Sin transición NO hay rendición de cuentas de gobernadores

Ante la falta de un Sistema Nacional Anticorrupción efectivo y totalmente autónomo, la aplicación de la ley será a voluntad del mandatario estatal en turno

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Insisto en la duda: ¿Javier Duarte de Ochoa estaría enfrentando una investigación bajo proceso si hubiera ganado el candidato del PRI, Héctor Yunes Landa, la gubernatura de Veracruz..?

La historia habla de una continuidad cómplice en los estados aún con evidencia brutal, como la de Fidel Herrera Beltrán al entregar la estafeta de Duarte, y la de Tomás Yarrington Ruvalcaba con Eugenio Hernández Flores, y un larguísimo etcétera.

Los ex gobernadores detenidos o que enfrentan cargos en entidades que no cambiaron de partido lo hacen por presiones de Estados Unidos.  Ahí están los ejemplos de Mario Villanueva Madrid en Quintana Roo, de Yarrington y Hernández en Tamaulipas, y el interino de Coahuila, Jorge Torres López.

Pero NO todas las transiciones se apegan al Estado de derecho; las más se han mostrado tolerantes o, simplemente, en el desánimo de hacer justicia; por ejemplo, Silvano Aureoles Conejo se “olvidó” de Fausto Vallejo Figueroa con el pretexto del interinato de Salvador Jara Guerrero en Michoacán.

Quirino Ordaz Coppel, hasta el momento, NO toca a Mario López Valdez (“Malova”) ni con el pétalo de una investigación, a pesar del quebranto y el creciente nido del narcotráfico en Sinaloa y “estancia” de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera en Mazatlán, Culiacán y Los Mochis, en sus fugas.

La conclusión de botepronto es que la condición para aplicar la ley, como expresión de justicia para los ciudadanos saqueados y agraviados de los estados, es la transición; por lo tanto, la continuidad es parte de esa enfermedad sistémica, cómplice de la corrupción, sin importar el límite de la atrocidad.

Bajo esas premisas vemos los casos de Andrés Granier Melo (PRI) detenido bajo la intervención de Arturo Núñez Jiménez (PRD); de Javier Duarte (PRI), por Miguel Ángel Yunes Linares (PAN); los procesos contra César Duarte Jáquez (PRI), con la transición de Javier Corral Jurado (PAN); el de la gobernadora sonorense Claudia Pavlovich Arellano (PRI), con la detención de Guillermo Padrés Elías (PAN); Rodrigo Medina (PRI), con Jaime Rodríguez (Independiente) en Nuevo León, y habrá que darle tiempo a las señales de Francisco Javier García Cabeza de Vaca (PAN) para ver qué hace con Egidio Torre Cantú (PRI) en Tamaulipas y a quien ya señaló por proteger, con escoltas, a Yarrington (PRI) y Eugenio Hernández (PRI), además de esperar el recaudo de pruebas de panista José Rosas Aispuro (PAN) contra Jorge Herrera Caldera (PRI), y una docena de funcionarios de Durango.

La detención del fiscal de Nayarit, Edgar Villaseñor Veytia, en Estados Unidos, por narcotráfico a gran escala, no ha originado alguna investigación de la PGR de Raúl Cervantes Andrade contra el gobernador Roberto Sandoval Castañeda, sin embargo, puede ser la oportunidad para el candidato del PRI, Manuel Cota Jiménez, o del panista Antonio Echevarría García una vez que se decida la elección.

Ni el más pintado de ingenuo piensa en Sandoval como el jefe del estado que se mantuvo al margen de las operaciones de su fiscal, señalado, durante años, de nexos con el crimen organizado.

La continuidad ha jugado en contra; sin un Sistema Nacional Anticorrupción efectivo y totalmente autónomo, la aplicación de la ley será a voluntad del gobernador entrante; ahí está la historia del paraíso de la Conago.

 

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