Políticos mexicanos mala leche, cómplices de Maduro

A costa de la salud de ancianos y niños venezolanos. millonario negocio inhumano

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Como si nos faltaran escándalos políticos, está por irrumpir uno mayúsculo que involucra a funcionarios federales y estatales mexicanos y a activistas de diferentes partidos políticos, en un millonario negocio inhumano a costa de la salud de ancianos y niños venezolanos.

Los nombres de los beneficiarios de este crimen contra la humanidad, están en manos de agencias norteamericanas y en cualquier momento llegarán a manos de autoridades nacionales y de la opinión pública.

No es noticia que ante la escasez y el elevado costo de los productos alimenticios en Venezuela, más de 14 millones de sus habitantes dependen de la recepción de cajas o bolsas (despensas) distribuidas a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) para alimentarse, aunque sin saberlo esta acción ponga en riesgo su vida, en especial la de niños y ancianos.

De hecho, la población más vulnerable que constituyen los menores de edad y la gente mayor, ha presentado cuadros de diarrea, vómitos y alergias, debido a la ingesta de la leche distribuida en las cajas CLAP, importada desde México con la complacencia de nuestro gobierno.

En el hospital de Catia La Mar, ubicado en el estado Vargas de Venezuela, decenas de enfermos, muchos adultos, pero sobre todo niños, llegan a diario; los padres atribuyen los síntomas de sus hijos al consumo de la leche distribuida por los CLAP porque es la única forma de ingerir lácteos porque el costo actual de la leche en polvo en Venezuela equivale a más de 2 salarios mínimos mensual.

 

MALA LECHE

Según los resultados de los análisis químicos realizados a varias de las presentaciones de la leche en polvo, proveniente de México y enviada a Venezuela para los CLAP, la marca “Suprema” contiene apenas 4.7 gramos de proteína por cada 100, en lugar de los 29 reflejados en la etiqueta y apenas 115.33 miligramos de calcio, comparado con los 900 que ofrece.

Por otra parte, el estudio químico realizado por la Universidad Central de Venezuela (UCV) sobre la marca “Mac Leche”, otra de las que se envían desde México al gobierno venezolano, evidenció que contiene solamente 8.79 gramos de proteína por cada 100 gramos de producto, en lugar de los 26 que ofrece, y duplica la cantidad de sodio que informa el empaque.

Además, las marcas comercializadas por esta compañía cubren apenas 1/4 de las referencias nutricionales recomendadas de proteína en la leche.

Los resultados obtenidos de estos estudios químicos demuestran que las empresas mexicanas, que desde 2017 han sido las principales surtidoras del CLAP, Grupo Brandon, Deshidratados Alimenticios e Industriales y Dilac, a través de las 6 marcas de productos lácteos distribuidas por el gobierno venezolano: “Lacto Mas”, “Suprema”, “Santa Paula”, “Mac Leche”, “KF Milk” y “Pure Milk”, no cumplen con los aportes nutricionales que necesitan tanto niños como adultos y que, por el contrario, les generan complicaciones en el sistema digestivo pues esos productos son considerados no aptos para el consumo humano.

Algunos expertos señalan que el consumo de estos productos lácteos está enriquecido con vitaminas y minerales en forma de sales, como el sulfato ferroso y carbonato de calcio, que a nivel nutricional son poco eficientes para su asimilación en el cuerpo.

Asimismo, la cantidad de sales que el producto contiene es superior a lo que normalmente se usa para la leche; como consecuencia, esto genera diarreas osmóticas, que son aquellas que se presentan, básicamente, cuando se ingieren sustancias o nutrientes que retienen el agua en parte del intestino, excediendo la capacidad de absorción del colon.

Las empresas mexicanas en complicidad con el gobierno chavista, se burlan del hambre del pueblo venezolano al ofrecerle productos que no ofrecen ningún aporte nutricional a quienes lo consumen.

 

EMPRESAS FACHADA; PRODUCTOS MALOS

Las empresas mexicanas que distribuyen leche a través de los CLAP presentan irregularidades en las direcciones. Según una investigación realizada por la oposición venezolana, en la dirección que señala “Grupo Brandon” opera otra empresa en donde las personas dicen no tener nada que ver con el procesamiento de leche.

Por su parte, “Deshidratados Alimenticios e Industriales” fue contactada a través de uno de sus representantes, pero éste nada aclaró respecto a la disparidad de la composición química de las etiquetas.

En el caso de “Dilac”, la empresa existe en la dirección señalada, pero  las personas identificadas como empleados dijeron no conocer las marcas comercializadas en Venezuela.

Diversas autoridades nacionales e internacionales han denunciado irregularidades de los productos distribuidos por los CLAP.

El pasado jueves 17 de mayo, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, denunció el decomiso en Cartagena de 400 toneladas de alimento no apto para el consumo humano y que serían distribuidas a través de los CLAP.

Santos señaló que el decomiso “es la punta del iceberg de un negocio despreciable que involucra empresas de fachada en Colombia, México y muchos otros países”.

El primer mandatario colombiano añadió que “en el marco de la investigación que permitió este decomiso, hay evidencias de posibles delitos de corrupción, lavado de activos y enriquecimiento ilícito”.

El gobernante colombiano anunció haber solicitado a la Policía Nacional entregar todas las pruebas recolectadas a la Fiscalía General de la Nación para que avance la investigación, en la que también están colaborando autoridades de otros países.

De acuerdo a la oposición al chavismo que gobierna Venezuela desde 1999, las autoridades encabezadas por Nicolás Maduro juegan con el hambre del pueblo, en complicidad con funcionarios federales y estales mexicanos y activistas políticos, al distribuir alimentos como un mecanismo de control social sobre los venezolanos.

Hay otras empresas mexicanas que proveen a los intermediarios venezolanos y colombianos cuyos nombres obran en poder de la redacción; será en otra entrega, después de una investigación, que bordaremos sobre ellas.

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