Si los candidatos anunciaran su gabinete

Equipo de trabajo político en algo se parece a la adivinación; tesis nos dice mucho de lo que fue o nos anticipa mucho de lo que va a ser un gobierno

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Cierto día escuché que sería conveniente que los candidatos o, por lo menos, los aspirantes hicieran pública su intención de integración de equipo de gobierno para que nosotros supiéramos, más o menos, a qué atenernos con ello antes de emitir nuestros votos. Ello me pareció inteligente, interesante y novedoso.

Recurro a algunos ejemplos para tratar de explicarme. Se ha dicho, casi hasta el cansancio, que los mejores gabinetes que tuvieron los presidentes mexicanos de los siglos XIX y XX fueron, respectivamente, el de Benito Juárez y el de Adolfo López Mateos. Más aún, hay quienes afirman que ellos mismos fueron los más grandes presidentes de su respectiva centuria política.

Y, entonces, aquí nos asalta un dilema existencial. ¿Tuvieron grandes gabinetes porque su propia grandeza personal así se los indicó? O, bien, ¿fue la grandeza de su gabinete la que llevó a dichos presidentes hasta la grandeza histórica?, pero también ¿no será que ambas grandezas se correlacionan y se retroalimentan?

Porque se ha dicho que existe una ecuación relacionada entre las dimensiones políticas del jefe de equipo y el tamaño de sus colaboradores. Por eso es muy frecuente que el mandatario de formato pequeño suela inclinarse por subordinados que padezcan enanismo, mientras que aquellos jefes de tamaño colosal tienen una mostrada preferencia por ayudantes de simetrías correspondientes con aquellos.

Nada más recuérdese que George Washington tuvo en su gabinete a Madison, Hamilton, Adams y Jefferson. De Gaulle contrató a Pompidou, Malraux y Giscard. Nasser se valió de Sadat. Mao tse Tung contó con Chou en Lai, Faisal con Yamani y Gandhi con Nehru, por citar tan sólo a algunos cuantos. Eso demuestra que el jefe no debe temer a la grandeza de sus subordinados, pero sí temer a su pequeñez.

El equipo de trabajo político en algo se  parece a la adivinación. Nos dice mucho de lo que fue o nos anticipa mucho de lo que va a ser un gobierno. A los hombres de Estado y de gobierno es muy difícil conocerlos por sus palabras. El discurso suele ser complicado, críptico, errático, equívoco, taimado, ingenuo o cínico. Se les conoce muy tardíamente por sus obras. Generalmente, cuando ya no hay remedio, cuando ya están terminando o cuando ya se fueron, pero se les conoce, muy acertadamente, por sus equipos. En ocasiones, a través de lo que  son sus subalternos, el ciudadano puede conocer mejor a su gobernante de lo que podría llegar a conocerse él mismo.

Decía un viejo refrán de nuestros abuelos que tan sólo con averiguar con quién se anda se adivina quién se es. En mucho tenía razón esta expresión de cultura popular porque, además, tiene un sólido basamento científico-sociológico. Oswald Spengler enunciaba que por las leyes de formación social se unen los semejantes y se separan los diferentes. Los humanos, independientemente de su dimensión, tienden a cohesionarse y a condensarse a partir de diversas similitudes que podríamos llamar identidades, idiosincrasias o identificaciones.

Esta fórmula “spengleriana” me resuelve el dilema que me instalé más arriba. Juárez, López Mateos, Washington, De Gaulle y sus gabinetes no se buscaron ni se reclutaron, ni se escogieron. Tan sólo se encontraron y se reconocieron.

En fin, cada quien haga su adivinación. Vea a los que están sonando. Analícelos con objetividad. Imagínese el posible gabinete de cada candidato. Quién será secretario de Hacienda, de Educación, de Gobernación o procurador de Justicia. No se asuste. Respire profundo y recomience. Esto le dirá más que sus discursos y que sus informes.  Haga sus apuestas si es que le gusta apostar. De seguro usted ganará. Por lo menos ya sabrá usted a qué atenerse. Eso es lo que podríamos denominar como el enigma y la adivinación de los gabinetes.

Por último, recuerde que en asuntos de política, al final de cuentas, todos tenemos la razón. La diferencia es que unos la hemos tenido a tiempo y otros la han tenido cuando ya no hay remedio.

 

Abogado y político.

w989298@prodigy.net.mx

twitter: @jeromeroapis

 

 

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