No callamos antes “como momias”, AMLO, ni callaremos como quieres

Con el silencio sepulcral, como dice AMLO, no se hubiera logrado la autonomía de la CNDH, del IFE, ni siquiera su triunfo. La resistencia a un memorándum que pretende derogar la Educativa y la masacre de este viernes en Veracruz, estado gobernado por Morena, provocó la publicación de un twitter infame.

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El inmoral recurso de la mentira potencia la preocupación cuando se trata de un funcionario público, en este caso el de mayor nivel en el país.

La ligereza de Andrés Manuel López Obrador para decir que antes de su gobierno callamos como momias cuando saqueaban y pisoteaban los derechos humanos, es una falacia a conciencia, totalmente insostenible.

La autonomía de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos no existiría sin la presión social que tronó a gritos durante años.

Si “callar como momias” fuera la norma, como dices, la fuerza de las Organizaciones de la Sociedad Civil que ahora te resultan totalmente incómodas y las atacas, no hubiesen logrado grandes avances en derechos humanos, en atención a víctimas de violencia y en logros de minorías como la LGBTTTI+.

Por el contrario, Andrés Manuel fue un dique desde la Jefatura de Gobierno del DF para controlar a la Asamblea Legislativa y evitar la legalización de los matrimonios del mismo sexo y las adopciones de infantes.

Este sábado, López Obrador reventó en twitter por su frustración al no poder mantener en silencio a sus críticos que le crecen exponencialmente, y en proporción directa al autoritarismo que trata de instaurar con toda la fuerza del Estado, sin importarle transgredir la Constitución.

Su interpretación de justicia sobre las leyes es otra trampa dialéctica mal hecha. Endeble a la menor reflexión, con el propósito de privilegiar a un grupo agremiado en el magisterio, la CNTE, que ha hecho del abuso, y por lo tanto, de la injusticia, una forma de connivencia con el poder a través de una mecánica de extorsión belicosa.

El propósito de López Obrador es mantenerse en una mejor posición en la estructura social del poder, mediante la prolongación de la victimización utilizada en campaña, a falta de aciertos y de eficacia para gobernar.

Su sermón de este Sábado de Gloria, primer plenilunio de primavera, es una furibunda reacción de intolerancia a quienes NO callamos antes como momias y señalamos los yerros del poder.

Muestra de esto es el masivo grito que sacó al PRI en el 2000 de la presidencia, y al PAN en el 2012, y volvió a sacar al PRI en el 2018, pero antes logró la autonomía del Instituto Federal Electoral en 1990, y más atrás del Poder Judicial de la Federación, ahora uno de los objetivos a someter por el poder presidencial.

La resistencia a un memorándum que pretende derogar la Reforma Educativa y la masacre de 14 personas el viernes en Minatitlán Veracruz, un estado gobernado por el morenista Cuitláhuac García provocó la publicación de un twitter infame.

Escribió López Obrador en la red social: “Callaron como momias cuando saqueaban y pisoteaban los derechos humanos y ahora gritan como pregoneros que es inconstitucional hacer justicia y desterrar la corrupción. No cabe duda de que la única doctrina de los conservadores es la hipocresía. Son como sepulcros blanqueados”.

Andrés Manuel parece empeñado en sepultar, a la mayor brevedad, el gran capital político y la confianza que le depositaron 30 millones de mexicanos el 1 de julio.

Asusta a su propio gabinete y nadie se atreve a contrariarlo, por eso explota ante la auténtica libertad de expresión y frente al periodismo no alineado a la Cuarta Transformación.

Su certeza moral y método para imponerla llega a niveles de perversidad y vulgar posición rijosa, indigna de su investidura presidencial.

Convertir el Sábado de Gloria en un infierno, debe considerarlo otro de sus milagros.

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