Que nos impondrán un zar

Mientras, el ‘consorcio’ anglo-estadounidense Financial Times, Time y The Wall Street Journal echan montón a López Obrador

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Lo hemos venido diciendo; esta elección pinta sabrosa.

Lo más novedoso es que, si por ahí va lo que cuentan, hasta después de tres participaciones, el imperio ruso se dio cuenta de que Andrés Manuel López Obrador existe.

Y menciono a López Obrador por el entusiasmo que despierta en muchos de sus seguidores el “borrego” de que Vladimir Putin estaría interesado en infiltrar el proceso electoral mexicano tanto como dicen lo hizo con el estadounidense en 2016, cuando disputaban la Presidencia Hillary Clinton y Donald Trump.

Recapitulemos algunas cosas.

Considero que a Rusia le vale un comino echarse, ya, a la espalda a tanto “honguito”. Sus “camaradas” actuales sobreviven por simple solidaridad a quienes siguen pensando en aquellos tiempos de “mantenidos”, de hacerse a las ubres del todopoderoso bloque comunista. A los tiempos de la “Crisis de los Misiles” entre Estados Unidos, Cuba y la ex Unión Soviética.

Para empezar, Estados Unidos y Rusia ya son cuates. “Juntos matamos cucarachas”, dirán Trump y Putin. Y sí, juntos se quieren comer el mundo. ¿Por qué? Porque todo Asia y Oriente le pican la cresta a Occidente y a América, principalmente, en lo que a economía se refiere, aunque, en su desenfreno, Donald respingue por el TLCAN.

No más “mantenidos” podría sugerir Rusia, que, por cierto, si intervino en Estados Unidos fue en favor de los Republicanos, de Trump, de, básicamente, la derecha estadounidense, en detrimento de Clinton, los demócratas.

Vaya, Rusia, ahora, es una especie de “Lobby” para realizar cabildeo en favor del mejor postor.

Todo entusiasmo, el 1 de enero, un amigo escritor corrigió mi postura ante la posibilidad de la intervención rusa en el proceso electoral de México.

“¿No crees que sí, pero en favor de López Obrador?”, me dijo cuando le expliqué mí razonamiento.

¿Tan equivocado estaba yo?

Cuando recién circuló lo que considero un invento de las enigmáticas redes sociales, hará unos cuatro meses, siempre supuse que, claro, todo era cuestión de que el amigo Trump se lo pidiera al amigo Putin para cerrarle la puerta, precisamente, a Andrés Manuel, a pedido del amigo…

Amor con amor se paga. A finales del 2016, Barack Obama impuso sanciones a Rusia por su supuesta injerencia en el proceso electoral, favoreciendo a Trump.

Cuando Putin reaccionó no respondiendo a las medidas de Obama, Trump casi le lanza un beso. “Siempre dije que era muy inteligente”. Y no sólo eso: “Putin es mucho mejor líder que Obama”.

Y, desde entonces, la supuesta rivalidad entre los dos países es faramalla.

Más aun, cierto, atrás de Putin está Trump, pero atrás de Trump está Luis Videgaray y su gran amigo Jared Kushner, yerno del Presidente estadounidense, y todo el equipo negociador en todo (no sólo en TLC) con el de Estados Unidos. Están, básicamente, dos presidentes. Y uno de ellos invitó al otro a su casa oficial siendo todavía candidato.

Geopolíticamente, la moneda es la siguiente y, repito, amor con amor se paga: El problema no es, o no sería, para Rusia, sino para Estados Unidos, la posibilidad de la llegada de Andrés Manuel a Palacio Nacional.

El interés es regional, no ultramarino, ¿pero cómo se quitaría Estados Unidos un peso de encima?, pues pidiendo el favor a un “lobista”.

Mentira que López Obrador interese a los rusos. El favor, en todo caso, para quienes no quieren al morenista vendrá de otro lado.

Imagine usted los misiles (de pírrica potencia, pero misiles al fin) recién adquiridos por México a Estados Unidos postrados en Tijuana, Ciudad Juárez o Nuevo Laredo sólo porque “je los dije, la soberanía”.

Por lo pronto, la verdadera intervención ya se está dando y es de parte del grupo anglo-estadounidense que, hasta ahora, se ha manifestado por medio del Financial Times, Time y The Wall Street Journal. Todos casi, casi en favor de José Antonio Meade y echando tierrita a Andrés Manuel.

Que si Meade es imparable; que la maquinaria del PRI; que AMLO representa la “ruptura” a la inversión hacia México; que si el morenista “siempre ha estado del lado equivocado de la Historia”; que “tiene fama de populista demagogo”; que si “su amnistía a criminales pone en duda su credibilidad”.

Bueno, zares… y pesares.

 

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