Si con esos protocolos vigilarán Santa Lucía-AICM, ¡Dios nos libre!

Ante lo ocurrido el viernes, sería bueno (y aconsejable) que antes de concluir la gran idea de permitir el flujo, en la CDMX, de aviones para entrar o salir a dos aeropuertos bajo un mismo procedimiento y ruta de viento se revisaran protocolos o se crearan algunos. No basta aquello de que los aviones ‘se repelen’

Compartir:

La ligereza siempre acarrea o malos resultados o resultados ligeros. Y no hablo de algo en específico, pero cae al dedo hablar de gobiernos.
En casi dos meses de gestión, la de Andrés Manuel López Obrador ha caído en muchas actitudes ligeras que, a Dios Gracias, han sido en redacciones de leyes, iniciativas; comentarios agresivos, ofensivos; actitudes despectivas, exageradas. Cosas que en cualquier “mañanera”, con una simpática -creen- y seductiva sonrisa, se arregla.

No así cosas mucho más serias.


En asuntos del “diablo”, críticos, horrendos, como muchos de los que ha soportado y superado México, es donde también se conocen retos del mismo tamaño, digamos la dimensión de una tan esponjada “Cuarta Transformación”.

Tlahuelilpan no tiene escapatoria de ninguna especie, ni de ningún tono, para quienes están acostumbrados a torear todo cuanto los involucra.

La tragedia que desde el pasado viernes por la tarde ha ido en aumento en Hidalgo (inició con 20 muertos y hasta anoche llegaba a 90) no es como dice, no sé si “juguetonamente”, el justo a estrenarse Fiscal General, Alejandro Gertz Manero, la “prueba de fuego” de que su trabajo será serio, pero sí un lastimero episodio tan grave como la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, hace más de cuatro años, y en la que está metida, hasta el tuétano, la Izquierda.

Curiosamente, en aquel hecho, a fuerza quieren meter al Ejército, mientras en el del viernes pasado lo quieren sacar. Claro, en el dramático suceso de Tlahuelilpan no tiene nada de culpa; incluso, el Senado, ayer (todos los partidos), reconoció su prudencia, pero queda la duda de si algo más pudieron hacer, junto a policías que desde temprano hicieron presencia en el lugar, para evitar el peso de la tragedia.

La reacción del Gobierno federal ante el tamaño de los hechos pudiera calificarse de dramática, pero el calificativo ya no alcanza para más porque sólo faltaría llorar. En todo caso es excusadora.

Insistir en que hoy existe un gobierno que no comete errores, cuando muchos están a la vista, es demasiado riesgoso. Vaya, no se puede decir que “sin corrupción se pudo evitar” la tragedia de la comunidad de San Primitivo. ¿Qué no se supone que llevamos 53 días sin corrupción? Ayer, Héctor de Mauleón tituló su columna “Poncio Pilatos…”.

Sería muy sano que como en el caso del “socavón” de la Autopista del Sol, en el tramo frente a Cuernavaca, ocurrido en julio del 2017 con saldo de dos personas muertas, ahora se señale, cuando menos, a quienes pudieron hacer más para evitar la tragedia. No más, si así lo ven y lo juzguen.

Porque de aquello (el “socavón”) armaron, justamente, toda una revolución.

¿Existe un protocolo más amable para disuadir a la gente que mostrar armas? Si no, qué pena. Quizá instruir a muchos comandantes “Espartacos” (aquel de la Policía Federal que logró el diálogo con maestros de la CETEG en plena manifestación violenta.

¿Existen cuerpos especiales de Protección Civil para acordonar áreas peligrosas? ¿Cuadrillas de reacción rápida de Pemex?

A “contrario sensu”, ¿funcionarios o servidores públicos, del nivel que sea, bondadosos, para permitir que a la vista pública se certifique que existe robo de combustible como herencia del pasado, dejando que el “pueblo sabio” haga por un rato de las suyas?

Ante lo ocurrido el viernes pasado sería bueno (y aconsejable) que antes de concluir la gran idea de permitir el flujo, en la CDMX, de aviones para entrar o salir a dos aeropuertos (Santa Lucía y “Benito Juárez”) bajo un mismo procedimiento y ruta de viento se revisaran protocolos o se crearan algunos. No basta aquello de que los aviones “se repelen”

Y lo digo porque hasta las grandes ideas (así sea jodiendo otras) deben tener sustento.

El endemoniado fin de semana pasado dejó otra lección: Toda administración federal con partido distinto a las anteriores comienza a darse cuenta, en el corto plazo, que, como lo han dicho varios ex Presidentes, no es lo mismo ser gobierno que oposición.

A la de López Obrador, en menos de dos meses, se le apareció una mezcla entre “huachicol” y “chahuistle”…

 

[email protected]

@RobertoCZga

 

 

 

 

 

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...