‘Pepe, te veo muy bien’

En el festejo del triunfo del PRI en el Edomex, Peña Nieto sorprende al Gabinete… Cinco palabras que por poco infartan a más de tres que creen saber leer palabras y gestos del Presidente

Compartir:

Es cierto: El triunfo no lo es todo; es lo único, pero la celebración de la victoria anhelada puede resultar amarga para quien se fue de más en el festejo, para quien entendió a cabalidad algunas palabras lanzadas por el Jefe, como sin que vinieran al caso o por quien malinterpretó el mensaje.

A pesar de la derrota en Nayarit, el ambiente distaba de parecerse al de la madrugada del 6 de junio del 2016, cuando Manlio Fabio Beltrones y Miguel Ángel Osorio Chong confirmaron al Presidente Peña Nieto lo que sabía: La histórica derrota del PRI en 7 gubernaturas en la jornada electoral del día anterior.

En cambio, en la madrugada de éste 5 de junio reinaba la algarabía entre los más cercanos colaboradores del inquilino de Los Pinos; se justificaba un cruzado por aquí y otro por allá de Miguel Osorio Chong por “Mi Presidente”.

Contra los pronósticos, la pelea bíblica entre Abel y Caín Moreira no había terminado en catástrofe en Coahuila, y la llamada “madre de todas las batallas” concluyó con el triunfo de Alfredo del Mazo con poco menos de 200 mil votos (aportados por los partidos Verde y Nueva Alianza) sobre Andrés Manuel López Obrador, que combatió a la mafia del poder disfrazado de Delfina Gómez.

Horas antes había ocurrido un episodio que deben registrar quienes hablan de supuestos acuerdos en lo oscurito entre Peña Nieto y Ricardo Anaya.

Enrique Ochoa Reza había pasado al Presidente un mensaje conciliador del líder nacional panista, Ricardo Anaya, urgido de triunfos para superar a Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle: Si el PRI reconocía su derrota en Coahuila, el PAN no presionaría en el Estado de México; la respuesta se puede traducir en algo así como en que Anaya puede ir a freír espárragos a otra parte.

El selecto grupo había reído hasta los calambres en los músculos abdominales por el espectáculo a cargo de Luis Miranda con su credencial caduca de elector; había felicitado al ganador de la noche, Eruviel Ávila, que aprovechó la feliz ocasión para anunciar el secreto guardado a gritos de su pronto enlace matrimonial; el “Niño Verde” no se reponía de la vapuleada en un debate en el que quedó sin argumentos, etcétera, pero de pronto, una corriente eléctrica cruzó el salón porque el Presidente miró a su secretario de Salud y, como si el resto de invitados al festejo no existiera, pronunció cuatro palabras que por poco infartan a más de 3 que creen saber leer palabras y gestos de Peña Nieto; también tuvieron la virtud de limpiar de colesterol malo las arterias del doctor Narro: “Pepe, te veo muy bien”.

El Presidente le clavó la vista con esa mirada que lo delata cuando hace una travesura; agotó los segundos que le parecieron suficientes para que los escuchas digirieran sus palabras y encontraran el mensaje político oculto transmitido porque de política fue de lo único que se habló esa madrugada en Los Pinos; luego, como si ninguna importancia tuviera su monólogo, a manera de explicación no pedida se dirigió, de nueva cuenta, al doctor Narro para decirle que poco antes, en una gira, ya le había mencionado que lo veía bien. Paseó la mirada sobre la concurrencia y satisfecho se desentendió del asunto.

A partir de ese momento, y hasta concluir el festejo de la victoria en dos de las tres entidades en disputa, la tropa ahí reunida no pudo discernir si el Presidente se refería al radiante semblante del secretario de Salud (más radiante aún a partir de ese momento) porque libró algún mal del que nadie estaba enterado o porque, si como entendieron algunos, pensaba en él cuando dijo que con 1 por ciento en las encuestas se puede aspirar a la Presidencia. Hoy, Narro acumula mucho más en las encuestas… y sin negativos.

Con seguridad, algunos de los eufóricos celebrantes de la gloria del triunfo de las armas priístas en Coahuila y el Estado de México no encontraron mensaje oculto en las pocas palabras del Presidente. Y es que en la semana que ha pasado de las 6:00 de la mañana del lunes 5 al día de hoy, Narro no ha sufrido agresión alguna en los medios de comunicación ni en las redes sociales.

Para decirlo de otra manera, quienes escucharon el “Pepe, te veo muy bien”, quizás creyeron que el Presidente sólo tuvo un rasgo de amabilidad mexiquense para su secretario de Salud y que de ninguna manera enviaba un mensaje que los celebrantes deben descifrar.

Mejor para el doctor Narro que sus pares que buscan la candidatura presidencial del PRI para ellos o sus cercanos no concedieran importancia al comentario de Peña Nieto; de lo contrario, ya estaría en camino al calvario o crucificado. Para su fortuna, nada parece que haya en su larga vida pública y personal que sea materia a utilizar para quienes viven de construir escándalos.

 

EL GOLPETEO A OSORIO Y BELTRONES…

En cambio, a partir de aquella madrugada, del momento en que el Presidente y sus colaboradores tuvieron la certeza de que el PRI compró boleto para tener una oportunidad en el 2018, se intensificó el golpeteo contra el secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, y el ex presidente del PRI, Manlio Fabio Beltrones, por lo menos.

A Osorio no le dejan pasar, ni siquiera, los accidentes de tránsito y, con el pretexto del pleito entre Miguel Ángel Yunes y Héctor Yunes Landa, se intenta exhibir a Beltrones como supuesto beneficiario del ex gobernador veracruzano Javier Duarte cuando cualquiera sabe que entre ambos no mediaba amistad alguna y que, como líder nacional del PRI, abogó una y otra vez, sin suerte, para que lo convencieran de dejar el mando, pues era, como lo fue, garantía de derrota y desprestigio para su partido.

El secretario de Gobernación es el priísta mejor ubicado en las encuestas y, en efecto, restablecer la seguridad perdida en los últimos 17 años en el país es una de sus chambas, quizás la más difícil del gobierno federal, de esas marcadas por la fatalidad, es decir, pasarán sexenios, se gastarán millonadas y se crearán planes, que sustituirán a otros, sin que se avance mucho o, en el mejor de los casos, apenas se contendrá y mantendrá en los porcentajes históricos. Como sea, sus críticos olvidan que el mayor peso de la inseguridad recae en los gobernadores.

Beltrones es el aspirante priísta en mayor desventaja no sólo porque le cargan la debacle electoral en 7 entidades y porque está fuera de las estructuras del gobierno y de su partido, pero cualquiera sabe cómo y por qué el PRI sufrió esas derrotas, pero también se sabe que el sonorense es de los pocos políticos capaces de construirse oportunidades cuando todo indica que no las tiene.

En este momento, y no en 2012, seguramente estaba pensando cuando el 14 de septiembre de 2011 presentó la iniciativa de gobiernos de coalición. Desde entonces vaticinó que, dado que desde 1994 ningún partido político ha logrado obtener la mayoría por sí sólo, transitaríamos a un sistema semipresidencialista en el que el Poder Legislativo contribuya a la gobernabilidad democrática del país y dejemos de vivir en el sistema en el que el que gana, gana todo; el que pierde, pierde todo, y éste se dedica a fastidiar al ganador.

Todo indica que el escenario vaticinado por Beltrones, que el nuevo Presidente gane con apenas 30 por ciento de la votación, será realidad en 2018; por lo pronto ya hay una propuesta panista de ley reglamentaria que quizás se quede en la congeladora porque arrancando formalmente el proceso electoral los legisladores estarán atados de manos.

Lo que es un hecho es que con las reformas iniciadas hace tres décadas se empezó a limitar el poder presidencial, para pasarlo al Congreso; en los últimos tres sexenios, el avance fue más rápido con la creación de organismos autónomos (INE, CNDH, Cofetel… hasta llegar a la Fiscalía General de la República, etcétera), la figura de gobierno de coalición y otras instituciones en lista de espera, como Jefe de Gabinete, que amenazan con reducir al Ejecutivo a padrino de 15 años o de bodas, portador de pésames en los velorios, coleccionista de llaves entregadas en ciudades extranjeras, pronunciador de discursos en organismos mundiales y hasta declarantes de guerra contra otras naciones, pero el poder-poder disfrutado aún hoy por Peña Nieto pasará, casi en su totalidad, a las cámaras legislativas.

Y, sin duda, en una de ellas estará Manlio si se lo propone; ya lo hizo con Felipe Calderón.

 

…Y LA FOTO DE LOS AMIGOS

En este contexto del “Pepe, te veo bien” y la embestida a Osorio y Beltrones contrasta una fotografía de Luis Videgaray y José Antonio Meade cuya sorpresiva difusión, vía el tuit del secretario de Relaciones Exteriores, parecería no tener mayor intención que destacar la amistad de dos amigos que han caminado juntos desde 30 años atrás.

Sin embargo, los suspicaces no creen que Videgaray se permita este uso frívolo de las redes sociales; nadie lo imagina usando el Twitter sólo para presumir que camina con el secretario de Hacienda en la Universidad de Miami.

El mensaje captado por muchos fue en el sentido de que ambas figuras prominentes del equipo de Peña Nieto juegan en pareja y que, para hacer más evidente lo que es bien sabido, Videgaray subió la instantánea al ciberespacio cuando estaban de visita en Miami, acompañados de Osorio (que no fue invitado a caminar con ellos), para reunirse con miembros del gobierno de Donald Trump.

Casi todo lo registrado aquí tiene explicación, como las embestidas a Osorio y Beltrones, la felicidad de Eruviel y la promoción de la hermandad entre Videgaray y Meade, pero sólo el Presidente sabe por qué ve bien al doctor Narro. Aquí, si no hay especulación posible, quizás fue una manifestación más de su amabilidad muy mexiquense, pero vaya que acalambró a quienes lo escucharon.

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...