¿Quién ganará la calle el domingo? ¿Chairos o fifís?

El primer día de diciembre se cumple un año formal del inicio del gobierno de la Cuarta Transformación

Compartir:

El domingo próximo, grupos de ciudadanos han decidido salir a la calle a manifestar su rechazo a las políticas del Presidente López Obrador, en especial las que tienen que ver con la seguridad y la economía, y su propensión a adueñarse del poder absoluto, algo que está a punto de conseguir con la anulación de los órganos reguladores y la supeditación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Imposible vaticinar en qué cantidades marcharán y cuáles serán sus consignas.

El primer día de diciembre se cumplirá un año formal del inicio del gobierno de la Cuarta Transformación, aunque, en realidad, la mano de Andrés Manuel López Obrador se hizo sentir apenas ganó las elecciones.

Podríamos decir que el gobierno anterior abdicó el 20 de agosto, en el inicio de la transición. En esa fecha, sin mediar protesta mayor del Presidente Peña Nieto, su sucesor anunció la muerte de la “mal llamada” Reforma Educativa. Lo rescatable de aquel penoso episodio fue que el mandatario en funciones sólo dijo que continuarían las obras del NAIM.

Un año después ya no existe la mal llamada Reforma Educativa y han iniciado los trabajos de la terminal aérea en Santa Lucía una vez que el Poder Judicial de la Federación renunció a su condición de poder soberano con el argumento de que la seguridad nacional está por encima del derecho de los mexicanos a ampararse contra la arbitrariedad de la autoridad.

Sí, ha pasado un año y ciudadanos saldrán a la calle a protestar contra acciones del gobierno del Presidente López Obrador. ¿Cuántos ganarán la calle? Imposible saberlo. Las encuestas sostienen que aunque su popularidad ha descendido, siguen siendo mayoría quienes lo apoyan y, curiosamente, una mayoría que suele ser agresiva ante lo bien portado de quienes desde ahora serán menospreciados con calificativos de fifís, conservadores, etcétera.

Desechamos, de inicio, que las manifestaciones del domingo se parezcan, lo mínimo, a las que han ocurrido al sur del continente, como en Chile, Bolivia, Venezuela y Colombia, por ejemplo, porque las causas son diferentes.

Desde luego, el gobierno da por descontado que el número de manifestantes será infinitamente menor a los registrados en aquellas naciones, amén de que en México, argumenta, las clases medias y acomodadas, con algunos burócratas, serían las únicas en tener algunos motivos para protestar. El resto del pueblo es feliz, feliz, feliz.

Nuestros fifís y conservadores, dice la clase gobernante morena, no son capaces de echar a perder su domingo en movimientos a los que no están acostumbrados y que, además, les repugnan. Primero asisten a misa y después a desayunar. Aparte, está su temor a que los grupos chairos, con capuchas o sin ellas, salgan a la calle en mayor número que ellos, además de que aún no se dan, en México, las causas que han originado la violencia en Sudamérica.

En razón de esto, la Cuarta Transformación está tranquila. El inicio de diciembre será de fiesta para López Obrador y su gente, una celebración que no echará a perder la oposición partidista cuasi inexistente, especialmente la priísta, que con poca vergüenza ha agachado la cabeza para evitar que Santiago Nieto la ubique, y los favorecidos del pasado, que suspiran por sus privilegios.

Así, pues, el cálculo es que el uno de diciembre será un domingo como cualquier otro, excepto para la Cuarta Transformación.

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...