Ronda espectro del 2 de octubre entre sombras de encapuchados

El nivel va siendo, ya, de metástasis. Un acto de inconformidad, el 27 de agosto, que no aglomeraba a más de 500 alumnos del CCH Azcapotzalco resultó ayer, ya, de más de 30 mil

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La inconformidad de un grupo de alumnos del CCH-Azcapotzalco, un caso meramente doméstico, se desarrollaba, ante los directivos del plantel, en plena normalidad el pasado 27 de agosto.

En asamblea discutían si se iban a paro o no, pero alguien les ganó la tirada: Un grupo de encapuchados tomó la Dirección y comunicó a los inconformes que se retiraran, que ya se había declarado el cierre del plantel. Además de decretar el paro de actividades, los mismos enmascarados rompieron sillas y mesas de algunas aulas; empujaron y amenazaron a los jóvenes que discutían dialogar con las autoridades del plantel. Eso ocurrió siete días antes de los hechos, en Ciudad Universitaria, que todos conocemos.
Como lo advertimos desde ayer, antes de que la protesta pasara de 500 a 30 mil estudiantes, la hojarasca de esos casos hace fácil la propagación del incendio. Señalábamos que el apoyo entre universitarios se expande rápidamente. Hasta ayer, al incipiente movimiento se habían unido alumnos del Instituto Politécnico Nacional, la Universidad de la Ciudad de México, la Universidad Pedagógica Nacional y, si no estoy errado, también de la Universidad Autónoma Metropolitana, y no se diga de los propios planteles del interior de la UNAM, que ya rebasaban los 30, que anunciaban paro de actividades.


Para las autoridades, universitarias y judiciales (puesto que hubo heridos de por medio en el ataque del lunes pasado), que no abonan mucho al esclarecimiento y, mucho menos, a la revelación pública de quienes están atrás de la agresión, cuando se supone que ya hay personajes plenamente identificados, sería recomendable aplacar las aguas antes del 2 de octubre, cuando se cumplan 50 años de los sucesos de 1968. Es decir, en 26 días.

Y aunque, ayer, la Rectoría, encabezada por Enrique Graue, y la Dirección General del CCH-Azcapotzalco hayan recibido el pliego petitorio de siete puntos como “aceptable y entendible”, el caso podría no concluir tan rápidamente.

Los siete puntos planteados por los alumnos del CCH son los mismos que pusieron sobre la mesa el pasado 27 de agosto; si acaso hicieron más hincapié en el 6 y 7, por los sucesos ocurridos: “Realizar acciones para desarticulación, destitución y expulsión de grupos ‘porriles’ y aquellas personas que subsidian o promueven, y protegen, estas actividades, y “que no exista ningún tipo de represalias físicas o académicas contra cualquier estudiante que haya participado en el movimiento estudiantil”.

Sin embargo, en medio de todo está la agresión física del lunes, con saldo de más de 10 lesionados, dos de ellos heridos, y uno de los alumnos atacados a punto de perder un riñón.

Vaya, resolver el pliego petitorio es una cosa. Otra, la consigna de los agresores, pero más aún desenmarañar la osadía. Llegar hasta los autores intelectuales, descubrirlos públicamente, cosa que suena necesaria, pero, quizá, políticamente inviable.

¿Por qué desenmarañar? Porque los acertijos rondan el asunto universitario.

Lo dijimos desde el principio; enmascarados apresuraron, el 27 de agosto, la toma del plantel del CCH, además de asestar la primera agresión. Enmascarados reaparecieron ayer en una parte de la Avenida Insurgentes, en una acción independiente a la marcha de estudiantes.

Pero en la causa de lo causado no hubo enmascarados, sino “enjerseyados” -el identificativo de ser atacante era portar una playera de futbol americano-, es decir, la máscara o la capucha por la camisola.

¿A quién no le gusta el pliego petitorio, que no tiene nada del otro mundo, presentado por los estudiantes a las autoridades de su CCH?

¿O quién está aprovechando el doméstico momento para colocar un corona de espinas sobre no sabemos quién?

En ese lúgubre juego, otros aprovechan el río revuelto. Porque si los primeros enmascarados no son los segundos enmascarados, pero tampoco los desenmascarados, entonces, el riesgo es grande. Tan grande como el transcurrir de 26 días.

 

 

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@RobertoCZga

 

 

 

 

 

 

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