Rutilio Escandón ‘ganó’, pero deslegitimó a López Obrador

En Chiapas queda pendiente la cuarta transformación

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Según Andrés Manuel López Obrador, el triunfo de Morena en el país llevará a México a la cuarta transformación.  Se equipara, así, a Miguel Hidalgo, José María Morelos, Guadalupe Victoria y a Vicente Guerrero con el grito y la consumación de la Independencia.  A Benito Juárez con la restauración de la República y el triunfo sobre el imperio de Maximiliano en la guerra de tres años.  Y, finalmente, a Francisco I. Madero por su victoria, en 1911, contra el interminable porfiriato.

¿La cuarta transformación? Parece que López Obrador ha ido demasiado lejos en la percepción que tiene sobre el nuevo país y el compromiso adquirido con la nación.  La sola invocación a, prácticamente, una cuarta República imagina un nuevo país, el desmantelamiento del caduco y corrupto sistema político mexicano, y la creación de instituciones fuertes al servicio de la sociedad, y no en función de los intereses del poder.


Hablar de la cuarta transformación requiere de bastante más espacio que este: El surgimiento de la Independencia, los motivos de la reforma juarista y el epílogo de la causa maderista al grito del frustrado Sufragio Efectivo.  No Reelección.  Hasta hoy, López Obrador ha definido la cuarta transformación, únicamente, con el combate a la corrupción, el amor y paz, y el perdón a la mafia del poder.

Combatir la corrupción como columna vertebral de una nueva República recuerda al sonsonete de Vicente Fox: “Vamos a sacar al PRI de Los Pinos”.   Y la gente así lo creyó. Que con la sola caída de la corrupción priísta, México cambiaría en ese mismo momento.  No hubo tal.  Y México se sostuvo sobre las mismas instituciones, las mismas prácticas corruptas y el mismo sistema político, en tanto que Fox resultó un fiasco.

El casi borrón y cuenta nueva no es buena política, y si no hay resultados inmediatos, la ciudadanía y el electorado cobrarán la factura en las urnas.  Sin recurrir a venganzas ni persecuciones injustas, el que la hace la paga.  Los que depredaron el presupuesto nacional, los que se enriquecieron sin límite, con cargo al ayuno de los marginados, y los que dejaron tirados a millones de pobres no pueden ni deben disfrutar de la riqueza mal habida.

Si Andrés Manuel ganó con el voto mayoritario de la ciudadanía será libre para ir tras la cuarta transformación, pero si lo hizo bajo acuerdos clandestinos y soterrados con grupos de poder, México recibirá un foxismo redivivo fincado en el statu quo y el establishment.

Por lo pronto, en Chiapas, Rutilio Escandón deslegitimó el abultado triunfo de López Obrador.  El gobernador Manuel Velasco Coello manipuló la elección e hizo cuanto estuvo a su alcance, primero, para imponerlo como candidato de Morena y, después, para hacerlo ganar con una holgada ventaja sobre el segundo lugar y, así, evitar la judicialización del proceso electoral.

Los enemigos a vencer de Velasco Coello siempre fueron Roberto Albores Gleason y José Antonio Aguilar Bodegas.  En la alianza PRI-Verde, el cálculo del número de sufragios a obtener era de, aproximadamente, 630 mil votos, suficientes para ganar la gubernatura.  Por eso, Manuel Velasco fracturó esta alianza para dividir el voto y beneficiar a un disminuido Rutilio Escandón destinado a perder en un sistema verdaderamente democrático y de auténtica contienda partidaria.

Las posibilidades de Rutilio se reducían a tan sólo 460 mil votos, pero con la ayuda del gobernador se le transfirieron otros 240 mil del Verde para, con dificultades, rasguñar los casi 700 mil votos y convertirse en el cuarto gobernador espurio de Chiapas del siglo XXI.

La jugada infantil no engañó a nadie.  Fernando Castellanos Cal y Mayor, presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez, se postuló como candidato a gobernador el 5 de junio, apenas 25 días antes de la elección.  Con ello se prestó a la legitimación del fraude electoral a favor de Rutilio Escandón Cadenas.

Se pretendió crear, en el electorado, la percepción de que si Castellanos Cal y Mayor, como candidato del gobernador Velasco, perdió la elección, entonces, el triunfo del tal Rutilio era “contundente e inobjetable.”  No hay tal.  Escandón Cadenas es el resultado de la usurpación de la voluntad popular y de un grave atentado a la soberanía del estado.

Por eso no es creíble su triunfo. En los días previos a la elección, dentro de las instalaciones del Poder Judicial, apareció una manta que censuraba al candidato de Morena bajo una leyenda lapidaria: Mujeres y trabajadores del tribunal no votaremos por Rutilio Escandón

En el tribunal, el gobernador y Juan Trinidad nos están obligando a votar por Rutilio; nos tienen amenazados.

Pedimos el apoyo a las televisoras nacionales.

Desviaste, y sigues desviando, dinero del tribunal a tu campaña.

Acosaste a compañeras en el tribunal y tienes trabajando a dos de ellas en esa institución, escondiendo tu delito de abuso sexual.

No votes por Rutilio Escandón, ladrón y violador de mujeres.

El relato de cinco de ellas evidencia que la acusación pública tiene sustento. Incluso, en uno de los casos terminó en averiguación previa.

Por eso se recurrió a todo para hacerlo ganar. La mapachería electoral quedó de manifiesto el mismo 1 de julio cuando en las instalaciones de la Universidad Autónoma de Chiapas, la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas y el Instituto Tecnológico Regional, se rellenaban urnas bajo la vigilancia de la Secretaría de Seguridad Pública.  No hubo duda: Una elección de Estado a cualquier precio, pero ahí están los resultados de una elección fraudulenta.

En la zona de Venustiano Carranza ya hubo muertos, casas y carros quemados, y grupos armados encapuchados para intimidar a los adversarios.  En el municipio de La Concordia se registraron enfrentamientos entre grupos del PRI y del Verde en contra del candidato del partido Chiapas Unido, Miguel Ángel Córdova. En total, 27 municipios en conflicto y la zona indígena convertida en un coctel explosivo.

Se busca, pues, cubrir todas las irregularidades sexenales.  Están ahí pendientes los excesos de Juan Pablo Orantes Coello en la Secretaría de Obras Públicas y la inusitada riqueza de Roberto Rubio al amparo del poder, cuando el cargo más relevante había sido desempeñarse como chofer de la senadora María Elena Orantes y del entonces diputado Mario Carlos Culebro.

Sin embargo, lo realmente relevante a desentrañar son los mil 200 millones de pesos en la Secretaría de Salud y los más de 800 millones pendientes en la Secretaría de Educación Pública.

El pensamiento de Andrómeda, una joven de 22 años, sintetiza el sentir de muchos chiapanecos: “Hoy estoy triste por mi estado.  Nos engañaron.  La candidatura de Fernando Castellanos fue una cortina de humo para que la gente no se diera cuenta de que el verdadero candidato de Manuel Velasco era Rutilio.  Pobre Chiapas”.

Y todo ello en contra de lo pregonado por Andrés Manuel durante las tres campañas presidenciales: “Es necesario combatir el fraude electoral.”  Ampliaremos…

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