‘El reto del precandidato Meade’

*El cambio nadie puede encabezarlo y conducirlo con mayor claridad y eficacia que José Antonio *El primero al que se enfrenta es el de -en frase certera de Reyes Heróles- ‘convencer para vencer’

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Por ‘altos’ que sean los fines, no se fortalece ni perfecciona la democracia mediante la unanimidad.

Un valor esencial de una sociedad democrática, abierta, plural, libre, es la libertad para elegir. Y esa libertad supone la existencia de opciones entre las cuáles optar.

Desde la Reforma Política de 1977 promovida desde Gobernación por Reyes Heroles el grande, hasta la alternancia tersamente aceptada por Ernesto Zedillo en 2000, el PRI ha sido consistente en su compromiso con la construcción de una democracia moderna.

Admito que subsisten discordantes voces paleozoicas y es innegable que en el ejercicio prolongado del poder los gobiernos emanados del PRI se hayan manchado con lamentables episodios de represión.

Pero un examen objetivo del record histórico pone de manifiesto a un PRI que como norma ha preferido “la fuerza de la política a la política de la fuerza”, en expresión del propio Reyes Heroles.

La fuerza política de que hoy dispone el PRI está fincada en un tenaz esfuerzo democrático. Sus propuestas y compromisos son inoperables e irrealizables en un contexto represivo.

Y la experiencia le ha enseñado, muy a su pesar, que tan altos pueden ser los costos políticos de la represión.

La multiplicación de poderes fácticos, antagónicos a las instituciones legítimas, tiene hondas raíces económicas y sociales, tales como la acumulación de más de década y media de crecimiento económico insuficiente y el ahondamiento de disparidades sociales y regionales ya abismales.

Es esa vocación democrática y la clara conciencia de la difícil coyuntura económica, social y política a la que México se enfrenta lo que hoy permite al PRI optar por un precandidato no militante, un ciudadano de impecable honestidad y destacado prestigio profesional, el hasta ayer secretario de Hacienda y Crédito Público, el doctor José Antonio Meade Kuribreña.

El primer reto al que se enfrenta es el de -en frase certera de Reyes Heróles- “convencer para vencer”.

Los procesos electorales constitucionalmente previstos para el año próximo probablemente habrán de ocurrir en medio de un período de lento crecimiento económico, cuyas consecuencias previsibles, tales como mayor desocupación, contracción del crédito y de la inversión, etc., sólo vendrán a complicar un clima de incertidumbre, descontento social y violencia, ya de por sí amenazante para la paz, la integridad y la soberanía del Estado Mexicano.

En los procesos electorales de trascendencia y sobre todo en los sistemas presidencialistas como el nuestro, la decisión de los votantes se decanta finalmente entre dos y sólo dos opciones: el cambio y la continuidad.

Y hoy en México, por las razones que sea, la gran mayoría de los mexicanos anhelamos un cambio en el rumbo que al país se le traza desde los Poderes legalmente constituidos, en especial desde el liderazgo que por nuestras instituciones y cultura política le toca ejercer al Presidente de la República.

Ese cambio nadie puede encabezarlo y conducirlo con mayor claridad y eficacia que José Antonio Meade Kuribreña.

Basta una mirada a su formación académica y su experiencia en la Administración Pública Federal para entender claramente por qué esto es así.

Es cierto que no hay soluciones mágicas a los problemas de México, salvo una que casi lo sería: un alto crecimiento económico que en pocas décadas elimine la subocupación.

Pero para alcanzar estos objetivos es necesario rediseñar los sistemas públicos y privados de pensiones, seguridad social, prevención y atención sanitaria, para que integren un sistema nacional de atención universal integral, sin elevar la carga tributaria sobre las actividades de alta productividad y su contribución al crecimiento.

Nadie mejor dotado que José Antonio Meade Kuribreña para lograrlo. A este esfuerzo deberá sumarse un conjunto de políticas encaminadas a expandir aceleradamente la oferta de servicios educativos, elevando su calidad y su relevancia productiva, echando mano de las cada vez más numerosas opciones de tecnología educativa y de interacción a distancia, a fin de multiplicar el impacto del recurso más escaso y valioso en esta esfera: los docentes bien calificados y con dotes pedagógicas superiores.

Un político de gran visión y resultados aporta el liderazgo necesario para que todos entreguemos lo mejor de nosotros.

José Antonio Meade es hoy el mejor calificado para resolver las crisis que tienen estancado a México.

Su reto inmediato es integrar un equipo de campaña sólido y eficaz y presentarle al electorado un proyecto de gobierno que le permita ganar las elecciones y después lograr desde el poder que en muy pocos años estemos en medio de un nuevo milagro mexicano…

 

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