Preocupante el futuro; no el presente

Una rencorosa y falsa teoría ha obligado al Presidente Peña Nieto a reiterar que México no está ni mal ni en crisis. Ni siquiera la focalizada incidencia del crimen organizado (con cifras y hechos agraviantes) retrata un Estado fallido o un ambiente de ingobernabilidad

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El pleno desarrollo de México, en todos los aspectos, así como su real imagen, maldecida a causa, principalmente, de la violencia generada por grupos cuya actividad está focalizada en algunos estados, es cuestión de orden y paciencia.

Y digámoslo en una reflexión llana y sencilla: No importa quién gane, legalmente, el 1 de julio. A cualquiera (Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya o José Antonio Meade) se le puede ir de las manos lo que realmente se ha cimentado en la última década en cuestiones legales, aun sobre la estigmatización de la corrupción (en todos los gobiernos y en todos los partidos).

Pero cualquiera, también, puede ajustar o pulir (no despedazar), adaptando a su proyecto de gobierno lo que parece ser la ruta al desarrollo empatada con lo que ocurre en el mundo. Sin tomar en cuenta el planeta no se sobrevive. El aislamiento, vaya, es patéticamente, suicidio.

Entonces, ¿debemos creerle al Presidente Enrique Peña Nieto cuando da cifras de casi 4 millones de plazas de empleo creadas -las más altas de la Historia, dice- o que México ha escalado del lugar 15 al 6 en turismo mundial; que la inversión extranjera directa en lo sexenio alcanza, hasta ahora, los 182 mil millones de dólares?

¿Debemos creerle cuando señala que México es, ya, el quinto productor de pollo en todo el mundo, el sexto de carne de res y el octavo productor de miel?

¿Que desde que se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, desde 2016, somos el primer proveedor de alimentos de Estados Unidos, uno de los mercados consumidores más grandes del mundo?

¿Que entre 2012 y 2017, las exportaciones agroalimentarias crecieron casi 60 por ciento, superando los 138 mil millones de dólares?

¿Qué somos el primer exportador de cerveza y el primer productor y exportador de aguacate?

¿Que si hoy somos la décimo quinta economía del mundo, y uno de los principales destinos para la inversión extranjera, es gracias a nuestra capacidad para construir más y mejores carreteras, puertos marítimos y aéreos, y una más moderna red de telecomunicaciones?

En países como Colombia, después de los 40 años es difícil conseguir un empleo. En México hay programas y acuerdos entre empresas y gobiernos, y otros de iniciativa unilateral, para emplear a personas mayores, como en centros comerciales. Pero, además, si usted sale a la calle, por kilómetro cuadrado se topa hasta con 10 o más avisos de solicitud de trabajadores, aun con el urgente tema pendiente de mejora del Salario Mínimo.

Ayer, el Presidente insistió en lo mismo (“un nuevo intento por convencer a los ciudadanos de que el país tiene avances”, decía el “lead” de la nota del periódico Reforma, versión web): “Creo que hay que darle justa dimensión a lo que sí tenemos”.

Y hablaba de lo que algunos participantes en el evento con miembros de la Asociación Nacional de Usuarios de Riego comentaron que si “nos autoflagelamos al decir que estamos mal y en escenario crítico”, que si la situación “está crítica o no tan crítica”.

Y respondió que, como dijo otro (“Elías Godoy”), “nos ha tocado vivir, también, escenarios bien críticos en el mundo”.

Que “de no haber estado bien apertrechados, de no haberse hecho una Reforma Fiscal, es que a lo mejor hubiéramos caído en un escenario de recesión económica, que hoy no tenemos”.

“Creo que están sentadas las bases para que sigamos creciendo, para que sigamos teniendo desarrollo, para que al país le siga yendo muy bien y se siga encontrando condiciones de mayor bienestar para las familias mexicanas”.

También creo lo mismo.

Y platico algo que fue cubierto por la prensa internacional el pasado sábado, pero que no se dimensionó con lo de otros países, México, por ejemplo.

El gobierno brasileño debió utilizar la fuerza militar para frenar una huelga de camioneros que cumplía ya cinco días y que había alcanzado el nivel de crisis nacional.

Brasil vivía un bloqueo de autopistas y carreteras que desabasteció, principalmente, hospitales y supermercados en todo el país.

Afectaba aeropuertos, que cancelaban vuelos. En riesgo de morir estaban mil millones de aves y 20 millones de cerdos.

¿Un sindicato haciendo eso en México? Ni la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación) porque sólo tiene presencia importante en máximo cinco estados. Ni el SNTE ni el sindicato petrolero. Vaya, en México no se ha dado ni una huelga, registrada por Conciliación y Arbitraje, en cinco años o más.

¿El Ejército haciendo en México la labor que hizo en Brasil, incluso deteniendo líderes (fotos Reforma, página 18, Internacional, sábado 26 de mayo)? Ni pensarlo. Sería, dirían quienes sudan democracia, intentar retornar al 68.

Y no, ni siquiera volteemos a ver a Nicaragua. Mucho menos a Venezuela.

Porque hay de crisis a crisis. Hasta de conciencia.

 

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