Polevnsky, Monreal y Cía., y el poder… del desorden

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La esperanza muere al último. Y la conservamos para que dentro de 17 días las cosas comiencen a ser un poco más serias en lo que se refiere a los “ires y venires” y “dimes y diretes” de quienes en el preámbulo de entrar de lleno a la era histórica de disponer del poder político, han obrado con decenas de temas como el gato y la bola de estambre.

Y el asunto no va por el lado de estar hartos de tanto enredo, al contrario, nos hacen llevaderos los días, reducen el aburrimiento, pero a costa de muchas cosas, sobre todo, preocupación por lo que nos espera, ante amenazas, advertencias o insinuaciones al entorno económico, la situación de seguridad, la certeza de inversiones, el cruce informativo sin ton ni son.


Cuando un día no estamos en el asunto del Tren Maya, ya se le dio en la torre al proyecto aeroportuario de Texcoco. O 10 vueltas al tema de la Guardia Nacional, Guardia Civil, Prefectura de Seguridad, o como se le vaya a nombrar. Que, por cierto, hoy nos despeja Andrés Manuel López Obrador todas nuestras dudas sobre cómo va a modificar el espíritu violento del crimen organizado y si va o no la multimentada amnistía.

Pero luego nos enfrascamos en que si sirven para algo las consultas populares, que si a Ricardo Monreal le vale un pepino madrear a la Banca y a la Bolsa, pero de paso también a su jefe que, como sabemos, lo tiene, aunque presuma independencia de Poderes.

Que si los “fifís”, que si los “chairos”. Que meterán en cintura al Poder Judicial; que por qué viene Nicolás Maduro a la toma de posesión.

Que Proceso “ya ni la chinga”, dice la Izquierda, con eso de echársele encima al Presidente Electo con textos mal editados o “light”.

Que si los aviones se repelen. Que si Santa Lucía ni siquiera tiene los estudios previos de impactos (ambientales, sanitarios, forestales, aéreos).

Y más, mucho más. Que tal parece todo estriba en que no nos la pasemos en el aburrimiento diario. A partir del 1 de diciembre ya confluirán paralelamente los Poderes Ejecutivo y Legislativo, hoy uno en funciones y el otro en espera, peo ambos en manos de Morena.

Aunque, decíamos, muchos aspectos pueden caer en la mera frivolidad, otros deberían tomarse con mayor seriedad.

Estos dos contrastes se dieron uno desde el fin de semana pasado y otro ayer, y ayer mismo se despejó.

Hablo precisamente del puñetazo en plena quijada a los mercados financieros por parte del coordinador de los senadores de Morena con su anunciada iniciativa para tumbar los dientes a los bancos y dejen de morder a los cuentahabientes con comisiones desorbitadas.

Hasta el lunes, las instituciones bancarias habían reducido su valor en la Bolsa Mexicana de Valores en casi 102 mil millones de pesos.

Y no es ninguna estrategia porque el tema confrontó pasajeramente a Monreal con la presidenta nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, pero ayer la dirigente llamó la atención y movió la “grilla” al anunciar, repentinamente, que Donald Trump sí vendría a la toma de posesión de Andrés Manuel.

El comentario, por supuesto, no disminuyó la chinga a los bancos, pero sí distrajo y relajó por un rato el embrollo de las comisiones bancarias.

Vaya, sin querer, Yeidckol echó la mano a Ricardo, aunque éste, días antes, la conminó a que en lugar de meterse en asuntos del Senado, atendiera los conflictos internos que Morena tiene en los estados.

“Por eso, frente a sus descalificaciones yo le expreso mi respeto y mi simpatía y mi cariño”.

No pasó a mayores, todo fue un hacerse notar ante el Jefe respetando la línea o haciendo como que no la hay.

En un twit, la líder nacional dijo sobre su “anuncio” de la visita de Trump: “No tengo elementos de que esto ha cambiado (que en lugar del Presidente de EU acuda el Vicepresidente, Mike Pence). No tengo en mis responsabilidades confirmar visitas oficiales @yeidckol”.

Y en otra declaración, explicó: “A pregunta expresa de medios de comunicación, asentí que asistiría el Presidente Trump a la toma de protesta (de López Obrador); quienes tienen las confirmaciones de los Jefes de Estado confirman que no asistirá, lamento la confusión”.

Horas antes, la había desmentido el vocero de López Obrador, Jesús Ramírez, y ni siquiera lo hizo Marcelo Ebrard, quien será el próximo titular de Relaciones Exteriores -ambos sí con facultades de hablar del tema-, porque ni al caso venía.

¿Será que en Morena no hay cosas qué hacer después de su aplastante triunfo, y por eso su dirigente se mete aquí y allá?

¿Será que todo tiene que ver con el intríngulis del poder… del desorden?

 

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@RobertoCZga

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