Sheinbaum, a cuidarse la espalda

Sobre todo de Miguel Ángel Mancera, quien, con el caso Rébsamen, ha intentado golpearla políticamente. El antecedente es la puñalada trapera a Marcelo Ebrard

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Es probable que no sea lo mejor para la nueva jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, ser identificados, desde el amanecer del sexenio, como los mejores proyectos de Andrés Manuel López Obrador para el futuro porque se convertirán en blanco de propios y extraños, pero muy en especial del senador Miguel Ángel Mancera, que, por ahora, coordina la escuálida bancada del PRD en la Cámara Alta.

Ambos saben de sobra cómo suele comportarse el ex jefe de Gobierno de la Ciudad de México.


Claudia y Marcelo comparten los odios de quien fue sucesor y antecesor de uno y otro, y que, sin tener conciencia de su escaso peso político, creyó, en algún momento, que podría ser candidato presidencial, pero al final, por su proclividad a la traición y al juego sucio, fue víctima de sí mismo y de lo que llaman “principio de Peter”.

Ebrard lo sacó de los mandos medios de la Procuraduría capitalina, oscuros y malolientes por la corrupción imperante,  para convertirlo en el procurador de Justicia de la Ciudad de México, y luego tuvo la temeridad de confiarle la espalda impulsándolo para que lo sucediera en la jefatura de Gobierno.

Marcelo Ebrard, titular de Relaciones Exteriores, es, junto con Sheinbaum, uno de los mejores proyectos de López Obrador

Mancera le pagó con una puñalada en la espalda bajo pretexto de los problemas de la Línea 12 del Metro, a grado que el ahora responsable del servicio exterior mexicano debió exiliarse durante un largo periodo, sabedor de los alcances de su extraña creatura. No regresó sino hasta ser convocado por Andrés Manuel López Obrador a incorporarse a su equipo más cercano, no obstante haberle competido seis años atrás, cuando ambos buscaron la candidatura presidencial del PRD.

El senador Miguel Ángel Mancera está, hoy, entre la espada y la pared; puede atacar, pero ¿y si se queda sin fuero?

Resulta ocioso hablar de la experiencia política y administrativa de Marcelo. Inició al lado del guanajuatense Ignacio Vázquez Torres, pero sus momentos estelares los vivió al lado de Manuel Camacho como secretario general de Gobierno de lo que entonces fue la Regencia del Departamento del Distrito Federal y como líder del PRI en la capital de la República, pero en especial como estratega político y mediático en la lucha, con Luis Donaldo Colosio, por la sucesión de 1994. Luego correría por su cuenta, hasta buscar la candidatura presidencial y, después, toparse con la traición artera de Mancera.

Por su parte, Claudia es de los pocos personajes que han acompañado lealmente a López Obrador desde su primer intento por ser Presidente a partir de que el tabasqueño fue jefe de Gobierno de la capital de la República. Las derrotas no la desalentaron, sino al contrario.

Con una carrera académica impresionante, distinta a la del común de los políticos que optan por la abogacía o la economía, esta doctora en Ingeniería Ambiental creció a partir de la Secretaría del Medio Ambiente en el gobierno de la Ciudad de México, con Andrés Manuel, para luego encargarse de la Delegación de Tlalpan.

Estaba en la plataforma perfecta para buscar la jefatura de Gobierno hasta que Mancera, que ya había mostrado su verdadero rostro, aprovechó la tragedia de los terremotos del 19 de septiembre de 2017 para intentar sepultarla políticamente, bajo los escombros de la Escuela Rébsamen, en beneficio de su propia creatura, Alejandra Barrales, a través de quien pretendía perpetuarse en el gobierno capitalino.

La tragedia del Colegio Rébsamen fue utilizada políticamente por Mancera para debilitar a Sheinbaum y fortalecer a Alejandra Barrales

Para liquidarla, los esbirros del entonces jefe de Gobierno se atrevieron, incluso, a falsificar un sello de la Delegación Tlalpan produciendo un documento por medio del cual querían hacer creer que, cual vidente, Juan Mario Velarde Gámez, Director Responsable de Obra (DRO), la había alertado, una semana antes del sismo del 19 de septiembre de 2017, sobre riesgos del Colegio. Sin embargo, en el Juzgado Décimo Sexto de Distrito de Amparo en Materia Penal de la Ciudad de México quedó al descubierto su falsedad.

La tragedia en el Colegio Rébsamen fue usada para detener a Sheinbaum, en su camino a la jefatura de Gobierno, como la Línea 12 del Metro para deshacerse de Ebrard sin nada, al día de hoy, que pruebe alguna responsabilidad suya, pero un buen sector de la prensa, manipulada por agentes de Mancera, se ensañó contra el ex jefe de Gobierno.

Al día de hoy, el caso Rébsamen se encuentra obstruido por la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México. Por instrucciones de Mancera, el entonces procurador, Edmundo Porfirio Garrido Osorio, montó una supuesta investigación mediática revestida de jurídica para responsabilizar no sólo a la profesora Mónica García Villegas, sino también a la delegada en Tlalpan.

La maestra Mónica García Villegas, víctima del juego mediático del gobierno de Mancera en la tragedia por los sismos

Desde el 28 de septiembre de 2017, Claudia presentó denuncia de hechos ante la Procuraduría Capitalina; a partir de entonces se encuentra paralizada, sin ningún impacto.

El expediente se inició en la Fiscalía Desconcentrada Tlalpan, de la que estaba encargada Alicia Rosas Rubí bajo el número CI-FTL/TLP-3/UI-3 C/D/02479/09-2017; no tuvo trascendencia alguna en el resultado de la investigación. La intención, evidente, era no darle ningún mérito y fuerza política a la denunciante sobre el caso.

Contrario a ello, la Procuraduría capitalina creó un circo mediático impulsando las carpetas de investigación CI-FTL/TLP-2/UI-3 C/D01695/09-2017 y CI-FEDAPUR/A/UI-2 C/D/00111/02-2017, a la vista plagadas de mentiras.

Fuera de todo procedimiento solicitaron orden de aprehensión en contra de la maestra Mónica García Villegas por los delitos de homicidio culposo y el de responsabilidad de los directores responsables de obra o corresponsables, que resultaron en las carpetas judiciales 012/0520/2017-OA y 012/0523/2017-OA, para hacer creer que el Gobierno de la Ciudad, representado por Mancera, cumplía a la sociedad con sus compromisos de seguridad y justicia.

En audiencias privadas ante dos Jueces de Control del Reclusorio Sur, los Fiscales al mando de Edmundo Garrido argumentaron, con mentiras, sobre la supuesta necesidad de la medida de la orden de aprehensión por la falta de arraigo de la profesora García Villegas en la Ciudad (cuando ella, toda su vida, había radicado aquí); también refirieron que  era un peligro de obstaculización en la investigación, aludiendo que podía destruir, modificar o, incluso, falsificar datos de prueba, influir en testigos, y, por si fuera poco, que existía riesgo de que se sustrajera de la justicia cuando, contrario a ello, en los medios de comunicación quedó constancia de que estuvo durante todo el proceso de búsqueda y ayuda a las víctimas del Colegio.

La Procuraduría capitalina mintió y dejó de mencionar que,  desde el 6 de octubre de 2017, la profesora había solicitado, por escrito, a las autoridades ministeriales encargadas de las carpetas de investigación CI-FTL/TLP-2/UI-3 C/D01695/09-2017 y CI-FEDAPUR/A/UI-2 C/D/00111/02-2017 le dieran fecha para entrevista y, con ello, ejercer su defensa, así como también designó domicilio para recibir notificaciones y nombró abogados defensores, lo que hace evidente que sí tenía un domicilio cierto; además, de manera formal expresó su deseo de comparecer voluntariamente ante esas autoridades, por lo que está claro que con ello se superaba cualquier consideración de que estaba evadida de la acción de la justicia y por ningún motivo eran necesarios los mandatos de captura.

Lo conveniente e idóneo era que García Villegas hubiese sido conducida al procedimiento por medio de una cita judicial para desahogar la audiencia inicial, proseguir con la investigación complementaria, agotar soluciones alternas e incluso desahogar el juicio, sin embargo, la Procuraduría optó en estancarlo para que no se supieran las verdades del asunto, distraer la atención y dirigir su embestida en el proceso electoral a Sheinbaum.

La estrategia fue insultante por su obviedad: Manchar el nombre de la delegada en Tlalpan y, así, beneficiar a la candidata panista-perredista María Alejandra Barrales, amiga e integrante del gobierno de Mancera.

Al no resultar la jugada para perjudicar mediáticamente a Claudia decidieron echar mano, nuevamente, de la mentira y utilizar al Director Responsable de Obra Juan Mario Velarde Gámez  falsificando un sello de la Delegación Tlalpan y produciendo un documento por medio del cual querían hacer creer que había alertado sobre riesgos del Colegio una semana antes del sismo del 19 de septiembre de 2017.

Lo utilizaron ante el Juzgado Décimo Sexto de Distrito de Amparo en Materia Penal de la Ciudad de México, pero ahí quedó al descubierto su elaboración fraudulenta.

Mal harán Claudia y Marcelo en suponer que Mancera se quedará quieto ahora que los considera como posibles alfiles de López Obrador para sucederlo.

Sabe que de prosperar la iniciativa de despojar de fuero constitucional a los legisladores, en los próximos 6 estará bajo amenaza de que la jefa de Gobierno la emprenda en su contra una vez que investigue a fondo su desempeño en la que fue su oficina.

Por lo pronto, Claudia ordenó quitar las ventanas blindadas de las oficinas de su antecesor, que, por alguna razón no aclarada aun, se sintió en la necesidad de proteger su integridad.

Peor aún, Mancera teme que si uno de los dos sucede a Andrés Manuel, tarde o temprano recibirá un tratamiento similar al que él les dio cuando era el todopoderoso en la capital de la República.

Elementos y razones les sobrarán, por lo que no necesitarán traicionar ni falsificar documentos, amén de que no son de esa calaña.

 

 

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