Sin pruebas contra Peña, Nieto crea ambiente al informe

Da cristiana sepultura al Pacto de impunidad al que supuestamente se habría comprometido el actual Presidente con su antecesor, y de cuya existencia hay consenso generalizado

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Para doña Clemen y don Seve. Ellos saben por qué

 

No se trata de que Enrique Peña Nieto sea culpable o inocente de operar una red de corrupción, que si lo es o no tendrá que responder ante un juez a condición de que la Cuarta Transformación esté dispuesta a llegar a tanto, sino de que la Unidad de Inteligencia Financiera lo señale sin tener un “elemento probatorio” de su presunta culpabilidad, como lo hace y reconoce su titular, Santiago Nieto.

Nada bueno es para el país que el personaje fundamental que habla al oído al Presidente López Obrador sobre la posible corrupción del resto de los mexicanos, en los hechos más importantes en este tema que el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, sea capaz de manejarse en los medios de comunicación sin “elementos probatorios reales”, como él mismo confiesa.

Si, en alguna ocasión, la 4T llega a necesitar un monumento para ser recordada en la eternidad, Santiago Nieto, y no Andrés Manuel López Obrador, deberá servir de modelo al escultor.

Sin asomo de duda se ha convertido, por propio derecho, en el verdadero cruzado contra la corrupción, una especie de Girolamo Savonarola, el creador de la “hoguera de las vanidades”, cuya efigie domina la plaza del mismo nombre en Ferrara, o como Maximilien Robespierre, el líder del Comité de Salvación Pública durante la época del terror en la Revolución Francesa.

Cualquiera que sea la estrategia de echar al ruedo al ex Presidente, porque, sin duda, se trata de una estrategia debidamente planeada y operada, el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera ya calentó el ambiente para que el Presidente López Obrador llegue a su primer informe bien arropado.

¿Qué hay mejor que colocar a Peña Nieto como eje de una supuesta red de corrupción operada por uno de sus favoritos más conspicuos, o de cualquier otros funcionarios del anterior sexenio, porque nada “podría darse sin el conocimiento del presidente?”

Con el anuncio de que investiga una supuesta red de corrupción con origen en la oficina que hoy ocupa en la UIF, pero que  habría sido operada, desde Los Pinos, por el ex consejero Jurídico Humberto Castillejos, Santiago Nieto dio cristiana sepultura al Pacto de impunidad al que supuestamente  se habría comprometido el actual Presidente con su antecesor, y de cuya existencia hay consenso generalizado.

Lo curioso es que Nieto lance acusaciones sin tener pruebas. Aceptó que investiga las finanzas personales del ex mandatario porque, aunque no tiene ningún elemento probatorio, “todo apunta” a él porque, explicó, “creo que Peña Nieto estaba enterado de cualquier acto de corrupción, de los grandes actos de corrupción”

De paso reveló que también investiga al ex secretario de Hacienda y de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray.

En una entrevista con Marcos Martínez para Carmen Aristegui, Nieto se refirió a “un presunto esquema de extorsión que habría sido operado, dentro de la UIF, bajo las órdenes de Humberto Castillejos, entonces consejero jurídico del Presidente Enrique Peña Nieto”, de cuya existencia le hablaron 3 informantes.

Castillejos habría sido el jefe de la banda con Alberto Bazbaz de subjefe, aunque éste era titular de la UIF.

Ya en diciembre, cuando Nieto culmine sus pesquisas, sabremos si existen pruebas “reales” de la participación de Peña Nieto en la red de corrupción que involucra a todo tipo de ex funcionarios, pero por lo pronto, sin elementos probatorios, el ex Presidente ya está en el centro del ruedo al lado de Rosario Robles, Emilio Lozoya y muchos otros clientes de la 4T.

¿Quién puede contestar por qué, sin elementos probatorios, la autoridad puede presuponer la corrupción de una persona?

¿Es que ya dejó de existir la presunción de inocencia?

 

 

 

 

 

 

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