Si el PRI NO divide al frente ciudadano le pasará lo del 2006

El tiempo es veneno y bálsamo; dos meses tienen el Partido Revolucionario Institucional y el calderonismo para conseguir su cometido

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El PRI lo tiene claro: NO puede subir al ring con Ricardo Anaya Cortés y López Obrador en el mismo cuadrilátero. Tiene que ganar antes, dividiendo.

La estrategia ganar-ganar necesita un solo rival fuerte, y uno aparentemente fuerte: Margarita Zavala Gómez del Campo, con buenos números previos, pero lo suficientemente vulnerable para encumbrar a cualquiera de los sembrados: José Antonio Meade, Aurelio Nuño, Miguel Ángel Osorio Chong o José Narro, en la segunda posición en el arranque de la contienda, tal como fue la operación en el Estado de México.

Se trata de enfrentar al elegido en Los Pinos con el inevitable, pero muy satanizable, Andrés Manuel López Obrador.

Ganar antes de subir al ring implica dividir al Frente Ciudadano por México de Anaya, Alejandra Barrales y Dante Delgado, o enviarlo al combate con un bulto.

Estos días son cruciales para el apologismo apaleador de Anaya Cortés. Algunos con argumentos tan absurdos como que el líder del PAN NO acudió al debate convocado por su medio de comunicación; a otros tendrá que alcanzarles el débil montaje de la presunta riqueza familiar.

Sin embargo, no hay más; NO hay arsenal como el preparado contra Margarita o Miguel Ángel Mancera por el simple desgaste de ser gobierno y el intrincado contratiempo del sismo, en el caso del jefe de Gobierno.

Ganar antes de subir al ring implica desplumar a los partidos con la  eliminación del financiamiento público, con un barniz solidario con las víctimas del sismo, para dejarlos en las garras de la plutocracia. Al final del día, el que menos necesita es el que más tiene; por eso, la comodidad presupuestal de Enrique Ochoa Reza descansa sobre el presupuesto federal y la plataforma de cualquiera de los cuatro sembrados, casualmente secretarios de Estado: Meade, Hacienda; Nuño, Educación; Osorio, Gobernación, y Narro, Salud.

Ganar antes de tomar las cuerdas del ring implica dividir al PAN.

En estos días, la esposa de Felipe Calderón, la pareja que entregó la Presidencia de la República al PRI en el 2012, tendrá que decidir si se va por la ruta independiente, ya que el domingo 8 de octubre vence el plazo de registro. Después del lunes solamente les quedará a Margarita y a Felipe iniciar una campaña de desprestigio contra Acción Nacional, apuntando a la dirigencia de Acción Nacional, tal como la formuló Andrés Manuel López Obrador contra el PRD para fundar Morena.

En unas horas veremos las últimas cartas del calderonismo. El antecedente reciente es el comunicado dominguero firmado por Margarita, Rafael Moreno Valle y Silvano Aureoles Conejo, el gobernador perredista de Michoacán que todo se lo debe a Manlio Fabio Beltrones Rivera.

La carta exige al frente ciudadano definir candidato por el método de selección abierta a la ciudadanía, una postura que puede justificar la vía independiente de Margarita y/o el bombardeo final contra el frente.

Sin embargo, al día siguiente, ayer lunes, la negativa llegó en voz del secretario general del PAN, Damián Zepeda: Prometió un método democrático, pero “a prueba de la intervención del PRI”; esto, en lengua romance, es un NO rotundo a la votación abierta, que es donde puede meter mano negra el Revolucionario Institucional.

El tiempo es veneno y bálsamo. Dos meses tienen el PRI y el calderonismo para dividir a los frentistas, pero si no lo hacen, los fortalece, y no tendrá más remedio que subir al ring como en el 2006, así que abróchense los cinturones para lo que viene.

 

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