Riesgo de Tlatlaya en Tepic por caza del ‘H2’; silencio de Osorio y Sales

Confusión es tal que no hay certeza sobre el número de muertos en operativo realizado por un grupo de élite de la Secretaría de Marina el 9 de febrero

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A cinco días de la matanza en Tepic, Nayarit, no hay autoridad ministerial federal que explique los sucesos; solamente el titular de la Semar, Vidal Soberón Sanz, asegura que no hubo muertos menores y que el helicóptero artillado no mató a nadie, pero la Marina fue parte del operativo y, en consecuencia, una versión parcial.

La confusión es tal que no hay certeza sobre el número de muertos en el operativo realizado por un grupo de élite de la Secretaría de Marina el 9 de febrero. La cifra oscila entre 12 de la Marina y más de 20 reportados por otras fuentes.

Las escenas estilo Faluya o Alepo, con un helicóptero artillado de las Fuerzas Armadas disparando sobre una zona de viviendas en la capital del estado gobernado por Roberto Sandoval, son apocalípticas y extraña su difusión por la propia Marina ¿con destinatario a algún espectador de Estados Unidos..?

El hecho es que no la difundió alguna autoridad civil, como Gobernación, que tiene bajo su coordinación a las fuerzas federales, militares y policiales. La dependencia de Miguel Ángel Osorio Chong solamente publicó en redes sociales unas cuantas líneas el 9 de febrero, para explicar que Juan Francisco Patrón “El H2” era jefe de los Beltrán Leyva en Nayarit; en el texto prometió que daría más información al día siguiente; no fue así (http://ow.ly/CytQ308YcnH).

A falta de una explicación del Ministerio Público, representado por Raúl Cervantes Andrade, o del secretario de Gobernación, o del comisionado nacional de Seguridad, Renato Sales Heredia, queda solamente la versión de una de las partes en conflicto: El cuerpo de élite de la Marina-Armada, donde no se sabe si actuó a motu proprio o si fue solicitado por el gobernador de Nayarit, o por Osorio.

Para efectos de reclamos militares que presionan el aval fast track, en el Congreso, de la Ley de Seguridad Interna, sin debate a fondo, los militares que reclaman por ser enviados a combatir el crimen en las calles, el jueves salieron a hacerlo sin problema alguno. El periódico Milenio publicó ayer información del Centro de Estudios Superiores y Navales, elaborado por el almirante José Luis Vergara, donde plantea enfrentar a la corrupción de la élite política y su impunidad como propuesta para dicha ley.

Ante el vacío de información habrá que suponer que la letalidad del cártel de los Beltrán Leyva amerita un operativo que pone en riesgo a la población civil porque, se quiera o no, cualquier sospechoso de participar en el crimen organizado es población civil y un ataque aéreo con calibre de guerra es sentencia de muerte para quien debería ir a la Corte a ser juzgado.

Por favor, no pierda el tiempo en rasgarse las vestiduras; no se trata de defender a criminales, sino de aclarar los hechos en un país donde imperan el desorden y la desinformación; por ejemplo, la primera recomendación de la CNDH del 2017 01/2017 (http://ow.ly/NMe2308MWe5) está dirigida al almirante Vidal Soberón por tortura, retención y detención ilegal en Culiacán, Sinaloa, el 14 de noviembre del 2014, perpetrado por un grupo de seis elementos del Ejército y la Marina, quienes allanaron el domicilio de una persona, cuyo nombre se protege por seguridad, a las 3:00; la golpearon, dieron cachetadas a su esposa y le pegaron con un arma a su hijo de 7 años en las costillas para que no siguiera llorando. Después de ser torturado fue liberado.

En Tlatlaya pasó lo mismo, el mismo rasgadero de vestiduras, sin que la autoridad ministerial federal explicara los hechos, pero se adelantaron el gobernador Eruviel Ávila Villegas y su fiscal-procurador para emboletarse en una justificación sin elementos, con el propósito de salvar la cara de la Sedena de Salvador Cienfuegos Zepeda.

El 21 de octubre del 2014, la CNDH de Luis Raúl González Pérez concluyó que, el 30 de junio del mismo año, elementos del Ejército ejecutaron a 15 de los 22 muertos encontrados en una bodega en Tlatlaya, Estado de México.

Cuatro meses pasaron para una versión creíble. De la masacre en Tepic, donde presuntamente fueron ejecutados Patrón Sánchez, “El H2”, y un grupo de sicarios, han pasado cinco días y prevalece el silencio del procurador Cervantes, de Osorio Chong y de Sales Heredia, a pesar de la denuncia pública de Andrés Manuel López Obrador sobre ejecuciones de menores de edad y personas inocentes.

La exigencia del líder de Morena, aun cuando tiene la carga del oportunismo político, no ha tenido respuesta por la autoridad competente; solamente el líder del PRI, Enrique Ochoa Reza, intentó desacreditar a López Obrador.

El operativo nocturno difundido, en videos, por la Semar ocurre en la agenda de amenazas del presidente de EU, Donald Trump; según sus palabras, una estrategia consultada con Enrique Peña Nieto para enviar tropas a México “por la incompetencia del gobierno federal para combatir a los cárteles del crimen organizado”.

El mensaje podría interpretarse como la Semar SÍ puede; la Sedena NO, ya que el operativo no fue coordinado con el Ejército; ni siquiera el comandante de la 13a Zona Militar en Nayarit o el gobernador Sandoval fueron enterados, hasta que arrancó la escena típica de Asia y Medio Oriente. Sin embargo, la decisión la tiene el Congreso; los responsables del SÍ o del NO tienen nombre: Emilio Gamboa, Miguel Barbosa, Fernando Herrera, Marko Cortés, César Camacho, Francisco Martínez Neri y Rocío Nahle.

 

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