Era mayor y fue maestro de equitación de Carlos Salinas de Gortari, pero para lo que me interesa, porque todos los caminos conducen a Roma, “Sobocho” fue padre de Rodolfo Félix Cárdenas, el primer procurador de Justicia del Distrito Federal durante la gestión de Marcelo Ebrard en la capital de la República.
Rodolfo, amigo de Ebrard, fue su abogado cuando, siendo jefe de la policía capitalina, una turba linchó en Tláhuac a 3 miembros de la Policía Federal.
Ya como jefe de Gobierno, Marcelo lo invitó a ocupar el lugar del maestro Bernardo Bátiz como procurador. Renunció a consecuencia de un informe de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal sobre el caso de la discoteca News Divine, en la que murieron 12 personas.
La tragedia ayudó al entonces anodino Miguel Mancera a convertirse en procurador del Distrito Federal. Tardó Marcelo en percatarse de que acababa de echarse un alacrán en la espalda; de lo contrario no habría jugado todo a heredarle su oficina en el gobierno de la Ciudad de México.
La realidad fue brutal para Ebrard. Apenas su creatura se sentó en la que fue su silla empezó la traición. La Línea 12 del Metro fue el pretexto para iniciar la persecución sin piedad contra su creador hasta orillarlo a salir del país por un largo tiempo, mientras él preparaba el escenario en el que, en sus meditaciones tibetanas, se veía como Presidente de la República.
Al final, Mancera fue sólo un deplorable instrumento del panista Ricardo Anaya y víctima de sus ambiciones. Está de regreso al estado anterior a cuando Marcelo se lo sacó de la manga para suplir al hijo del “Sobocho” en la Procuraduría: Vegetando en el Senado, en espera de que Andrés Manuel López Obrador le perdone aliarse con la derecha panista para evitarle el ascenso a la Presidencia.
Todo esto me vino a la mente cuando Miguel Aguirre me recordó que el “Sobocho”, el amigo de don Fernando que me dio el gafete milagroso para tocar a Juan Pablo II en la Basílica de Guadalupe, mirarlo, a unos metros de distancia, bendecir a Benito Juárez en el Hemiciclo de la Alameda y despedirlo en Monterrey, cuando se marchó de México, es padre de quien jugó con lealtad a Marcelo, pero cuya ausencia en la PGJDF propició que el ambicioso Mancera diera rienda suelta a sus ambiciones y acudiera a la traición con tal de ser Presidente de México.

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