Secuelas del chingadazo: Renuncias al PRD, PAN… y el Verde truena al PRI

No es casualidad lo que ocurre. Ni Basave ni Búrquez ni el PVEM, dirán algunos, son la gran cosa. Malo que se fueran los iluminados, pero esos velan lo que queda de su propio partido

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Apenas ayer mencionábamos las desgarradas ropas que el triunfo avasallador de Andrés Manuel López Obrador dejó en el PRI, PAN y el PRD el pasado 1 de julio, pero nos enfocamos a la insólita falta de atención del panismo a su frágil futuro.

El mismo panorama enfrentó el PAN al final del sexenio de Vicente Fox, de Felipe Calderón y, amargamente, en el de Enrique Peña Nieto.


Y no sorprende su última trifulca interna desde el 2017 y lo que va del 2018, en un sexenio que no fue suyo, si ni en los propios se soportaron.

Bueno, pues, ayer, estos tres partidos saborearon otra cucharadita de lo que les espera no por ahora, sino después del 1 de diciembre, cuando entre, de lleno, el nuevo gobierno y la única opción que tengan es ver en qué parte de Morena o de la nueva administración puedan colocar un golpecito para que los ciudadanos -si a alguno se le ocurre- los voltee a ver.

El asunto pinta harto difícil.

Mientras no asuman sin risas torpes y con sabiduría el chingadazo recibido van a llorar lágrimas de sangre.

Agustín Basave renunció al PRD y Francisco Búrquez al PAN. Y en la Cámara de Diputados, Arturo Escobar, coordinador de la próxima bancada del Partido Verde, pintó su raya del PRI. Y si antes lo hacía a cada rato vacilando, hoy lo hace mirando a su sempiterno socio y benefactor dramáticamente enflaquecido.

No es casualidad lo que ocurre. Ni Basave ni Búrquez ni el Verde, dirán algunos, son la gran cosa. Pero lo importante no es lo que se vea, sino lo que hay atrás o adentro, o donde se le busque.

Malo que se fueran los iluminados. Aunque esos no se irán porque su poder lo ven en lo que queda y velan de su propio partido. Además, a dónde irían, ¿a Morena?

El problema es que ni cachan ni pichan ni dejan batear.

Y, por el contrario, si se van los que son “poca cosa” es porque hay indicios de que ni a ese nivel los quieren.

Y tampoco es casualidad que el motivo de sus rompimientos sea el mismo, la falta de recapacitación para subsanar los hematomas.

Lo dijo Basave:

“Ya no existen las condiciones para que el perredismo se libere de sus desviaciones cupulares y lastres tribales, y renazca, a cabalidad, en un partido socialdemócrata.
“Hoy, tras las elecciones del 1 de julio y el trastrocamiento del mapa político-partidista de México, no me cabe la menor duda: Sin brújula ética, el PRD no podrá salir de su extravío.
“Perdí la esperanza de su redención…”.

Lo planteó Búrquez:

“El PAN decidió seguir cerrado por la contienda interna de dirigentes con un padrón controlado y asistimos a una contienda de cúpulas: La de la gente de Anaya y los que no están, que quieren el poder para repartirse el pastel. El PRIAN es una realidad.
“Las luchas de grupos no son nada nuevo. Desde el 2000, el PAN se fue a pique y ahora se juega su supervivencia”.

Y la restriega Escobar:
“Nuestra alianza legislativa con el PRI culmina el día de hoy. El día de mañana iniciamos una nueva etapa, una etapa donde van a ver un Partido Verde mucho más independiente, o absolutamente independiente, un partido que no apoyará propuestas o reformas sin antes entender que cada asunto se verá en lo particular.
“No hay ninguna ruptura; hay una extraordinaria relación (con el PRI), pero hoy hay caminos en la parte legislativa que nos van a llevar a tomar decisiones de carácter independiente”.

Y sí, ayer nos enfocamos al ruido en el PAN y a la inevitable resignación del PRD diciendo que “por no cargar con la cruz, por desquicio, resentimiento o simple razonamiento, el priísmo parece haber entendido la lección o la moraleja, y no se ve una rebatinga por quien encabece la presidencia nacional”.

Eso, sin embargo, dicen algunos, son gritos reprimidos porque aún hay Jefe en el partido y Presidente de la República con sus colores. Pero que nada más pasando el 1 de diciembre, el suelo priísta va a levantar polvo.

De hecho, afirman otros, algunos gobernadores de los que le quedan al PRI ya critican las tantas “concesiones” de Peña Nieto a Andrés Manuel López Obrador, aunque a diferencia de los mandatarios estatales que se le ponen al brinco a Ricardo Anaya, los del tricolor siguen ahogando su gargantas en público. Por supuesto que no es lo mismo ponerse al brinco con un ex candidato presidencial que con un Presidente de la República.

Con todo, en el PRI, Claudia Ruiz Massieu tiene la oportunidad, por algunos meses, de apaciguar las aguas, a diferencia del PAN, en donde las presas están por desbordarse, y el PRD, donde ya ni llovizna cae.

 

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@RobertoCZga

 

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