Primera elección exenta de fraude desde 1829

Algunas curiosidades de la Presidencia de AMLO

Compartir:

Finalmente, Andrés Manuel López Obrador protestó ayer como presidente de los Estados Unidos Mexicanos después de 12 años de estar en campaña y en su tercer intento como candidato a la Presidencia de la República.  Algunas curiosidades acompañarán a López Obrador como mandatario a partir de este 1 de diciembre:

1.- Es el primer jefe del Departamento del Distrito Federal que se convierte en Presidente de México.  Dos de sus antecesores, en su momento, fueron considerados serios prospectos a la Presidencia de la República.  Fernando Casas Alemán para suceder al presidente Miguel Alemán en 1952 y Manuel Camacho Solís como heredero natural de Carlos Salinas en 1994.


2.- Al protestar como titular del Ejecutivo federal es, junto con Carlos Salinas y Felipe Calderón, el de menor trayectoria política. Carlos Salinas apenas fue director de Política Económica y Social de la Secretaría de Programación y Presupuesto, enseguida titular de la dependencia y, luego, Presidente de la República.  Felipe Calderón, después de ser dirigente nacional del PAN, diputado federal y secretario de Energía, llegó a la Presidencia de México.

López Obrador solamente fue presidente del PRI en Tabasco, presidente del PRD, jefe de Gobierno del Distrito Federal de 2000 a 2005 y líder de Morena de 2014 a 2018.

3.- Es el segundo aspirante que compitió tres veces como candidato presidencial, en 2006, 2012 y 2018.  El primero fue Cuauhtémoc Cárdenas, en 1988, cuando derrotó al candidato del PRI, Carlos Salinas, y, después, en 1994 y en el 2000.

4.- Andrés Manuel, al protestar el cargo, lo hizo como el tercer presidente de mayor edad en la historia de México, con 65 años, después de don José Ignacio Pavón, que en 1860 llegó a la Presidencia a los 69 años, y Victoriano Huerta, a los 68, en 1913.

5.- López Obrador es el segundo presidente del sur de México.  El primero, y hasta ayer único, era don Francisco S. Carvajal, originario del estado de Campeche, cuando en 1914 asumió, provisionalmente, la Presidencia de México durante la administración convencionista previa a la promulgación de la Constitución de 1917.  No ha habido, pues, mandatario de Chiapas, Yucatán, Quintana Roo y, hasta ayer, de Tabasco.

6.- Desde 1988, el presidente López Obrador es el primero que rebasa el 50 por ciento de la votación nacional.  El último había sido Carlos Salinas de Gortari, cuando apenas llegó al 50 más uno, sólo que apoyado con todo el poder del Estado y los 32 gobernadores del país.

Con sus asegunes, el presidente López Obrador es el primero que gana legítimamente una elección en la historia de México. Las irregularidades en las sucesiones presidenciales siempre fueron el recuento de nunca acabar. En 1829, el general Vicente Guerrero no reconoció su derrota y depuso, mediante las armas, a su oponente, Manuel Gómez Pedraza.  Fue un mal y gravísimo ejemplo.  El vicepresidente Anastasio Bustamante asesinó al presidente Vicente Guerrero y ahí comenzó la dictadura militar.

Don Antonio López de Santa Anna, sin elecciones y con el uso de la fuerza, usurpó 11 veces la Presidencia de México y se hizo llamar su Alteza Serenísima.

Bajo el argumento de que si el gobierno no organiza las elecciones, quién las va a organizar, Benito Juárez se apropió cuatro veces del Poder Ejecutivo y se quedó 15 años como presidente, hasta que la muerte lo derrocó en 1872.

El célebre jurista, encargado de hacer observar la ley cuando fue presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Sebastián Lerdo de Tejada, como Presidente de la República, utilizó todo el poder del Estado para reelegirse y derrotar a Porfirio Díaz.

Cuando, en 1876, el general Díaz accedió al poder presidencial, de facto se declaró presidente vitalicio mediante seis reelecciones fraudulentas, hasta que 30 años después lo destronó la Revolución de 1910 bajo el ideal maderista del Sufragio Efectivo. No Reelección.

Ni el apóstol de la democracia, Francisco I. Madero, escapó de la tentación electoral.  En la elección de 1910, controlada todavía por el presidente Porfirio Díaz, apenas alcanzó el 1.04 por ciento de los sufragios, contra el 98.9 por ciento de su oponente.  Desterrado el dictador Díaz en 1911, Madero se apropió del 99.3 por ciento de los votos.

Las ambiciones presidenciales del general Álvaro Obregón lo llevaron a presionar al presidente Plutarco Elías Calles para reformar la Constitución y poder ser reelecto en 1928.  El fraude electoral fue escandaloso. Por única ocasión en la historia de México, el candidato presidencial obtuvo el 100 por ciento de los sufragios.  Sólo que su osadía le costó la vida.  El presidente electo Obregón fue asesinado el 18 de julio de 1928.

En 1929, Pascual Ortiz Rubio fue impuesto como presidente de México por el caudillo Elías Calles. Sólo así pudo derrotar al maestro de América, José Vasconcelos, quien, apoyado por las juventudes vasconcelistas, ganó en las urnas al ex embajador de México en Brasil.

Tampoco Lázaro Cárdenas escapó a la rutina electoral del sistema político mexicano.  Para proteger el triunfo del candidato del PRM, Manuel Ávila Camacho, permitió al jefe de la campaña presidencial, Miguel Alemán, todo tipo de atracos electorales para impedir el triunfo del candidato opositor, Juan Andrew Almazán.

Cuauhtémoc Cárdenas ganó la elección presidencial en 1988.  Lo que durante años fueron conjeturas terminó en voz oficial.  El ex presidente Miguel de la Madrid manifestó, públicamente, haber ordenado al licenciado Manuel Bartlett, secretario de Gobernación, la caída del sistema cuando había sobradas evidencias de que la votación anunciaba la derrota inminente del candidato del PRI, Carlos Salinas. Ahora, Bartlett será director de la Comisión Federal de Electricidad.

Lo que se vio como transición en el 2000, con el triunfo de Vicente Fox, terminó con un fraude al revés.  Enterado, en el mes de mayo, el presidente Ernesto Zedillo de que el candidato Fox recibía fondos del extranjero, argumentó que la elección estaba muy avanzada y que se vería como otra trampa del PRI

El contubernio quedó al descubierto cuando Zedillo usurpó las funciones del presidente del IFE, José Woldenberg, para anunciar el triunfo del licenciado (sic) Vicente Fox.  Lo cierto es que, bajo esas circunstancias, el candidato del PAN resultaba inelegible y sujeto a proceso penal.

Con apenas una exigua diferencia del 0.50 por ciento, Felipe Calderón se proclamó vencedor sobre Andrés Manuel López Obrador, bajo otro escandaloso fraude electoral, en el 2006.  Ni todo el apoyo del presidente Vicente Fox, de Elba Esther Gordillo al frente de 13 gobernadores priístas y la complicidad del Tribunal Federal Electoral, fue suficiente para legitimar el espurio triunfo calderonista. Hace apenas unos meses, Roberto Madrazo, candidato del PRI en ese año, aseguró que en el recuento de sus actas había ganado el perredista López Obrador.

En la elección del 2012, las encuestas se abultaron hasta dar una ventaja de 18 puntos a Enrique Peña Nieto.  Al final, la diferencia fue de sólo 7 puntos, pero con toda la fuerza de los entonces 19 gobernadores priístas en funciones, quienes, previo a la elección, se reunieron en Toluca para fijar la estrategia del triunfo peñanietista.  Esa participación fue determinante en el “triunfo” del hoy ex presidente.

Así, esos 30 millones de votos pueden significar la nueva historia de México o la tentación de perpetuarse en el poder. Ampliaremos…

 

[email protected]

 

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...