Quien se mantiene neutral en situaciones de infamia está del lado opresor; los motivos de AMLO y Francisco

El gobierno de López Obrador sigue del lado equivocado de la historia; el Papa Francisco ‘se duele’ por las víctimas sin tocar al victimario, Nicolás Maduro, igual que la CEM de México, mientras la comunidad internacional se vuelca con el presidente interino, Juan Guaidó

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Así como el PRI es una piedra angular en los amarres de Andrés Manuel López Obrador para alcanzar el poder absoluto en México, que, necesariamente, pasa por la aprobación, en el Congreso, de la Guardia Nacional y del Fiscal General de la República, dixit Yeidckol Polevnsky, en el plano internacional, el gobierno de Hugo Chávez y Nicolás Maduro se constituyó en aliado ideológico natural que durante 14 años -que se haya detectado- estuvo “muy cerca” de Andrés Manuel.

Ese apoyo no claudicó ni en los peores momentos; al contrario, tendió lazos que se fortalecieron hasta la aparición de Morena, intercambio entre el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y Morena, ventilados, en últimas fechas, por la embajadora María Urbaneja Durant y la propia Yeidckol.


El populismo en Latinoamérica ha demostrado que los efectos colaterales provocan grandes escenarios de injusticia social, de deterioro en el nivel de vida, en las libertades y en los derechos humanos. Una vez que se termina el presupuesto en las prácticas populistas, el siguiente paso es la represión del autócrata a la sociedad para mantener el orden.

Gracias a la enorme reserva petrolera de Venezuela, la más grande del mundo aún sobre el extenso mar de oro negro en el subsuelo de Arabia Saudita, el vía crucis del pueblo venezolano se ha prolongado por décadas; llegó al desastre en todos los aspectos; cruzó las fronteras con éxodos nunca vistos, un apocalipsis que encuentra la salida con la Asamblea Nacional, Juan Guaidó y un apoyo internacional sin precedente.

De hecho, el presidente interino Juan Guaidó informó que se inició la toma del control de los activos venezolanos en el exterior de manera progresiva y ordenada: “He ordenado el traspaso de las cuentas de la República al control de Estado venezolano y de sus autoridades legítimas para evitar que se continúe el saqueo y destinarlas a satisfacer los problemas de los venezolanos”.

Los activos incluyen a las petroleras venezolanas PDVSA y CITGO (empresa refinadora de petróleo y comercializadora de gasolina, lubricantes y petroquímicos en Estados Unidos, con sede en el corredor de Texas) con el objetivo de “iniciar la recuperación de la industria, que hoy pasa por un oscuro momento“.

Yeidckol, Andrés Manuel y Marcelo Ebrard Casaubón siguen el juego, a conciencia, de desvirtuar la lucha del pueblo venezolano al intervencionismo de Estados Unidos, presuntamente interesado en apoderarse de las reservas petroleras cuando, en realidad, los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro regalaron y malbarataron el petróleo para conseguir complicidades de Cuba, Nicaragua, Bolivia, la Argentina de Cristina Kirchner, el Brasil de Lula da Silva y Dilma Rousseff; Irán, Rusia, China y más.

De igual forma, el Papa Francisco, ideologizado en el polo socialista franciscano de la Iglesia católica, muerde el anzuelo a conciencia para ayudar a ganar tiempo a Maduro, igual que López Obrador, como si el diálogo propuesto fuera una idea nueva y pacificadora, y no una desgastada estrategia que sirvió a Chávez y a su sucesor para subyugar a la oposición y buscar nuevas formas de adaptación a las nuevas condiciones, pero sin soltar el báculo del poder.

Leo con cautela la declaración de la Conferencia del Episcopado Mexicano de Rogelio Cabrera en respaldo a la postura de López Obrador y Marcelo Ebrard con Nicolás Maduro: “No nos debemos meter en asuntos de otros pueblos y otras naciones. Reconocemos la decisión de ofrecer que, por medio de la Secretaría de Relaciones Exteriores, México pueda ser intermediario en las negociaciones de paz sin mostrar injerencia en el conflicto. Será siempre en el respeto y en el diálogo donde se encontrarán soluciones viables para todo tipo de conflicto”.

Posiblemente sea la mano del nuncio apostólico Franco Coppola, la autoridad de la Santa Sede en México, sobre los obispos mexicanos, sin embargo, nada justifica apoyar la opresión y el genocidio del pueblo venezolano.

Indudablemente, cuando te mantienes neutral en situaciones de infamia estás del lado del opresor.

 

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