¿Revocación dedicada a ‘El Bronco’?

Los neoleoneses ya no echarán a Medina de la gubernatura, pero podrán hacerlo con Jaime Rodríguez y con los diputados que aprobaron la nueva ley

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Habrá quien diga que la implementación de la revocación de mandato tiene dedicatoria a “El Bronco”, pero la realidad es que si bien es cierto que los diputados de Nuevo León innovan con la aprobación unánime de la revocación de mandato para funcionarios de elección popular  (gobernador, diputados locales y regidores),  el mérito histórico lo tiene Chihuahua que desde 1997 cuenta con la legislación para revocar el mandato sólo del titular del Poder Ejecutivo.

Esta figura jurídica, con origen en Estados Unidos, ha sido adoptada en pocas naciones y no debe ser confundida con el juicio político o el impecheamente al que los diputados brasileños sometieron a la presidenta Dilma Rousseff.

Si el destinatario de la innovación democrática en Nuevo León fuera el gobernador Jaime Rodríguez estaríamos hablando de una regresión abiertamente mezquina de los partidos políticos contra un personaje que llegó a la gubernatura con credenciales de independiente, pero que en realidad es un “caballo de Troya”, como lo temieron los legisladores que aprobaron la figura de los candidatos independientes en la última Legislatura de Felipe Calderón, los mismos que dejaron fuera del texto constitucional la revocación de mandato.

“… que los candidatos independientes no sean caballo de Troya por el que se introduzcan al sistema político proyectos ajenos a su base y sentido democrático, y mucho menos para la penetración de fondos de origen ilegal en las contiendas electorales”, escribieron los senadores en lo que llamaron su Dictamen Final de la Reforma Política.

Si la intención oculta en la nueva legislación de Nuevo León es poner coto a los independientes o seudoindependientes, los políticos afiliados a un partido se estarían disparando a los pies porque la revocación de mandato en Nuevo León es, a diferencia de Chihuahua, para todo funcionario electo en las urnas, no sólo para el gobernador.

Más aún, los jefes cupulares de los diputados locales que celebraron jubilosos la nueva legislación ofrecen la impresión de ignorar el efecto expansivo que tendrá la existencia en Nuevo León de la revocación que permaneció dormida por casi 20 años en Chihuahua.

En julio de 2015, el partido de Dante Delgado,  Movimiento Ciudadano, antes Convergencia, presentó la iniciativa de participación ciudadana; 2 meses atrás, en mayo, el entonces candidato panista a diputado local Felipe de Jesús Cantú presentó un proyecto en el mismo sentido, pero de alcance federal.

Explicó que de existir en la Constitución la revocación de mandato, Rodrigo Medina habría dejado de ser gobernador al concluir su primer o segundo año de gobierno.

Los neoleoneses ya no echarán a Medina de la gubernatura, pero podrán hacerlo con “El Bronco” y con los diputados que aprobaron la nueva ley.

En abril pasado, Movimiento Ciudadano presentó en el Congreso de Guerrero una iniciativa en el mismo sentido que la de Nuevo León.

Pero las palmas se las llevan los diputados sinaloenses Héctor Melesio Cuén, María del Rosario Sánchez y Robespierre Lizárraga, que en septiembre de 2014 se presentaron en el Senado de la República para impulsar la revocación de mandato en todo aquel que haya sido votado en las urnas, se trate del Poder Ejecutivo o Legislativo.

Pronto, muy pronto, el fenómeno será imparable.

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