Salinas se sube al ring con Trump

Aquellos que 4 sexenios atrás se rasgaban las vestiduras porque, según su leal saber y entender, Carlos Salinas había entregado la soberanía nacional, son hoy los más entusiastas exigentes de que el Tratado persista

Compartir:

Por fin entró al baile Carlos Salinas, el que sabe bailar y compuso la melodía; es decir, el culpable, según Donald Trump, del déficit de 60 mil millones de dólares en el comercio de Estados Unidos con México.

En otras palabras, el responsable de que los mexicanos nos hayamos apoderado de los empleos que los pobres norteamericanos no encuentran.

Vaya, el que vio la cara a gringos y canadienses.

La realidad es que el Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, ha sido y sigue siendo crucial en la vida contemporánea de nuestro país.

El 19 de noviembre de 1993 el Congreso norteamericano lo aprobó y 9 días después el PRI destapó a Luis Donaldo Colosio como su candidato presidencial.

Como si fuera poca coincidencia, en la madrugada del día en que entró en vigor, el 1 de enero de 1994, apareció el subcomandante Marcos en Chiapas declarando la guerra al gobierno del Presidente Salinas y al Ejército Mexicano.

Hoy la irrupción de Trump en la escena mundial, pero en especial en las relaciones diplomáticas y comerciales de México con Estados Unidos, amenaza con matizar nuestro presente y futuro inmediato.

En este contexto, Carlos Salinas acaba de dar a Trump un curso intensivo de TLC en una colaboración para el lanzamiento del blog de la London School of Economics and Political Science sobre América Latina y el Caribe.

Lo menos que le dijo fue que “la competitividad no puede ser alcanzada por medio de gestos paternalistas a los trabajadores, ataques autócratas a ciertas firmas, o deshonrando a socios vitales en el comercio internacional”.

El Presidente de Estados Unidos sabe mucho de negocios, pero del Tratado sabe mucho más el ex Presidente mexicano.

Valen la pena sus datos: “…cada dólar de bienes mexicanos exportados contiene 40 centavos de importaciones estadounidenses, lo cual se traduce en más empleos. Alrededor de siete millones de empleos en Estados Unidos y tres millones de trabajos en México dependen de esta intensa relación comercial”.

Uno más: “Nadie ha sostenido de manera alta y clara que, pese a la desindustrialización que se produce en las principales economías mundiales, entre los diez estados de Estados Unidos que han obtenido la mayoría de los puestos de trabajo a raíz del TLCAN se encuentran precisamente aquellos dentro del Cinturón de Óxido: Ohio, Michigan y Pennsylvania”.

Es de imaginar la reacción de Trump a la incursión de Salinas; dado su estilo y a falta de argumentos para contestarle o sostener un debate razonado con el ex Presidente mexicano, es de esperar que lo cubra de adjetivos y acusaciones sin sentido ni fundamento.

Pero también es previsible que, con el tiempo le ocurrirá lo que a los viejos enemigos mexicanos del Tratado; es decir, aquellos que 4 sexenios atrás se rasgaban las vestiduras porque, según su leal saber y entender, Salinas había entregado la soberanía nacional, son hoy los más entusiastas exigentes de que el Tratado persista.

Lo dicho, el tiempo coloca a cada quien en su lugar, pero Carlos debe saber que colgó el cascabel en la cola del gato.

Esperemos el episodio siguiente.

Compartir: