Romero Deschamps va a Houston a curarse las peladas

Todo lo dicho causará sin duda la reacción natural de los emboscados en las redes sociales, pero es irremediable que los rumores se estrellan cuando en el camino se interponen los hechos

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En efecto, Carlos Romero ha aplazado 2 o 3 veces su visita a Houston, pero no a tratarse un problema de cáncer de colon, como asegura un anónimo usuario de Twitter y recogieron, cual verdad absoluta, algunos medios mexicanos; en realidad irá a buscar la manera de que la ciencia le ayude a mitigar las consecuencias placenteras de las peladas en las partes genitales que le han dado quienes en los años que lleva dirigiendo al sindicato petrolero han intentado minar su liderazgo.

No es novedad que al secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores Petroleros le llueva de vez en vez, como tampoco lo es que en temporadas vacacionales, como en éstas de las fiestas patrias, a falta de noticias las redacciones se agarren de lo que sea, cuelgue o no, para llenar espacios y atraer la atención.

En este contexto, cualquier cosa se vuelve noticia, hasta una volada de usuario de Twitter.

Lo cierto es que Romero Deschamps goza de cabal salud; si acaso los senadores que estuvieron con él en las dos últimas sesiones de la Cámara Alta, incluidos Emilio Gamboa y algunos de otros partidos políticos con los que convivió, notaron solamente principios de gripe.

No es tampoco la primera ocasión que sus enemigos lo desahucian, más bien es lugar común enfermarlo de lo que sea, como hoy de cáncer en el colon; la realidad es que para desencanto de algunos está vivo y coleando.

Quienes lo quieren fuera de circulación, pueden buscar testimonio de su cabal salud con el director de Pemex, José Antonio González Anaya. Recientemente firmaron la revisión salarial entre Pemex y el gremio petrolero y convivieron a mediados de agosto en la conmemoración del 81 aniversario de la fundación del sindicato.

No es novedad decir que sobran quienes quieren su cabeza servida en bandeja de plata; los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón lo persiguieron desde el Congreso y en los tribunales; venció a ambos y al despedirse los ex presidentes se marcharon convencidos de la lealtad del líder a Pemex y al país, así como de su institucionalidad, no obstante su militancia en el PRI.

En la época de Fox, el Cisen investigó en todas las secciones petroleras el tamaño de la disidencia sindical; no llegaba al 5 por ciento, pese al aliento que recibía desde el gobierno.

Hoy, el gremio, no obstante los decires de algunos voceros de supuestas organizaciones disidentes, recogidas incluso por el diario español El País, está más cohesionado que nunca. Es de entender: a pesar de la crisis causada por los precios internacionales del crudo, de los recortes financieros que ha sufrido Pemex, ordenados por la Secretaría de Hacienda, Romero Deschamps ha logrado beneficios para los trabajadores sin lastimar a la empresa.

El gobierno sabe que otra sería la situación laboral en Pemex sin Romero Deschamps; su liderazgo ha conseguido que los petroleros no salgan a la calle ni cometan chantaje con amenazas de paralizar a la empresa a cambio del respeto a sus derechos.

Hoy por hoy, en las condiciones económicas del país y de la situación de Pemex, lo único que no conviene es que Romero Deschamps dé gusto a quienes lo enferman de vez en vez.

Todo lo dicho causará sin duda la reacción natural de los emboscados en las redes sociales, pero es irremediable que los rumores se estrellan cuando en el camino se interponen los hechos.

 

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